Adiós definitivo a Betamax, el sistema de vídeo al que VHS derrotó no sólo por el porno

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El elevado precio de los equipos Betamax fue determinante en la generalización de uso del sistema VHS. / Foto: Shutterstock

No siempre triunfa la mejor tecnología. A veces el capricho del mercado, los gustos de los consumidores u otras casualidades hacen que los usuarios acaben aceptando un desarrollo tecnológico y no otro. Sin más.

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A principios de siglo se vivió una férrea disputa entre el formato Blueray y el HD DVD por hacerse con la hegemonía en la reproducción de vídeo digital en casa. Venció el primero, apoyado por Sony, mientras que Toshiba tuvo que echar marcha atrás y aceptar que debía parar toda producción y pasarse a la fabricación de equipos reproductores en el formato que gozaba de mayor aceptación en el mercado. El HD DVD murió a los pocos años de ser lanzado.

En esta ocasión, la japonesa Sony ganó la partida, pero décadas atrás la había perdido estrepitosamente. En los años 70 y 80 la batalla por los formatos de vídeo casero se libraba entre el sistema Betamax de Sony y el VHS (Video Home System) creado por JVC. A pesar de tener el primero más calidad, terminó imponiéndose el segundo, que se generalizó entre los consumidores.

Aunque prácticamente todos los mercados adoptaron el sistema VHS y olvidaron por completo el Betamax, creyendo incluso que había desaparecido totalmente, la realidad es que en Japón se siguieron vendiendo cintas “Beta”, que se han estado utilizando por su mayor calidad de reproducción tanto para grabaciones caseras como en formatos profesionales.

Sin embargo, en 2002 se dejaron de fabricar nuevos reproductores de vídeo Betamax, aunque las cintas sí se han seguido comercializando hasta nuestros días. Pero dejarán de hacerlo. Sony ha anunciado que matará el sistema “Beta” para siempre.

La compañía acaba de confirmar que a partir de marzo de 2016 dejará de fabricar cintas Betamax y tampoco dará más soporte a los usuarios del sistema. Betamax, quienes la mayoría creían completamente obsoleto, morirá para siempre a principios del año que viene, 41 años después de su lanzamiento y habiendo disfrutado de una vida muy irregular.

¿Fue realmente el porno la causa de que VHS triunfase en los 80?

Si Betamax era un sistema que proporcionaba una calidad considerablemente mayor, ¿por qué acabó imponiéndose VHS? En el sector audiovisual siempre se ha dicho que fue el puritanismo de Sony, que se negó a permitir que se vendieran cintas Betamax con contenidos pornográficos, lo que llevó a los usuarios a consumir en masa casettes VHS.

Sin embargo, aunque la anécdota es en parte cierta, no fue la única razón que llevó a VHS, un sistema de vídeo en el hogar de menores prestaciones que Betamax, a ganar la batalla.

La realidad es que aunque Sony sí se mostró reacia a producir películas pornográficas, no hay una prueba evidente que demuestre que fue esto lo que llevó a los consumidores a adquirir los productos VHS.

Philips fue la primera compañía que lanzó un sistema de reproducción de vídeo en el hogar, ya en 1972, pero no triunfó. De nombre VCR, su precio era elevado, la calidad deficiente y no era un formato sencillo de manejar.

En 1975 se lanza Betamax, de mucha mayor calidad. Sony pensó que se haría completamente con el mercado, pero se produjeron dos circunstancias: JVC lanzó otro sistema, el VHS, y Philips abandonó el VCR para pasar a comercializar el formato de JVC en el mercado norteamericano. Eso fue determinante para el éxito del VHS.

Pero además, hay que tener en cuenta otra realidad. En los años 70, Betamax permitía grabar audio e imagen con una calidad mayor, pero sólo durante dos horas. Además, tanto los reproductores como las cintas eran considerablemente más caras que las VHS, de calidad menor, pero que permitían grabar hasta cuatro horas.

Sin duda, lo que hizo a los usuarios decantarse por VHS fue el precio de los equipos. De media, un reproductor Betamax podía costar a principios de los 80 unos 1.000 dólares, mientras que uno VHS podía rondar los 400 dólares. No ofrecía tanta calidad como Betamax, pero no era mal producto y era suficiente para satisfacer las expectativas de muchos consumidores.