Claves para comprender la importancia de la 'madre de todas las batallas'

"Aleppo, where are you?" Durante un año largo, en las protestas sirias podían leerse pancartas que conminaban a sus hermanos ricos de Alepo y Damasco, las dos principales ciudades comerciales del país, a sumarse en el levantamiento contra la dictadura. La revolución había pasado de puntillas por las capitales sirias -la primera económica, la segunda administrativa-, donde se producían manifestaciones pero en ningún caso tan masivas como ocurría en el resto del país. Lo explicaba la bloguera cristiana Marcell Shehwaro cuando decía que "los intereses económicos mueven a la población de Alepo, nadie tiene vocación de mártir como en Baba Amr", en referencia al barrio más castigado de Homs. Por eso resulta aún más irónico que la represión y el progresivo fortalecimiento del Ejército Libre de Siria, la facción de militares desertores y civiles armados alzados, haya convertido a Alepo en la batalla que decidirá el futuro inmediato del país.

Muchos diarios han bautizado el enfrentamiento que se avecina como la madre de todas las batallas en Siria. Estas claves ayudan a comprender la importancia del control de esta localidad en el desarrollo de la revolución.

Publicidad

¿Qué importancia tiene Alepo para Siria?

Esta ciudad de dos millones de ciudadanos es un espejo de la realidad sectaria siria. De mayoría suní, alberga la principal comunidad cristiana del país árabe, a una importante comunidad kurda y también a representantes de prácticamente todas las minorías religiosas que conviven bajo la dictadura de Bashar Assad. Al margen de su importancia histórica -es una de las más antiguas localidades sirias, paso obligado en la Ruta de la Seda, y su ciudadela medieval y su zoco cubierto son considerados patrimonio de la Humanidad según la Unesco- su verdadera importancia radica en su sector industrial, que abastece a todo el país incluyendo a la capital, Damasco, y también el empresarial: aloja a una clase potentada que se mantuvo leal a la dictadura durante los primeros meses de levantamiento social por convicciones o por temor a perder sus beneficios.

¿Por qué ambas partes en conflicto la consideran vital?

El régimen necesita a la industria de Alepo para funcionar y para sobrevivir, económicamente hablando. Si pierde a la capital comercial siria, su poder quedará en entredicho y limitado al interior de Damasco. Para los rebeldes es, incluso, mucho más importante: liberar Alepo supondría tener una puerta abierta al exterior -la provincia tiene frontera con Turquía- lo que les permitiría un acceso holgado a armas, suministros y ayuda humanitaria. Lo más probable es que terminasen creando un feudo aún mayor dado que la provincia vecina de Idlib está prácticamente en manos de la insurgencia. Sería el equivalente sirio a lo que supuso, en términos militares, la liberación de Benghazi -la segunda ciudad libia-, que derivó en la caída de Muammar Gaddafi. Además, la conquista de un enclave tan decisivo como Alepo minaría la moral de la tropa oficialista y facilitaría más deserciones.

Un grupo de rebeldes vigila una zona de la ciudad siria de Alepo, próxima a un cuartel ocupado por fuerzas del Ejército de Al Assad. / Sinan Gul (Agencia Anadolu-Efe)

¿Qué ha cambiado para que, súbitamente, su destino esté en entredicho?

La represión de las manifestaciones en Alepo no solía generar un gran número de víctimas, según Shehwaro, natural de esta ciudad siria, por varios factores: la presencia de minorías que el régimen dice salvaguardar, la escasa voluntad de sus ciudadanos de tomar las armas -el levantamiento de los Hermanos Musulmanes a finales de los 70 dejó un amargo recuerdo entre los habitantes de la metropoli- o de morir en su intento de cambiar las cosas y también la presencia de una clase alta en Alepo que se ha beneficiado de la dictadura y que por tanto le debe cierta lealtad. Pero esos empresarios y comerciantes parecen estar cambiando de opinión gracias a la violencia y a la crisis económica que implica la cerrazón del régimen: el comercio ha quedado paralizado porque resulta muy complicado mover mercancías por todo el país.

Sólo un cambio de actitud explicaría la llegada masiva de miembros del Ejército Libre de Siria. Su novedosa presencia sólo se puede entender si su entrada ha sido facilitada por la comunidad local de Alepo, lo que indicaría un cambio sustancial entre sus habitantes. Otro elemento a tener en cuenta es la campaña lanzada por los insurgentes en la capital, que obligó al régimen a acumular tropas en Damasco para protegerse de un asalto que podría haber resultado fatal, descuidando así su presencia en Alepo.

Los rebeldes, por su parte, demuestran con su presencia masiva en Damasco y Alepo un cambio de estrategia: sorprendieron doblemente al régimen de Bashar Assad atacándole en las dos únicas ciudades que hasta ahora eran relativamente inmunes al ELS. Si bien la capital ha sido relativamente controlada por las fuerzas oficialistas, en Alepo la situación es muy diferente, y el Gobierno se ha visto obligado a redesplegar sus tropas destinadas en la vecina Idlib, donde la resistencia armada controla una enorme parte de la provincia. Eso deja ahora Idlib a merced del ELS, al menos mientras se mantenga el fuego en Alepo.

Rebeldes del Ejército Libre de Siria (ELS) patrullan cerca de Alepo, el pasado día 22. / Abdurrarhman Al Sherif (Efe)

¿Qué fuerzas se medirán en Alepo?

El régimen admite que ha movilizado un gran número de tropas y de carros de combate, los rebeldes hablan de un centenar de tanques desplegados en los alrededores de la ciudad y de la llegada de unidades especiales del Ejército sirio. Se desconoce el número de uniformados pero, como en campañas anteriores, lo más probable es que la cifra sea cercana a los 10.000, si no superior. El ELS admite tener unos 4.000 combatientes sobre el terreno, pero su arsenal se reduce a las armas ligeras, ametralladoras pesadas y lanzagranadas. Sin embargo, su experiencia en combate urbano ha crecido en las últimas semanas. Todo dependerá de si el régimen envía a sus tropas por tierra o si decide bombardear desde la periferia para minimizar el número de víctimas entre sus filas e impedir deserciones, como ha hecho en otras ciudades como Homs. En las futuras batallas puede ser decisiva la posición de los kurdos de la ciudad, que se estima en un 20% de la población. Si se alían con el régimen, como ya ha sucedido en otras zonas del país, los rebeldes encontrarán graves dificultades.

¿Por qué la comunidad internacional expresa, por primera vez antes de que suceda, su temor a una masacre en Siria?

Llama la atención que las administraciones norteamericana y europeas adviertan sobre el riesgo de una "masacre" en ciernes. Lo hacen, en primer lugar, porque saben lo que el régimen se juega en Alepo y por los precedentes de violencia desmedida que ha aportado esta revolución, así como la que se vivió entre finales de los 70 y principios de los 80.

Alepo fue la primera ciudad siria donde el régimen usó helicópteros en la represión de aquellos años. Envió allí a una división entera del Ejército para aplastar la rebelión. Hoy, ha sido el primer escenario del uso de aviones de combate.

Lo único que podría aniquilar al ELS en un escaso periodo de tiempo es la aviación a la que el régimen ya recurrió en Hama, en 1982, para sofocar la rebelión de entonces, pero tendría un resultado muy parecido: un enorme coste en vidas civiles. Por el momento, Assad prima la presencia de helicópteros artillados pero también ha usado aviones de combate MIG según varios periodistas extranjeros sobre el terreno. Si emplea la aviación de forma masiva, las víctimas no se contarían por centenares sino por miles o decenas de miles.