Sultana Khaya, activista saharaui: “Vivo con mi familia en un ambiente de terror y agresiones diarias”

  • La activista saharaui, que perdió un ojo en 2007 tras una agresión policial en Marruecos, denuncia el asedio a su domicilio en los territorios ocupados
  • “Me han amenazado con asesinarme a mí, a mi hermana y mi madre”
  • “En las ciudades ocupadas, desde que se rompió el alto al fuego el 13 de noviembre, las fuerzas del ejército invasor marroquí aumentaron la represión"

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Tal día como hoy, un 27 de febrero de 1976, es decir, hace 45 años, se proclamó la República Árabe Saharaui Democrática (RASD). El Congreso Nacional Saharaui y el Frente Polisario anunciaban su la creación de su Estado independiente un día después de que España comunicara oficialmente a la ONU que había abandonado su presencia en el Sáhara Occidental, lo que fue su provincia número 53. Más de 4 décadas, por tanto, de un conflicto enquistado en el tiempo y que desde el pasado mes de noviembre cobró una nueva dimensión tras la declaración de guerra del Polisario empujado por lo ocurrido en Guerguerat. Mientras tanto, en las ciudades de los territorios ocupados por Marruecos, diferentes activistas no han parado de denunciar la represión que sufren. Uno de los nombres propios es Sultana Khaya.

Sultana es una reconocida activista saharaui desde hace años. Su caso se hizo tristemente famoso en 2007 tras perder un ojo debido a una fuerte agresión por parte de la policía marroquí en la ciudad de Marrakech que reprimió unas manifestaciones estudiantiles. Desde entonces tiene una larga lista de detenciones y otro tipo de agresiones, especialmente agravadas cuando vuelve de nuestro país, a donde tiene que acudir de forma regular para las revisiones médicas.

De España, concretamente Alicante, volvía también el pasado 19 de noviembre, pocos días después del estallido de la guerra. Desde entonces, gracias a la difusión en redes sociales que se ha hecho de su situación, hemos podido conocer el “asedio” de las fuerzas policiales marroquíes a su casa familiar. En cuartopoder hemos hablado con ella gracias a la traducción de los compañeros y colaboradores de este medio, Equipe Media.

Lo primero que hace Sultana, como otros muchos saharauis cuando les realizan entrevistas, es agradecer a todos los medios de comunicación y periodistas españoles que están difundiendo información y hablando del Sáhara. Justo esta semana decenas de profesionales firmaban un manifiesto titulado “Somos conscientes” para mostrar su compromiso contra el olvido de la lucha de este pueblo.

“En las ciudades ocupadas, desde que se rompió el alto al fuego el 13 de noviembre, las fuerzas del ejército invasor marroquí aumentaron la represión, también el bloqueo militar y las agresiones a activistas saharauis. Los han sometido a campañas de detenciones y agresiones, sobre todo a los jóvenes”, relata Khaya.

La activista saharaui se encuentra en la ciudad de Bojador, al norte del territorio ocupado del Sáhara Occidental. Cuenta que nada más llegar allí en noviembre para estar con su familia una vez comenzada la guerra, la recibieron con un extenso control policial de más de dos horas. “Fui registrada de forma humillante e interrogada bajo la supervisión del jefe de la policía de ocupación, llamado Hakim Amer, y también por otros responsables de la ocupación en la ciudad. Me amenazaron con la detención”, explica.

“Cuando me soltaron me dirigí a la casa de mi familia. Desde entonces vivo bajo un bloqueo policial muy fuerte que dura hasta hoy. Vivo junto con mi familia en un ambiente de terror y agresiones diarias por parte de los paramilitares marroquíes y otras fuerzas de represión que nos prohíben salir de la casa. Y cuando lo intentamos nos agreden y atacan. También prohíben a todos los ciudadanos saharauis visitarnos, incluidos los familiares cercanos”, continúa su relato Khaya.

La represión policial marroquí que denuncia la saharaui no se ha limitado ahí, según comenta. Me han amenazado con asesinarme a mí, a mi hermana y mi madre”, señala. Además cuenta que su hermana sufrió un aborto en el tercer mes de embarazo “provocado por el miedo y represión que estamos viviendo”. Denuncia también que de las agresiones tampoco se han salvado sus sobrinos pequeños.

Las fotos y vídeos que han ido llegando a través de las redes sociales son claves para saber algo de que lo está pasando en las ciudades saharauis ocupadas. No hay periodistas allí que puedan contarlo. Sultana y los activistas lo saben. Y, explican, eso es algo que incomoda a Marruecos. Nos atacan bajo la supervisión del jefe Hakim Amer, quien me apedreó y me dio en el ojo derecho y la cara cuando intentaba documentar en vídeo los ataques y agresiones que sufrimos en mi familia”, comenta Khaya.

Con el estallido de la guerra los activistas saharauis han denunciado un aumento exponencial del acoso que sufren ya de manera rutinaria. “La represión aumenta cada día, sobre todo contra los civiles saharauis. Es una situación que presagia que Marruecos puede cometer cmenes o genocidios en las ciudades ocupadas, ante el bloqueo y el silencio de la comunidad internacional”, alerta Khaya.

Ya el pasado 13 de febrero el Frente Polisario reclamaba la intervención urgente del Gobierno español para poner fin a esta “represión”. El día 22 un grupo de eurodiputados también pidió una condena de esta “escalada de represión”.

Sobre la vuelta a las armas, Khaya comparte la decisión tomada por el Frente Polisario. La lucha armada es un paso que encarna la voluntad de las masas saharauis para ganar nuestro derecho. No nos gusta la guerra pero la hemos elegido obligados debido a la persistencia del invasor marroquí en violar los Derechos Humanos y la complicad de la ONU por no haber aplicado las resoluciones sobre el derecho a autodeterminación”, argumenta. Por último denuncia las presiones de los aliados de Marruecos como Francia, EEUU y España, de la que insiste en recordar que “tiene responsabilidad histórica y no cumplió sus responsabilidades con la ex-colonia”.

El caso de Khaya no es el único caso especialmente preocupante. Desde la Asociación Internacional de Juristas por el Sáhara Occidental denunciaban recientemente en este medio lo siguiente: “La reciente detención de dos activistas saharauis, Ghali Bouhala (ex-preso político) y Mohamed Nafeh Boutasoufra, en El Aaiún causa preocupación teniendo en cuenta los antecedentes del Reino de Marruecos en materia de derechos humanos contra la población saharaui”. Otro nombre propio es el de Mohamed Lamin Haddi, preso en la cárcel de Tiflet y en huelga de hambre desde hace más de 40 días en protesta por los tratos recibidos.

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