JUAN MANUEL BENÍTEZ | Publicado: - Actualizado: 8/1/2017 20:36

Juan Manuel Benítez, el pasado miércoles durante el debate de los candidatos a la alcaldía de Nueva York. / Captura de TVE.

“¿Ha comido alguna vez ‘cuchifrito’?” Fue la pregunta más querida y más odiada del debate a la Alcaldía de Nueva York del miércoles por la noche, centrado en temas hispanos. Entiéndase por ‘cuchifrito’ el plato típico puertorriqueño consistente, normalmente, en fritanga de cerdo.

Como era de esperar, la variopinta tanda de aspirantes demócratas a suceder a Michael Bloomberg presumió de credenciales latinas respondiendo de manera afirmativa. Todos menos el excongresista Anthony Weiner que contestó, señalando su esbelta –y fatídicamente conocida– figura, con un “¡mírame!”

El resto de candidatos son la influyente presidenta del Concejo Christine Quinn, de origen irlandés; el defensor del Pueblo Bill de Blasio, de origen italiano, al igual que el exconcejal Sal Albanese; John Liu, nacido en Taiwán; su predecesor en el cargo Bill Thompson, afroamericano de origen caribeño’, y el pastor Pentecostal Erick Salgado, único aspirante de origen latino, nacido en El Bronx y crecido Puerto Rico.

La pregunta marcaba la mitad de un debate de 90 minutos y siete candidatos, todos dispuestos a contestar -o a fingir que lo hacían- cualquier pregunta. Formaba parte de una tanda conocida como “ronda relámpago” en la que los candidatos son obligados por el moderador, con mayor o menor éxito, a contestar con un sí o un no. Una mezcla de preguntas serias, mundanas y ridículas destinada a amenizar un debate político que pone a prueba tanto la preparación de los candidatos como su sentido del humor.

Preguntas traviesas, como si alguno ha viajado a Cuba como turista, algo ilegal en Estados Unidos (de Blasio admitió haberlo hecho), o de interés local:  ¿Apoyan la construcción del estadio del nuevo equipo de ‘soccer’ New York Football Club en el parque público de Flusing Meadows Corona, en Queens? Más de uno dijo no. También a prueba si debería ser obligatorio el aprendizaje del español en las escuelas públicas  (ninguno estuvo de acuerdo) o si continuarán, de ser elegidos, la práctica habitual de Bloomberg de resumir sus ruedas de prensa en español (todos dijeron sí, a pesar de sus limitados conocimientos de la lengua).

Mientras formulaba las catorce preguntas no podía dejar de pensar en el privilegio que supone como periodista poder preguntarles a los políticos lo que a uno le apetezca siempre y cuando se cumplan unas mínimas normas de respeto.

Para celebrar el debate, las campañas de los siete candidatos no pusieron pegas ni exigencias. Llegaron al teatro ‘Kaye Playhouse’ de la universidad pública Hunter College sabiendo que el examen no sería fácil, sin conocer las preguntas ni teniendo temas pactados, preparados para aguantar el chaparrón. La transmisión, en directo, por el modesto e influyente canal local de 24 horas de noticias NY1 News y su estación hermana NY1 Noticias, que en una semana cumple una década en antena.

Y es que por mucho que el cine y la televisión sigan mostrando la imagen trasnochada de una Nueva York fundamentalmente blanca anglosajona con algunos “peligrosos” barrios afroamericanos, la realidad es que uno de cada cuatro neoyorquinos es de origen hispano, ejerciendo un poder político cada vez más creciente.

Educación, vivienda, acceso a la sanidad y problemáticas prácticas policiales fueron los temas centrales de unas preguntas que estuvimos los tres panelistas y yo afinando hasta el último momento para forzar a los candidatos a salir de sus manidos discursos habituales. Tras diez años ejerciendo la labor de panelista en diferentes foros y ocho presentando un programa semanal de entrevistas políticas –Pura Política– esta vez me correspondía por primera vez tomar el rol de moderador, actuando de árbitro y entrevistador, y marcando los tiempos para lograr un programa informativo y entretenido.

En un país regido normalmente por las estrictas normas de la meritocracia es posible, al parecer, que un español de Badajoz termine moderando un debate electoral en Estados Unidos.

Y mientras los periodistas nos vamos a casa satisfechos de gozar del privilegio de intentar hacer nuestro trabajo lo mejor posible, los políticos, a menudo con magulladuras, salen del envite sabiendo que si no el voto, al menos se han llevado el respeto de un electorado cada vez más exigente.

  • Patronio

    Pues enhorabuena por haber alcanzado el rol de moderador (nos quedamos sin saber en qué cadena televisiva), que al parecer ha de ser algo superior al de panelista (no tengo ni puta idea de lo que es, yo lo asocio más bien a tareas de carpinteros o decoradores), paisano. ¿Pero de verdad crees que el debate entre los distintos candidatos a la alcaldía de Nueva York y la cuestión de si son esbeltos u obesos, nos puede interesar mínimamente a los lectores españoles? Bastante tenemos aquí con nuestros políticos, como para que nos quiten el sueño los de la gran manzana. Eso sí, pocas ocasiones encontrarás para hablar de tus propias excelencias profesionales como en esta oportunidad que te brinda cuartopoder.es. El cochifrito, por cierto, es un plato muy típico extremeño más que puertorriqueño, tú deberías saberlo.

  • celine

    Seguramente, el aspirante Weiner es vegano, o sea, vegetariano estricto. De ahí su buena planta. Pero, sus fotos son otra cosa. Más festivas que ofensivas, la verdad. Enhorabuena por esa intervención televisiva. Impecable y brillante. ¡Viva Badajoz!

  • silkience

    Oye Patronio, a que no has salido de tu pueblo chico en tu vida? Hueles a naftalina, puf, puf, puf…

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