Las candidaturas masivas de mujeres kurdas revolucionan las municipales turcas

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Presentación de mujeres candidatas a distintas alcaldías en la ciudad kurda de Diyarbakir. / Actukurde

Probablemente sea el único caso del planeta. El Partido por la Paz y la Democracia (BDP) presenta para las elecciones municipales de Turquía del 30 de marzo un sistema de co-candidaturas con el que un hombre y una mujer co-presidirán el Ayuntamiento en caso de victoria, un hecho que indudablemente ocurrirá en cientos de pequeñas, medianas y algunas grandes ciudades de las provincias más orientales del país.

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Realizar tal propuesta en un país europeo ya sería toda una novedad, pero hacerlo en la “Turquía profunda”, predominantemente rural y con un gran peso de la religión musulmana, supone toda una revolución.

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Para dar una mayor presencia y protagonismo social a la mujer, el BDP ha incluido en sus candidaturas un 55 por ciento de mujeres, siendo 49 las ciudades importantes donde, de acuerdo con este sistema, una mujer figura a la cabeza o en segundo lugar de la lista electoral. Aparte de mantener el control sobre buena parte de las localidades del tercio suroriental de Turquía, el BDP aspira a arrebatar al AKP (Partido de la Justicia y el Desarrollo), actualmente en el Gobierno, algunos de sus feudos más significativos, como ocurre con la histórica Urfa (800.000 habitantes) y Gaziantep, metrópoli que se acerca a los dos millones de almas.

Sin embargo, todas las miradas se dirigen hacia Diyarbakir, capital del Kurdistán turco, con casi un millón de habitantes. Aquí Gultan Kisanak, periodista y declarada feminista, ganará con toda seguridad los comicios, convirtiendo a la antigua Amed en la mayor ciudad de Turquía gobernada por una mujer.

Para hacerse a una idea de la “revolución” que supone la apuesta del BDP, basta comparar esa cuota del 55 por ciento de mujeres en sus listas con el 4,32 por ciento que presenta el Partido Republicano del Pueblo (CHP), de orientación socialdemócrata y que pasa por ser la alternativa laico-progresista al actual Gobierno islámico de Tayip Erdogán, con el 2,51 por ciento del ultraderechista MHP y con el 1,15 por ciento del AKP.

En las ciudades de las regiones mediterráneas y del centro de Anatolia, el BDP cuenta con el apoyo de varias organizaciones de izquierda y candidatos independientes, agrupados bajo las siglas del Partido de la Democracia Popular (HDP), con la esperanza de obtener también importantes resultados en Istanbul, Izmir, Mersin y Adana. Siguiendo su matriz política, el HDP, que está sufriendo una verdadera campaña de violencia por parte de grupos ultraderechistas, también está presidido por un hombre –el intelectual izquierdista Ertugrul Kurkçu– y una mujer, la parlamentaria por Istanbul Sebehat Tuncel.

Serhat Kadirhan y Ozlem Onuk se presentan por Sirnak. Detrás se aprecian las fotos de las militantes del PKK asesinadas en París. / BDP
Serhat Kadirhan y Ozlem Onuk se presentan por Sirnak. Detrás se aprecian las fotos de las militantes del PKK asesinadas en París. / BDP

El BDP no esconde su objetivo de feminizar la política de Turquía. Realizó una presentación específica con las principales candidatas a las alcaldías y en sus carteles de propaganda suelen utilizar fotografías de las co-candidaturas, mostrando a la mujer vestida a la europea. También está resultando habitual que en los mítines protagonizados por estas mujeres aparezcan las fotografías de las tres militantes del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) asesinadas en enero del año pasado en París.

La arriesgada apuesta realizada por la principal organización kurda de Turquía hace frente a cuatro importantes enemigos políticos. El primero son los grupos nacionalistas turcos, que les acusan de querer implantar de facto una autonomía a través de los gobiernos municipales. Por otro lado y desde una perspectiva religiosa, están el propio partido gubernamental AKP, el partido Huda (Partido de Dios), un grupo islamista radical kurdo legalizado por Tayip Erdogán para quitar votos al BDP, y la poderosa Cofradía Gulen, igualmente islamista y opuesta a realizar concesiones políticas a la población kurda.

En relación con esta novedosa campaña electoral, el dirigente del BDP Salahatin Demirtas dijo el pasado mes de enero en un acto de apoyo al HDP en Adana que estas elecciones van a ser una verdadera pesadilla para el proyecto islamista de Erdogán porque la mera presentación de tal número de mujeres ya supone un triunfo. “En ninguna otra parte del mundo se han presentado tantas candidaturas presididas por mujeres”, dijo Demirbash, añadiendo que “si las revoluciones de Oriente Medio y la Primavera Árabe han fracasado ha sido precisamente por la ausencia de la mujer”.