La policía belga tenía fichados a los 3 terroristas identificados

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“Vivimos con los belgas y no entre los belgas”, mensaje dejado en recuerdo de las víctimas del atentado terrorista de hace dos días, en la Plaza de la Bolsa de Bruselas. / Julien Warnand (Efe)
Actualización a las 21h00 del 24 de marzo de 2016, de las operaciones policiales en curso.

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BRUSELAS.– La Policía belga ha identificado a tres de los terroristas que atentaron el pasado martes en distintos puntos de la Región de Bruselas causando al menos 31 y 300 heridos. Todos estaban fichados, tenían antecedentes yihadistas y estaban relacionados con los atentados de París del pasado mes de noviembre. Se trata de los hermanos Khalid e Ibrahim El Bakraoui y de Najim Laachraoui. Uno de los atacantes del aeropuerto está aún por identificar y se encuentra en busca y captura. Algunos medios hablan de un posible quinto atacante que habría huido del metro de Maelbeek tras la explosión. A pesar de la fugar de estas dos personas, el Centro de Crisis ha decidido rebajar el nivel de alerta a 3.

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Los terroristas que el pasado martes atacaron Bruselas estaban fichados por la policía. Dos de ellos, los hermanos  Khalid e Ibrahim El Bakraoui, tenían antecedentes penales. Ibrahim, que atentó en el aeropuerto, había sido extraditado desde Turquía a Holanda, según denunció ayer Recep Tayip Erdogan, presidente turco, por su relación con el yihadismo. En el momento de su detención habría vuelto o estaría planeando viajar a Siria. Sin embargo, ni las autoridades holandesas ni las belgas pudieron probar su relación con el terrorismo y no creyeron que fuese peligroso. El Bakraoui volvió libremente a Bélgica donde meses después ha participado en el atentado contra el aeropuerto de Bruselas que ha acabado con la vida decena de personas y ha dejado un centenera de heridos. Junto a Ibrahim atentó Najim Laachraoui, al que la Policía conocía como Soufiane Kayal. El joven, que se inmoló en el aeropuerto, es uno de los artificieros de Daesh, cómplice de Salah Abdeslam, detenido hace unos días en Bruselas, y sería el responsable de los explosivos utilizados en los atentados de París en noviembre del pasado año. El tercer atacante del aeropuerto, un hombre con una chaqueta blanca y gorro negro, cuya foto ha difundido la policía belga, sigue en busca y captura y se desconoce su identidad. Este tercer individuo habría disparado contra los viajeros antes de que sus compañeros hiciesen estallar sus explosivos. La fiscalía ha desmentido que se encontrasen armas en el aeropuerto pero ha confirmado la presencia de explosivos sin detonar. Se trataría de la carga abandonada por el tercer sospechoso.

Según la agencia de noticias Belga, los terroristas llegaron al aeropuerto en un taxi. La empresa de transporte se habría equivocado en el envío -ellos pidieron una furgoneta- y debieron dejar una de las maletas en su domicilio. Todas estaban cargadas con explosivos. Sin saberlo, el conductor podría haber evitado una masacre mayor.  Gracias a los datos que el taxista ha facilitado, se ha localizado uno de los pisos usados por los terroristas para preparar el ataque. El apartamento, situado en el barrio bruselense de Schaerbeek, se ha encontrado material explosivo que contenía metralla (clavos), productos químicos y una bandera del Estado Islámico, que ayer reivindicó el atentado. Las bombas utilizadas en los atentados habrían sido elaboradas aquí.

El segundo atentado se produjo en una estación de metro, la de Maelbeek, muy cercana a las instituciones europeas. Lo perpetró Khalid El Bakraoui, hermano de Ibrahim, que también tenía antecedentes penales, habría violado su condicional en octubre y estaba siendo buscado por su relación con los atentados de París. Varios medios hablan ahora de un segundo atacante en el metro, aún por confirmar, y que se encontraría también a la fuga. En este atentado, murieron una veintena de personas y más de un centenar resultaron heridas.

Los atentados en Bruselas son el producto de una sucesión de errores, de una enorme falta de coordinación y también de respuestas ante el yihadismo y su acción terrorista. En este contexto, el ministro de Interior Jan Jambon y el de Justicia, Koen Geens, han presentado su dimisión. Ambas, que están directamente relacionadas con el caso de Ibrahim El Bakraoui, han sido rechazadas por el Primer Ministro belga. Charles Michel considera que la situación actual impide al gobierno prescindir de sus servicios.

A pesar de que dos de los terroristas están siendo activamente buscados por todo el país, el Centro de Crisis ha rebajado el nivel de alerta a 3. Mañana el metro funcionará casi por completo pero solo estarán operativas algunas de las estaciones y abrirá sus puertas solo entre las 7 de la mañana y las 7 de la tarde. Aunque eso sí, lo hará con una fuerte presencia policial y militar. Se extremará la vigilancia también en las estaciones de tren donde se realizarán controles aleatorios de equipaje, dando el modus operandi de los terroristas. Hasta ahora, los controles eran sistemáticos a la entrada, lo que ha provocado inmensas colas durante los días de ayer y hoy. En los aeropuertos, la policía patrullará con perros expertos en la detección de explosivos. El de Zaventem, primer objetivo de los terroristas, no abrirá de nuevo al menos hasta el domingo.

Cientos de personas concentradas hoy en solidaridad con las víctimas en la Plaza de la Bolsa en Bruselas. / Yoan Valat (Efe)
Cientos de personas concentradas hoy en solidaridad con las víctimas en la Plaza de la Bolsa en Bruselas. / Yoan Valat (Efe)

Decenas de personas siguen desaparecidas 

 

Las 316 víctimas no mortales de los atentados del pasado 22 de marzo fueron repartidas en 48 hospitales del país. Más de la mitad, 168, continúan aún hospitalizadas y 63 de ellas están graves. Cuatro de los heridos están en coma y dos no han sido identificados. Más de 40 nacionalidades se han visto afectadas por un atentado que atacado el corazón de Europa en sus áreas más internacionales: el Aeropuerto Internacional de Zaventem y la estación de metro de Maelbeek, en el barrio Europeo.

En el caso de las víctimas mortales, el proceso de identificación derivado de la brutalidad de las explosiones, es más complejo. Solo unas pocas identidades han sido oficialmente confirmadas. Entre ellas, la de Léopold, un estudiante de derecho de 20 años que murió a causa de las heridas que sufrió en el ataque a la estación de Maelbeek o Adelmina, una peruana de 36 que falleció en el aropuerto, donde se encontraba para viajar con sus hijas y su marido a Nueva York.

Además, al menos una decena de personas continúan desaparecidas. Sus familiares los buscan desesperados y la red se ha llenado de retratos. Podría tratarse de algunos de los fallecidos, de los heridos graves en cuidados intensivos o incluso de cuerpos que no hayan sido aún rescatados. Las autoridades trabajan para aclarar lo antes posible este tipo de casos y hacer el proceso lo menos duro posible a las familias.

(*) Beatriz Ríos es periodista.