Niech zyje Polska (Que viva Polonia)

  • Ley y Justicia volverá a gobernar Polonia con el 43% de los votos
  • Un país de dualidades se confirma en el voto, ultraconservador en las zonas rurales y modeno en las ciudades

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Carlos Panadero es profesor de español en Polonia

Niech zyje Polska! Es lo que muchos gritaron el pasado domingo cuando se acercaron a las urnas repartidas por la geografía polaca. No hubo sorpresas, tal y como mostraban los sondeos, y tras el recuento, con una participación del 61%, muy alta tratándose de Polonia, PIS (Prawo i Sprawiedliwośc, Ley y Justicia) volverá a gobernar con más del 43% de los votos.

El partido del incombustible Jarosław Kaczyński, ex primer ministro de Polonia y hermano gemelo de Lech Kaczyński (ex presidente fallecido en 2010 en accidente de aviación en Smolensk, Rusia.) sigue siendo el favorito para los polacos.

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Sus medidas populistas como 500+ que dota a las familias de cerca de 100 euros por hijo o el programa Krowa + que facilita otros 100 euros por vaca a sus dueños, junto con una exaltación a la nación y a la bandera, han enganchado a la Polonia más rural y ultraconservadora, esa, que recela del inmigrante y se abraza a la cruz como si le fuera la vida en ello.

Por eso, la Iglesia es otro de los pilares de PIS, el grupo parlamentario del primer ministro Morawiecki se ha declarado más de una vez en contra de los movimientos LGTBI o de mujeres, que muy esporádicamente empiezan a surgir en las ciudades más grandes y a favor de subida de impuestos para solteros.

Toda esta mezcla es la que convence a la mayoría polaca además de la existencia de una oposición fuerte. El partido KO (Coalición Cívica, antes PO ex partido de Donald Tusk) se presentaba como alternativa de la mano de Malgorzata Kidawa- Blonska y el grupo de Los Verdes y Nowoczesna, como un intento de modernización del país y más cercano a las políticas comunes de la UE, se quedaron en un poco más del 27% del escrutinio lo que supone un 3% más de votos que en 2015.

La izquierda que llevaba años a la deriva en Polonia y su papel no dejaba de ser más que testimonial avanza y consigue entrar en el parlamento con la alianza Lewica que obtiene un 12%.

Dejando atrás los números debemos entender a Polonia como una dualidad. Histórica, cultural y políticamente Polonia se dividía en dos: el área occidental (Polonia A) y el área oriental (Polonia B).

La Polonia A, más desarrollada económicamente y con un crecimiento menor con ciudades más cosmopolitas, en su mayoría alberga votantes de la Coalición Cívica. En todas las ciudades de más de 200.000 mil habitantes la fuerza más votada ha sido precisamente KO. Ciudades como Gdansk, Varsovia o Cracovia que hacen un intento por acercarse a Europa.

La Polonia B es la menos desarrollada económicamente y con un crecimiento mayor. La Polonia de los pueblos y pequeñas ciudades. Más tradicionalistas, más católicas y que han sido las que han apostado por el partido gobernante.

No han sido suficiente las amenazas de sanción de la UE a Polonia y en especial al PIS sobre el control político de jueces y la separación de poderes. Al contrario, lo utilizaron como un arma propagandística anti-UE y persecutoria que les ha ayudado en su campaña, y es que bien se sabe que a mártires no se les gana a los polacos. Cierto es que la historia contemporánea no ha sido muy benévola con el país, especialmente durante la Segunda Guerra Mundial, acontecimiento que a día de hoy explica y mucho la situación actual.

Tras el conflicto, vinieron más problemas en forma de un gobierno comunista con más de cuarenta años de duración. No obstante, de eso hace ya más de treinta años y en ese tiempo Polonia se ha convertido en la sexta economía de la Unión Europea y el crecimiento desde la entrada en la misma es evidente. A pesar de ello hay que mencionar la precariedad laboral y el descontrol en la contratación por parte de administraciones y sindicatos. Sin ir más lejos cabe destacar la huelga de maestros y profesores iniciada en abril de este año que dejó sin clase al 90% de los estudiantes.

La deriva del gobierno hacia un régimen ultraconservador ha hecho que se le compare con la Hungría de Viktor Orban y todo esto a menos de un año para la elección del Presidente de la República.

Otro ex presidente que se ha mojado ha sido Lech Walesa, el famoso líder del movimiento Solidaridad iniciado en Gdansk y que tuvo su máximo esplendor allá por los ochenta y que ha criticado las incapacidades del gobierno actual. Curiosamente Kaczynski formó parte del equipo de Walesa antes de formar PIS.

En resumen, nos enfrentamos a cuatro años de incógnitas dentro de un país de dualidades. Parece que todo es blanco o negro en Polonia y que en esa guerra el que se lleva al gato al agua es PIS. Y es el que el mismo PIS es una dualidad en sí mismo. Ultra en catolicismo, conservador y populismo y anti en movimientos LGTB, inmigración y Unión Europea.

Un país que vota políticas antiinmigración y que tiene repartidos por el mundo cerca de 18 millones de emigrantes. Si esto no es una dualidad divina, que venga Juan Pablo II y nos desmienta. Pues eso Niech zyje Polska o que viva Polonia.

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