Gestación subrogada, ¿derecho a tener hijos o mercadeo con el cuerpo de la mujer?

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gestación subrogada. Imagen de una mujer embarazada
Imagen al contraluz de una mujer embarazada. / Camila Cordeiro (Pixabay)

La gestación subrogada, también llamada la práctica de los “vientres de alquiler” por los sectores más críticos, es el proceso por el que una mujer acepta gestar en su útero un embrión engendrado por otra persona o una pareja. Previo acuerdo entre las partes, la gestante se presta a un embarazo de nueve meses que acaba con el parto y posterior entrega del bebé a los padres intencionales. La práctica está prohibida en España, pero se ha convertido en una bandera ideológica de Ciudadanos, que ha prometido llevarla al Congreso para debatirla y sacar adelante una regulación basada en el altruismo. Es el único partido que tiene una postura clara al respecto, porque en el PP hay opiniones enfrentadas, el PSOE se encuentra dividido y Podemos mantiene el debate abierto.

En gran parte, la gestación subrogada la han dado a conocer famosos como Ricky Martin, Miguel Bosé, Elton John o Kike Sarasola, que han viajado a EEUU  --donde es legal-- para formar sus familias, y que han dibujado la cara más amable de esta práctica. Sin embargo, hay otra cara muy oscura que se encuentra en países como India o Ucrania, donde las mujeres más pobres se prestan a gestar los bebés de otros para conseguir dinero y se conforman redes de trata de personas y explotación de seres humanos.

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De un lado, los defensores de la gestación subrogada la contemplan como un avance en la medicina reproductiva que permite conformar una familia a aquellas personas que no pueden tener hijos por problemas de fertilidad o a miembros del colectivo LGTB. Abogan por regular la práctica para que se realice de manera altruista, sin pagar a la gestante, y evitar así situaciones que vulneren los derechos como sucede en otros países. Del otro, los sectores feministas desconfían, aseguran que las mujeres más pobres son las que suelen someterse a estos embarazos para obtener dinero y critican que no es más que otra estrategia del capitalismo para la “mercantilización” de los cuerpos de las mujeres e incluso de los bebés. Consideran que están en peligro algunos de los derechos que más ha costado conquistar y que detrás hay un poderoso lobby que mueve miles de millones al año.

Begoña Villacís.

Ciudadanos no tuvo éxito en sacar adelante una proposición no de ley que presentó en la Asamblea de Madrid, donde en marzo del año pasado la ausencia durante la votación de tres diputados del ala más conservadora de los populares inclinó la balanza en contra de la gestación subrogada. Los 64 votos en contra de PSOE y Podemos superaron a los 62 a favor de los populares y el partido de Albert Rivera. “Estoy segura que estos diputados del PP se van a arrepentir. Esta práctica es como el matrimonio homosexual o el divorcio, dentro de unos años verán absurdo haberse opuesto”, defiende en declaraciones a cuartopoder.es la portavoz de los naranjas en el Ayuntamiento de la capital, Begoña Villacís.

La concejala defiende que “la clave es regular esa técnica de reproducción asistida” para dar alternativas a aquellas personas que no pueden tener hijos, como las “mujeres que se han enfrentado a tratamientos agresivos para vencer al cáncer y como consecuencia sufren esterilidad” o los miembros del colectivo LGTB. Además, piensa que hay que garantizar los derechos de los niños nacidos en este proceso, que hasta hace poco no podían inscribirse en el Registro Civil. En este sentido, explica que el modelo por el que apuesta su partido sería uno que difiere de lugares como Illinois o California (EEUU) y se acerca más al de Canadá, donde la gestante se somete al proceso de manera “altruista” y solo recibe “una compensación económica” por los gastos derivados del embarazo.  “Nosotros queremos que se haga un modelo español que sería muy garantista. La mercantilización sucede cuando obligas a alguien a irse a otros países”, explica.

Beatriz Gimeno.

En el lado opuesto a este planteamiento se encuentra la feminista Beatriz Gimeno, diputada de la Asamblea de Madrid y recién electa consejera ciudadana estatal de Podemos. “Estamos hablando de abrir un mercado o no”, asegura tajante, mientras que utiliza el símil de la venta de órganos para explicar que no todo es objeto de comercio y que hay límites cuando nos referimos a cuerpos humanos. “Cuando hablamos de mujeres cuela mejor, porque se nos supone ese altruismo femenino. Somos muy buenas y queremos donar nuestros embarazos. No hay nadie que diga que esto es un mercado. La facilidad con la que la sociedad está dispuesta a aceptar todo esto creo que tiene que ver con que las mujeres siempre hemos sido objeto de compra-venta de una manera o de otra”, señala.

En cuanto a la apuesta del altruismo que hace Ciudadanos, Gimeno esgrime que “si hay dinero, no hay altruismo”, al tiempo que critica que los partidarios califican el embarazo de “técnica”, “sacan a la gestante de la ecuación” y proponen que “se podrá abortar siempre que se indemnice a los padres subrogantes”. A los ojos de la diputada feminista esto supone una grave limitación al derecho al aborto que corresponde a las mujeres. Por todo ello se opone a la regulación, a no ser que se imite el modelo británico o brasileño, donde la gestante en todo momento tiene control del embarazo, se vigila que no haya intercambio económico y cabe el supuesto de que ésta se arrepienta y quiera quedarse con el bebé.

Sin embargo, reconoce que bajo este tipo de regulaciones casi no se producen casos, a no ser que sea entre familiares como, por ejemplo, una hermana que quiera gestar el bebé de otra, algo que entiende que sí que es completamente altruista y podría permitirse. “¿Se ha visto alguna manifestación de mueres reivindicando el derecho a quedarse embarazadas por gestación subrogada? No, esta no es una demanda de las mujeres. Lo que hay es una demanda de personas que no pueden tener hijos y son ricas, y una demanda de un lobby muy poderoso que pasa por clínicas, intermediarios, agencias de viajes, hoteles, etcétera y que mueve miles de millones al año”, critica.

Aurora González.

Aurora González es portavoz de la Asociación por la Gestación Subrogada en España y una de las mujeres que se ofrece como gestante de manera altruista. La agrupación está conformada por familias que quieren tener hijos mediante este proceso y que no tienen los recursos para viajar al extranjero, así como por madres que se encuentran en su misma situación. “No hay ningún problema con una buena regulación que proteja escrupulosamente a todas las partes. Las mujeres que se ofrecen a gestar lo hacen de manera libre, consciente, voluntaria, informada y hay estudios que demuestran que no sienten ningún tipo de vínculo materno-filial respecto a esos niños. Nuestra sociedad ya está madura para abordar una técnica de este tipo”, expone.

La asociación comenzó a plantear una iniciativa legislativa popular (ILP) que han aparcado al entender que, primero, hay que realizar una labor informativa para que la sociedad española comprenda qué es la gestación subrogada y, también, ante los movimientos que comenzaron a realizar los partidos políticos. En cuanto a la compensación, González cree que si las personas perciben una determinada cantidad económica por donar su esperma o sus óvulos, la gestante debería recibir “una cantidad justa y suficiente”, que está por determinar. Eso sí, la asociación propone que la mujer que se someta al proceso deba estar en una situación socio-económica estable.

Kika Fumero.

Por otro lado, la profesora feminista Kika Fumero rechaza totalmente la posibilidad de regular esta práctica desde su posición como perteneciente al colectivo LGTB. “El 85% de las parejas usuarias de este contrato son heterosexuales, pero quien está haciendo más ruido es el colectivo gay. Yo soy muy consciente de las dificultades que tenemos para conformar familias y esos niños son muy deseados, pero el fin no justifica los medios y, en este caso, los medios son bastante graves”, plantea.

Fumero explica que “la libre elección” en la gestación subrogada es un mito, porque partimos de una situación de desigualdad con la mujer en desventaja  --para empezar tiene salarios más bajos que el hombre-- y que el feminismo ha luchado porque la sociedad sea consciente de que “los cuidados” no solo son responsabilidad de las mujeres. “Ahora vienen con la misma idea de que la mujeres tienen esta capacidad altruista de poner en riesgo sus vidas solo por ver a otras personas sonreír y ser felices”, critica, al tiempo que advierte del peligro de que “gente que no sea bien intencionada” se sume a este proceso y se pueda producir “el mercadeo” de bebés. “Nunca estamos debatiendo cómo llegar a ser presidentas del Estado, siempre estamos debatiendo si explotarnos o no”, lamenta.

(*) María F. Sánchez es periodista
2 Comments
  1. Etxea says

    Un tema interesante que alejará al colectivo gay de los partidos de «izquierda».

  2. juanjo says

    Hostias, qué complicado.

    Con lo fácil que es hacer lo que se viene haciendo desde hace mil siglos:
    … Que una pareja sin hijos adopta como «hijo» o «hija» (como heredero/a) y se lleva a su casa, a un hijo o una hija de otra familia que tiene varios.

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