“El 1-O es un hito internacional de la acción no-violenta popular”

  • Entrevista al co-director de Novact y presidente de Lafede
  • Especial aniversario del 1-O

Luca Gervasoni es co-director de Novact y presidente de Lafede. Novact es un instituto internacional que trabaja en la acción no-violenta como forma de resolver conflictos y de lucha por derechos y libertades. Lafede es la coordinadora catalana de organizaciones por la justicia global. Participó de forma activa en la campaña Som Defensores que varias organizaciones relacionadas con la defensa de los derechos humanos organizaron el 1-O en Catalunya para denunciar y registrar las posibles situaciones de abusos y agresiones policiales que se dieran. Nos cuenta a cuartopoder.es cómo el 1-O supone ya, un año después, un hito histórico para la no-violencia.

 ¿Qué implicación personal tuvo en el 1-O? ¿Cómo recuerda aquel día histórico?

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“El 1-O estuve presente en cinco cargas policiales”

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 Antes del 1-O nos reunimos diversas organizaciones vinculadas a la educación y la cultura de paz y a los derechos humanos e hicimos una asamblea para constituir una plataforma que llamamos Som Defensores. El objetivo fue crear una red de observadoras que monitorizaran las posibles violaciones de derechos humanos. Hicimos formaciones específicas para estas personas, que hicieran una plantilla para recopilar todas las violaciones de derechos humanos que se pudieran dar, vídeos e imágenes, ofrecer a potenciales víctimas atención psicosocial y legal. El 1-O montamos un dispositivo de 200 personas.

A mí me tocó ocuparme, con otros compañeros, del distrito de Nou Barris. La noche anterior fuimos a todas las escuelas cinco personas para presentarnos, explicar nuestra misión y responder preguntas de temas legales, dudas que tuviera la gente que dormía en las escuelas y, al día siguiente, me tocó lidiar con una situación complicadísima. A las 7 de la mañana empezaron las primeras intervenciones en Nou Barris y estuve presente en cinco cargas policiales.

 ¿Y qué hacía cuándo tenían lugar las cargas policiales?

 La estrategia era darnos a conocer, enviar a las personas que habían sufrido violencia institucional al equipo legal para que les asesorasen y, a algunas, a la atención psicosocial.

 Usted es co-director de Novact, una organización que trabaja por la resolución de conflictos y la presión política a través de la no-violencia. ¿Hasta qué punto se considera el 1-O como un hito de la acción no-violenta?

 Por supuesto que el es un hito internacional de la acción no-violenta popular. Entendemos la no-violencia como la vía del medio. Ante una injusticia o una reclamación para conseguir algún derecho, existe la posibilidad de ser pasivo, es decir, de no hacer nada; la posibilidad de apostar por la violencia para luchar por ese derecho o contra la injusticia, lo que genera más dolor y violencia; nosotros defendemos que los conflictos hay que transformarlos sin generar violencia, es a lo que llamamos no-violencia. El 1-O, en términos de capacidad de autoorganización popular y del número de personas movilizadas, estamos hablando de una de las acciones no-violentas de la última década. Esto lo digo y lo diría cualquier pensador y académico de este ámbito.

 ¿Cómo fue posible que, ante tanta provocación policial, la gente actuara desde la no-violencia de una forma tan masiva?

 La principal estrategia fue el hecho de que los movimientos sociales, organizaciones y la propia ciudadanía sintiese que el éxito o fracaso del 1-O dependía de que no hubiera violencia por parte de la ciudadanía. Sé que desde entornos más lejanos a Catalunya no se percibe así. En la escuela Tomás Moro de Nou Barris, las asociaciones de vecinos, cuando se enteraron de que había patrullas acercándose, decidieron que debían movilizarse para proteger a sus propios vecinos. Era un tema de dignidad propia de barrio, más allá de las causas políticas. En ese momento, en torno a un 80% de la población estaba de acuerdo con un referéndum y la sensación era que había que defender una dignidad democrática.

Visto desde la acción no-violenta, un referente importante es Gene Sharp, que escribe en un manual las categorías de acciones no-violentas posibles. La situación que se dio el 1-O es una de las que recoge Gene Sharp como acción potencial no-violenta para intentar transformar un conflicto. La estrategia de fondo era reflejar la violencia estructural que mucha gente percibía que se daba en Catalunya, la negativa de que se celebrara un referéndum, y convertirla en violencia directa institucional para que, a través de imágenes, se pudiera conocer la situación en otros lugares del mundo. El 3-O se realizó una huelga general para condenar la represión sin precedentes en términos de apoyo, la patronal, todas las asociaciones de vecinos, las organizaciones sindicales… Todos llamaron al paro general. Después de ese momento es donde se complicó.

 Novact tiene relación con muchas organizaciones internacionales también vinculadas con la no-violencia. ¿Cómo se percibió el 1-O en estos círculos?

 Diferenciaría dos niveles. Existen organizaciones que trabajan en monitoreo de derechos humanos. Nosotros acogimos a observadores de Human Rights Watch que enviaron una delegación. La propia Amnistía Internacional ha escrito informes y ha descrito esta situación como un paso más en materia de la criminalización de la protesta y la disidencia, una situación que se está agravando en Europa y Mediterráneo. Lo vieron como un paso más de todo lo que está sucediendo en estos países en los que la disidencia se criminaliza crecientemente a través de las leyes mordaza, del endurecimiento de los códigos penales o de la judicialización del ejercicio de las libertades y derechos.

Después, desde las entidades que trabajan específicamente en la no-violencia, ha sido un caso de estudio importante que se ha recogido en muchos documentos. Algo que no se ha entendido en ciertos sectores es que las personas que, desde estos ámbitos, han hablado del 1-O, no lo medían en términos de la estrategia al servicio del independentismo, sino como un fenómeno de autoorganización popular.

 ¿Cómo se puede trabajar, o se está trabajando, para que este espíritu no-violento del 1-O, más allá del conflicto político territorial, cale en la sociedad del resto del Estado, teniendo en cuenta la intoxicación mediática que se ha vivido al respecto? 

“No se ha sabido explicar al resto del Estado lo que sucedió el 1-O”

 Estamos trabajando y es una prioridad absoluta. Tenemos que ser conscientes de que no se ha sabido explicar fuera de Catalunya, al resto del Estado, lo que sucedió el 1-O. Hay dos motivos de esto, el primero es que desde la sociedad civil no nos hemos tomado en serio el hecho de hablar con el conjunto de la sociedad civil del Estado, hemos dejado que sean los partidos políticos y cargos institucionales los que expliquen qué sucedió el 1-O. La gente que vive en Catalunya, lo vive de una forma muy distinta a cómo se explica desde los medios al resto del Estado. Hay que trabajar alianzas.

La segunda cuestión es la lectura del 1-O, no existe una sola lectura del 1-O: sigue habiendo en Catalunya un debate sobre si el 1-O fue un referéndum legítimo, cuyo resultado ha de ser implementado por el Govern o, como piensan otras personas, el 1-O fue un hito de movilización y de reivindicación del derecho a decidir, pero que no fue un referéndum como tal. Este debate todavía continúa en la sociedad catalana.