PANDEMIA COVID-19

Los ataques racistas durante las epidemias, una historia que se repite

  • En el inicio del brote, se difundieron vídeos de sopas de murciélagos consumidas supuestamente en Wuhan
  • "La portada de 'Newsweek' de hecho fue criticada como racista por poner la imagen de un chimpancé para un reportaje sobre los supuestos orígenes del ébola"

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La bióloga Sojung Han fue con su hijo de tres años a una farmacia cuando la personas que atendía le hizo la cruz con los dedos. “Sentí que me faltó el respeto y me di cuenta de que los dos farmaceúticos de repente desaparecieron por miedo a contagiarse del coronavirus”, cuenta Han a cuartopoder. “Me sentí discriminada porque el local estaba lleno de gente enferma y no había ningún motivo para pensar que yo fuera diferente”. “El Covid-19 no tiene un rostro asiático”, sentencia.

Su experiencia no es aislada. Thomas Siu, un asiático descendiente de Estados Unidos, fue agredido físicamente en Madrid este pasado jueves. “Alguien debió llamar a la ambulancia, yo no recuerdo nada”, contó a eldiario.es. Se pasó dos días inconsciente en el hospital. El pasado 24 de febrero, un estudiante de Singapur fue atacado por un grupo de desconocidos. “Un hombre gritó: no quiero el coronavirus en mi país”, cuenta Jonathan Mok, quien a pesar del incidente afirma:  “Siempre sentí que Londres era uno de los lugares más abiertos y este incidente no va a cambiar que la mayoría de personas son agradables y unos pocos no lo son”.

Katherine Nicole Amparo no recibió un puñetazo, ni insultos pero sí vivió lo que es ser prejuzgada en España por el color de su piel. Nacida en República Dominicana, vino aquí con ocho años, dos años después de que su madre, pedagoga, decidiera empezar una nueva vida en otro país. A pesar de no ser de una nación de África, cuando surgió el brote de ébola vio como la gente se apartaba de ella e incluso dejaba el metro de Mallorca al verla. O le preguntaba qué tal era la situación en su lugar de origen. “A mi madre creo que no la molestaron porque ella es más clarita que yo y no tiene el pelo natural como yo. Ella pasaba por latina”, nos cuenta por teléfono. La portada de Newsweek de hecho fue criticada como racista por poner la imagen de un chimpancé para un reportaje sobre los supuestos orígenes del ébola, que eran el mercado ilegal de carne.

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Portada de 'Newsweek' que ilustra la crisis del ébola con una imagen de un chimpancé

El actual brote de coronavirus y el de ébola en 2014 abrieron las puertas de prejuicios existentes. Un fenómeno que fue ampliamente abordado cuando en 2009 surgió otra pandemia, la de la gripe porcina llamada H1N1. Un estudio publicado en 2013 por el Centro Nacional para la Información Biotecnológica (organismo estadounidense cuyas siglas son NCBI en inglés) analizó la estigmatización y las reacciones a la pandemia del virus H1N1. “A lo largo de la historia la gente ha calmado su miedo a los brotes de una enfermedad buscando alguien al que culpar”, apuntan los autores del informe, el médico Michael McCauley, que ya ha tratado temas de desigualdad sanitaria, y los sociólogos especializados en epidemiología Sara Minsky y Kasisomayajula Viswanath.

No son los primeros expertos en vincular el estrés por una urgencia sanitaria con la estigmatización del de fuera. “Si tomas el miedo que ya existe hacia lo desconocido y lo combinas con una amenaza real o percibida como una enfermedad que es contagiosa obtienes una explosión”, comentó en NBC News el historiador de medicina Howard Markel.

Si tiramos de hemeroteca, vemos que lo que indica Markel no solo ocurrió con el H1N1 o con el ahora reciente coronavirus. En la Europa medieval acusaron a los judíos y gitanos de transmitir la peste negra. “Es un patrón que vemos una y otra vez”, señaló la historiadora de medicina Amy Fairchild a NBC. “Las personas con distinta nacionalidad, etnia o religión han sido históricamente señaladas como propagadores de gérmenes más allá de lo que la ciencia pueda indicar”, Monica Schoch-Spana, antropóloga de medicina, indicó a la revista ‘Time’.

Así lo demuestra que en 1900, cuando surgió la peste bubónica en San Francisco y el primer caso saltó en Chinatown, el alcalde, James D. Phelan, ordenó la salida inmediata de los blancos pero prohibió la salida de los chinos de la zona. Y vetó que contrataran a ningún chino fuera del lugar. “En la superficie, (los chinos) parecen el tipo correcto de estadounidense, pero si rascas, ves que no es leal como debería”, comenta Erika Lee, historiadora de inmigración. Su propio abuelo pasó por la lupa de ser examinado antes de entrar al país en los años 80. “Nunca he visto algo tan deshumanizador”, se sincera Lee.

La gripe porcina, los mexicanos y China

En la época de la campaña de los estadounidenses contra los chinos hubo un anuncio sobre un varón chino estereotipado comiendo ratas para anunciar un veneno contra estos animales. “De este modo se da el mensaje de los chinos tienen extraños e incivilizados hábitos de comida”, señala Lee, “y de que son portadores de virus y enfermedades”. Algo que, con el coronavirus, ha pasado levemente en el inicio del brote cuando se difundieron vídeos de sopas de murciélagos consumidas supuestamente en Wuhan.

Este convertir al otro en ajeno y no en parte de la sociedad también ocurrió en 2009. En mayo de ese año, un avión aterrizó en Shanghai tras partir de Mexico. Uno de los pasajeros dio positivo en H1N1. Más tarde, en medio de la madrugada, los mexicanos alojados en hoteles tuvieron que ir a los hospitales a hacerse una prueba urgente y, una vez allí, se les retuvo en cuarentena. Se llegó a suspender la conexión aérea entre ambos países y se aisló a quienes tenían pasaporte mexicano. No hubo ni un solo caso de contagiado mexicano. Los detectados fueron personas estadounidenses. No se tomó este tipo de medidas con otra nación.

“El Gobierno chino nunca explicó sus acciones ni se disculpó (...) nunca, a día de hoy, he escuchado reconocer o dejar implícito que sobrerreacionaran a pesar de ser el único país del mundo en tomar tales medidas”, explicó a SUPChina Jorge Guajardo, embajador de Mexico en Beijing de 2007 a 2013. “La preocupación por la salud pública puede influir en nuestras percepciones en áreas que deberían ser racionales”, apunta el investigador de comportamientos humanos Hayagreeva “Huggy” Rao. “La exposición a discursos sobre enfermedades contagiosas activa las tendencias xenofóbicas de la gente”, afirma rotundo. Este profesor universitario llega a estas conclusiones tras una encuesta online realizada en la actualidad sobre si un virus contagioso influía en que la gente cambiara su opinión sobre legalizar la situación de los migrantes ya presentes en el país.

“No es sorprendente que nuestras ideas sobre raza definan quiénes pensamos que son portadores de la enfermedad, quiénes son más susceptibles de tenerla o qué fronteras cerrar”, apunta Natalia Molina, profesora de Historia en la Universidad del Sur de California. “Lo que es un poco sorprendente es que incluso entendiendo mejor las enfermedades y cómo combatirlas nuestras reacciones sean aún maleables”, indica Molina al medio Vox, “si ya pensamos que un cierto grupo es peligroso o sin valor o forasteros es más fácil verles como portadores de enfermedades, tenemos el marco racial para pensar que son amenazas sanitarias”.

Molina señala además otro efecto tramposo de este prejuicio, que quienes son señalados no compartan su estado de salud o no acudan a tratamiento precisamente por ello. Si a esto le sumamos que cuanto menos cualificado y remunerado el empleo, más riesgo corre tu salud, tal y como ya apuntó The WhiteHall en 1967, los presuntos portadores de enfermedades parten de una desigualdad económica y sanitaria que precede al brote de un virus. Y son precisamente los más expuestos a la expulsión social durante una pandemia, según varios estudios en NCBI. En España, se ha implementado que en el caso de quienes se pongan en cuarentena por el coronavirus tengan derecho a baja remunerada por accidente laboral.

Algunos señalan otro posible factor común en una alarma social irracional: los medios de comunicación. Pese a que hay múltiples estudios sobre la importancia de comunica bien, no hay estudios específicos de alcance que vinculen titulares con consecuencias medibles. Sí hay un análisis sobre la frecuencia de la combinación de estigma y prejuicio con otros términos como raza en Estados Unidos. En el 62% de casos prejuicio se vinculó a raza o etnia frente al 11% que lo usó como concepto general. Estigma se empleó en el 92% junto a enfermedad, discapacidad y temas de identidad como la orientación sexual. Según los investigadores, ambos conceptos se usan o bien para mantener el control, asimilar al otro o aislarlo.

En resumen: la historia, como dice el dicho popular, siempre se repite. La memoria  es importante para un comportamiento con responsabilidad y civismo social. Sobre todo, en momentos delicados, para evitar ahondar en las desigualdades.

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