Grupos ecologistas piden paralizar los proyectos de 'fracking' y el ATC de Villar de Cañas en la zona del seísmo

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Sato Díaz *

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Un voluntario de Cruz Roja en la plaza del Ayuntamiento de Ossa de Montiel (Albacete), ayer, tras el terremoto de una magnitud de 5,2 en la escala de Richter que tuvo como epicentro al pueblo manchego. / Manu (Efe)

El terremoto que se sintió ayer en gran parte de la Península Ibérica y cuyo epicentro tuvo lugar en Ossa de Montiel, Albacete, se ha convertido para distintas organizaciones ecologistas de la zona en «un motivo más para paralizar el proyecto de fracking» que está aprobado en la provincia. El movimiento sísmico, que se produjo a las 17:16 horas, a 15 kilómetros de profundidad y de 5,2 en la escala Richter, no ocasionó grandes daños en ningún lugar. Los habitantes de un total de 14 comunidades autónomas sintieron cómo la tierra temblaba. Especialmente lo vivieron los vecinos de Lorca, que recordaron cómo trágicamente en 2011 un temblor acabó con la vida de nueve paisanos y dejó heridos a unos 300. Las redes sociales pronto se hicieron eco del fenómeno geológico, que fue trending topic en Twitter en pocos minutos.

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De una manera especial lo vivieron los ecologistas albaceteños y manchegos, que mantienen una lucha contra los proyectos de fracrua hidraúlica para la extracción de gas de esquisto, conocida como fracking, en la zona. Este es el caso de José Julio del Olmo, uno de los portavoces de Ecologistas en Acción en Albacete, que explica a cuartopoder.es que «se ha demostrado en Estados Unidos e Inglaterra que, donde hay zonas sísmicas activas, el fracking multiplica los riesgos de terremotos porque aumenta la peligrosidad de los movimientos y la probabilidad de que tengan lugar». En la misma línea, Miquel Crespo, miembro de la mesa de coordinación de Equo de Castilla-La Mancha explica que el proyecto inicial de fracking, que afectaba a los municipios de Alhambra en Ciudad Real y Viveros, Villarrobledo, Munera, Ossa de Montiel, El Bonillo, Lezuza y El Ballestero en Albacete, ya se había visto reducido en un 60 por ciento del territorio previsto. «A finales del año pasado la empresa renunció a un 60 por ciento, más o menos, del terreno. En esta zona se desestimaba seguir indagando, pero la zona afectada hoy por el terremoto era la zona que se quedaba activa», relata. Por su parte, el coordinador regional de Izquierda Unida en Castilla-La Mancha, Daniel Martínez, que también es alcalde de El Ballestero, uno de los municipios afectados por el proyecto, cuenta: «aquí no era previsible el terremoto, es un dato que descuadra los informes y las previsiones sobre sismicidad que tenía esta zona».

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Manifestación celebrada en marzo de 2013 en Munera, Albacete, contra el fracking en la zona. / Plataforma contra el Fracking del Campo de Montiel y La Mancha.

Sin embargo, diferentes actores sociales se llevan movilizando contra el Gobierno regional de María Dolores Cospedal para que paralizara esta iniciativa desde hace tiempo. «El rechazo del fracking es unánime en todos los ayuntamientos, vecinos y partidos de la zona, porque no entendemos que se apueste por combustibles fósiles, en Castilla-La Mancha, cuando la apuesta por las renovables ya estaba superada, esto es un verdadero retroceso económico y social», explica Martínez. Además, asegura que «la técnica del fracking ofrece muchas dudas con respecto a los daños que puede ocasionar al agua potable, por los productos que se utilizan para extraer esos gases, y la riqueza de esta zona es la agricultura y el agua potable». «Hay un peligro para la salud de las personas y, además, acarrea una destrucción del entorno natural tremendo», comenta.

Juan María Arenas, portavoz de Equo Munera y uno de los impulsores de la Plataforma contra el Fracking del Campo de Montiel y La Mancha, dice: » estamos en contra porque la técnica de extracción en condiciones normales no son seguras, hay muchos escapes de gas que nos pueden contaminar los acuíferos en una zona en la que el agua para el consumo humano y para la agricultura, incluso para el turismo de las Lagunas de Ruidera, es esencial». Además, profundiza: «las técnicas de extracción usan microterremotos, las prospecciones pueden modificar las placas tectónicas y que haya más temblores como el de hoy». «Dicen que trae riquezas, pero ninguna persona de aquí está capacitada para tratar sustancias peligrosas y para hacer ese tipo de trabajos, la economía de aquí no lo va a notar, porque además sólo tiene beneficios económicos durante cinco años. No queremos hipotecar nuestras tierras, sería ni pan para hoy, porque se lo va a llevar todo la petrolera, y hambre para mañana», explica Juan María Arenas.

Por eso, «se han celebrado manifestaciones y se siguen haciendo charlas, para que la gente no se olvide», comenta portavoz de Equo Munera. «Van a pinchar en la zona de la Ossa de Montiel. Han estado marcando la tierra, pero cuando hemos visto gente de la empresa, rápidamente se han subido en el coche y se han ido. Hay mucho oscurantismo sobre este tema. La empresa se llama Oil Angas Capital SL«, añade, relatando que se han puesto carteles en la entrada de estos pueblos señalando la zona como «libre de fracking«. «Quiero aclarar que, aunque el PSOE ahora se muestre en contra de esta técnica, fueron los primeros en conceder permisos en Castilla-La Mancha», concluye Arenas.

También afecta al ATC de Villar de Cañas.

Para Miquel Crespo, el terremoto pone en evidencia también la falta de seguridad de la zona donde se está construyendo el Almacén Temporal Centralizado (ATC) de residuos nucleares en Villar de Cañas, en la provincia vecina de Cuenca. «Toda la zona de la Mancha húmeda tiene una baja sismicidad, pero sigue estando activa, y estamos hablando de un territorio cásico, con inestabilidad geológica. Un pequeño seísmo como el de esta tarde puede afectar mucho a las construcciones, porque el subsuelo es muy cavernoso, bastante inestable», asegura el ecologista. «Cuando estamos hablando de instalaciones que necesitan un nivel de estabilidad muy alto, como un ATC, así como el fracking, hay que ponerse en lo peor posible», relata. «Si se diera un accidente como consecuencia, por ejemplo, de un seísmo como el de hoy, estaríamos hablando de la liberación al medio de residuos con radioactividad, la imagen más próxima sería el caso de Fukusima, salvando las distancias porque allí hay un reactor», explica Crespo, que prosigue: «esta liberación en el medio, en un espacio como este, significaría una contaminación en un radio altísimo, el radio que nos da de beber. Estamos hablando de una afectación muy seria, por la presencia de acuíferos y por el régimen de vientos, que facilitarían la dispersión. Sería un escenario en el que prefiero no pensar».

Sobre la situación actual en la que se encuentra el ATC de Villar de Cañas, comenta: «se ha paralizado el proyecto pero no las obras preparatorias, se sigue haciendo el camino de acceso, es una situación bastante kafkiana». Sobre el almacén nuclear, Daniel Martínez valora: «lo del fracking se quedaría en una broma si hubiera una catástrofe, pero estamos convencidos de que se va a frenar bastante, tanto el ATC como el fracking, tras el seísmo de hoy».

(*) Sato Díaz es periodista.