SILVIA PADRÓN | Publicado: - Actualizado: 7/1/2017 14:10

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Mónica G. Prieto corre para protegerse de los disparos en una calle de Alepo (Siria), junto a un francotirador del ELS, a finales de 2012. / Archivo personal

Mónica García Prieto responde con rapidez y firmeza a las preguntas. A pesar de la distancia que skype pone entre nosotras, me impresionan sus frases redondas y su constante apelación a la función social del periodismo. Mónica ha sido la ganadora del IX Premio Julio Anguita Parrado que organizan el Sindicato de Periodistas de Andalucía (SPA) y la familia del periodista asesinado en Irak. El jurado del premio (formado por los periodistas Gervasio Sánchez, Ana Alonso e Iñaki López, la decana de la Facultad de CCII de la Univesidad Complutense, María del Carmen Pérez de Armiñan, la directora del gabinete de comunicación de la Universidad de Córdoba, Rosa Aparicio y la madre de Julio Anguita, Antonia Parrado) ha destacado del trabajo de Mónica “su dilatada y ejemplar trayectoria profesional en zonas de conflicto, su compromiso con los derechos humanos, la profundidad de su mirada personal y su gran talento narrativo”.

— ¿Qué has sentido al recibir este premio?

Me siento muy honrada por lo que supone ese premio pues Julio Anguita era un compañero muy querido; estábamos trabajando en el mismo conflicto cuando murió, de hecho le esperaba al día siguiente en Bagdad; y por otro lado, muy honrada porque se premie una apuesta personal como ha sido la mía, ser freelance, trabajar en unas zonas determinadas y con una visión de defensa de los derechos humanos, más allá de bandos, de políticas o de intereses. Los medios prestan más atención a la política que a la gente y al final quienes hacen los países son las personas.

— Te iba a preguntar por Julio. Ya me has dicho que estabais los dos en Irak cuando le asesinaron.

Estábamos cuatro personas cubriendo el conflicto para El Mundo en ese momento. Javier Espinosa iba con las tropas desde Kuwait, otro colega estaba en el norte con los kurdos, Julio iba empotrado con el ejército americano y yo estaba en Bagdad con el régimen. El contacto con Julio era muy fluido porque dábamos las versiones opuestas del conflicto. Lo último que me dijo fue que le buscara una habitación porque estaba harto de militares y lo que quería era tratar con la sociedad iraquí en cuanto cayera Bagdad, que era muy inminente. De hecho esa conversación fue el día anterior a la caída de Bagdad.

— ¿Te ha sorprendido que te den a ti el premio?

-Muchísimo, yo no tenía ni idea de que era en estas fechas, no me había presentado al premio, de hecho no sé como ha surgido mi nombre. Ya me lo contarán cuando vaya a recogerlo. Ha sido una sorpresa y una gran palmada en la espalda, en un momento en el que estoy decepcionada del periodismo que se hace. Te demuestra que hay gente que te lee y cree en lo que haces y como yo en tantísimos periodistas freelance, que estamos trabajando con otra visión del periodismo. Demuestra que una parte de la sociedad sí quiere este periodismo implicado y real, sin intereses ocultos ni ambiciones personales, sólo contar lo que está pasando porque al fin y al cabo somos notarios de la realidad.

— De hecho la revista 5W, con la que has colaborado en su número en papel, que se dedica a la información internacional, ha tenido un gran éxito en su nacimiento

Demuestra que la gente sí quiere ese tipo de periodismo, sobre todo internacional. Se hizo una campaña de micromecenazgo, se doblaron las expectativas de financiación esperadas y se notó que la gente tiene necesidad de ese periodismo, sed de historias y en los periódicos no se dan porque no interesan a sus directivos ni hay espacio para ellas.

— Colaboras con cuartopoder.es, Periodismo Humano y El Mundo, aunque en la actualidad estás centrada en un proyecto personal y un poco decepcionada con el periodismo actual ¿Por qué?

Creo que se ha perdido el sentido de servicio social que tenía el periodismo. Lo que están haciendo los medios de comunicación es un producto de consumo, que no tiene nada que ver con la responsabilidad social de informar de lo que pasa en los sitios, de denunciar. Los grandes medios hacen que parezca una rareza dedicarte a la labor de denuncia, de investigación, que se ha quedado relegada a páginas minoritarias en internet y entiendo que la sociedad esté muy descreída y sea muy crítica hacia la prensa. No quiero que se me juzgue por ese modelo de periodismo, que creo que no lo es y es el que se está postulando en España.

— Tras doce años radicada en Beirut, desde hace casi dos resides en Bangkok, junto con tu pareja, el periodista Javier Espinosa. ¿El traslado a Tailandia fue a causa del secuestro de Javier?

La razón fue que se quedó vacía la corresponsalía de Bangkok porque David Jiménez, que era el titular, volvió a Estados Unidos y porque en Oriente Próximo llevábamos demasiados años y demasiadas experiencias y no era saludable mantenernos allí.

— A finales de 2011 entraste en la ciudad siria de Homs y te convertiste en la única periodista occidental que nos relató la masacre. Un año después te adentraste en Alepo para relatar el dolor y la muerte que sufría la población siria. ¿Qué opinas de lo que está ocurriendo con los refugiados sirios que huyen del horror y se agolpan en Grecia?

Estos refugiados son producto de Homs, del principio de la revolución, que fue reprimida con bombas y en la que Estados Unidos y los países europeos miraron a otro lado. No hemos querido ver lo que pasaba en Siria, en Irak o en Libia. Los refugiados que están llegando a Europa son los que empezaron a huir en 2011. Esto debe ser una lección para Europa, que debe entender que el mundo es global y no es ajena a ninguna crisis. Como no atendamos a la obligación legal que tenemos de atender a los refugiados de guerra, en virtud de los tratados internacionales que hemos suscrito, va a haber una parte de esa comunidad que guarde mucho rencor a occidente por haber desatendido a su población cuando más lo necesitaba, cuando huía de una muerte segura. Mi lectura es que Europa y Estados Unidos a fuerza de negar los derechos básicos a un enorme sector de la población y de jugar a geopolítica y estrategia, se están jugando problemas futuros.

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  • la novata

    Qué valiente es esta periodista y que admirable su trabajo. Te da alegría ver que aún hay personas preocupadas por hacer periodismo, sin ningún adjetivo.

  • yoquesé

    alguna vez lo tuvo?

  • celine

    Felicidades, Mónica; personas como tu devuelven la esperanza en el buen periodismo.

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