Las novedades literarias del otoño, entre Borges y Ruiz Zafón

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Portada de ‘El laberinto de los espíritus’, la nueva novela de Carlos Ruiz Zafón. / Planeta

La temporada literaria se abre con previstos best sellers y algunas que otras sorpresas varias. Para resumir, diríamos que navega entre la noticia de que el 18 de noviembre se publicará la última novela de Carlos Ruiz Zafón, El laberinto de los espíritus (Planeta), última entrega de la tetralogía El cementerio de los libros olvidados que se inició en 2001 con La sombra del viento y que continuó con El juego del ángel y Prisionero del cielo, y el hallazgo que supone El Tango (Lumen), un inédito de Jorge Luis Borges que consiste en cuatro conferencias dictadas en 1965 y que se han conservado de milagro, ya que un emigrante gallego las registró en cinta magnetofónica y estuvieron perdidas durante años.

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Ruiz Zafón, nuestro J.K. Rowling en forma de señor orondo y con barba, y Jorge Luis Borges, dos maneras muy distintas de abordar la literatura y cuyo único parecido entre ambos es que con su nombre se utilizan tintas que manchan páginas de libros. De ahí que llamemos escritores a los dos: aparte de esa circunstancia no se parecen en nada. Ruiz Zafón, un señor capaz de hacer productos que venden 10 millones de ejemplares y, aun siendo guionista de origen, negarse a permitir que sus novelas sean adaptadas al cine; y Jorge Luis Borges, el maestro de la metaliteratura en español, un clásico que logró serlo en vida y que todo el mundo cita aunque a tenor de las ventas de sus libros, pocos compran.

Y en medio, entre la profusión crematística y la metaliteratura se extiende un ramillete de novedades para todos los gustos. Hay, por ejemplo, un Roberto Bolaño inédito, El espíritu de la ciencia ficción (Alfaguara). Un escrito fechado en 1984 y ambientado en el México DF de los años 70, una escalada entre el Bolaño joven y el autor que ha encontrado sus recursos, y que se acompañará de la reedición de Los detectives salvajes y 2666, para muchos su mejor libro. Hay, por ejemplo, un Ricardo Piglia nada inédito pues publicará el previsto segundo tomo de Los diarios de Emilio Renzi (Anagrama), que como todo el mundo sabe, es el alter ego del autor. Vale decir, dos de los autores latinoamericanos que más han dado que hablar en los últimos años; ambos controvertidos y adorados por partes iguales y que traemos a colación aquí por ello mismo y porque con estos libros su leyenda aumentará.

Luisgé Martín comienza novela este año con un manifiesto de su sexualidad, El amor del revés (Anagrama), donde desvela en clave autobiográfica la asunción de su homosexualidad, desde los difíciles y confusos años de la adolescencia o la felicidad de la plena madurez. Por su parte, Elvira Navarro recrea en Los últimos días de Adelaida García Morales ( Literatura Random House), un episodio poco conocido de quien fue la musa literaria de los años ochenta, la autora de El Sur y Bene, y que cayó en una absoluta indigencia hasta el extremo de pedir prestados 40 euros a los amigos para poder ver a su hijo en Madrid. Es ficción escrita al modo de documental y recrea los días que precedieron a la muerte de la autora.

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Cubierta de ‘El amor del revés’, el nuevo libro de Luisgé Martín. / Anagrama

Galaxia Gutenberg apuesta por un autor de valía, Ernesto Pérez Zúñiga, con No cantaremos en tierra de extraños. Un escritor que es autor de, por lo menos, dos novelas de probada calidad y que se encuentra entre lo mejor de las nuevas generaciones de autores españoles, al igual que Berta Vías con La mirada de los Mahuad (Lumen). Caso muy distinto es la esperada entrega de Álvaro Pombo con La casa del reloj (Destino), un escritor que ha dado, al menos, tres o cuatro novelas entre las mejores de los últimos cuarenta años, como El metro de platino iridiado, y que, desde luego, no necesita presentación. Al igual que Rosa Montero que con La carne (Alfaguara) va ya por su decimoquinta narración, una novela que es indagación sobre el paso del tiempo mediante la incursión en las divagaciones de una mujer de sesenta años. Completan el cuadro de novedades españolas las publicaciones de Cuando llega la luz, de Clara Sánchez; La hora de despertarnos juntos, de Kirmen Uribe; Cómo los pájaros aman el aire, de Martín Casariego; Los buenos amigos, de Ushe Laoz y, desde luego, Patria (Tusquets), de Fernando Aramburu, una sagaz incursión en el mundo de ETA. La paz no es el olvido; la paz no es el silencio, nos dice Aramburu, que nos presenta la dificultad de la paz en una sociedad destruida por el terrorismo y que sabe que el alto el fuego no es el final de nada sino siempre el principio de algo, vale decir, la esperanza.

En narrativa extranjera nos topamos con un Henning Mankell póstumo, la novela Botas de lluvia suecas, donde el protagonista habitual de sus narraciones sobrevive al incendio de su casa y tiene que adaptarse a una nueva manera de enfocar su vida. Kazuo Ishiguro con El gigante enterrado (Anagrama) es el único autor británico presente este otoño. ¿Echamos de menos a Martin Amis o Ian McEwan? Mientras, de Estados Unidos nos llegan dos buenas escritoras de registros muy diferentes: Margaret Atwood con El corazón es lo último que se va (Salamandra) y Joyce Carol Oates con Rey de picas (Alfaguara), una reflexión sobre el éxito literario de una autora que a pesar de haber escrito más de cincuenta novelas no termina de ser apreciada entre nosotros.

Finalmente, como curiosidad, la gran cantidad de memorias que se publicarán entre nosotros debidas a cantantes: desde Bruce Springsteen a Patty Smith pasando por Chrissie Hynde, la voz de The Pretenders y expareja de Ray Davies, de los Kinks y que dejo constancia aquí porque me gustan los tres.