Cuando recordar ayuda a seguir luchando desde la sensatez

  • ‘Toda la verdad’ es un libro imprescindible para entender el conflicto catalán
  • "Uno de los mitos que caen con su investigación es el de considerar que el referéndum unilateral del 1 de octubre de 2017 fue obra exclusiva de la gente"
  • La crónica narra el caos y la improvisación que se apoderó de los miembros del Govern de Puigdemont una vez proclamada la independencia el 27 de octubre de 2017

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Toda la verdad es un libro que parió en concierto un grupo de excelentes periodistas de seis medios de comunicación diferentes tras investigar de coronilla a talones los sucesos del 1 de octubre de 2017, la fecha histórica en que se llevó a cabo el referéndum unilateral de autodeterminación de Catalunya cuya celebración había prohibido el Tribunal Constitucional. El fruto inicial en catalán, lo llevó a las librerías Ara Llibres a finales de 2019 y este otoño, superado el tiempo muerto provocado en el mundo cultural por la pandemia, la misma editorial vuelve a sacarlo a la luz, esta vez en castellano.

La editorial y los autores quieren que la luz de la obra, la rigurosa labor investigadora y el buen hacer narrativo de los autores, “toda la verdad” - que en verdad es casi toda la verdad, como acontece con todo lo humano-, tengan una dimensión lingüística que abarque al conjunto del Estado. Y lo avanzan muy claro: “El libro no gustará a todo el mundo, pero no engañará a nadie”. Y, tras leerlo con detenimiento, doy fe de ello. Es algo que en estos tiempos escasea más que las angulas de Aguinaga.

Tras dos años de trabajo periodístico con más de cien fuentes para saber qué pasó y por qué en el independentismo, supieron alejarse de los relatos personales que han ido pregonando los propios protagonistas del Procés. Y pusieron sobre la mesa esas mentiras que inventamos so pretexto de salvar el bien común para salvar nuestros culos y que aún siguen cimentando la forma paternalista de hacer política de algunos dirigentes populistas catalanes que siempre han ignorado el norte de la lucha de clases, ese eje que movió y mueve las calles. Y las almas.

Con todo, hablando con los autores se concluye que uno de los mitos que caen con su investigación es el de considerar que el referéndum unilateral del 1 de octubre de 2017 fue obra exclusiva de la gente. Eso es inexacto: hubo un motor oculto, un núcleo secreto de dirigentes encabezado por Carles Puigdemont y Oriol Junqueras, entonces presidente y vicepresidente del Govern, junto a un número reducido de líderes independentistas y perfiles sin cargo orgánico o institucional, que se reunían discretamente, a espaldas del resto del ejecutivo catalán, y preparaban el 1-O desde la clandestinidad para esquivar la vigilancia del Estado. De hecho, en el desván del Palau de la Generalitat, descubre el libro, se instaló para el 1 de octubre un equipo de informáticos preparados para librar una guerra digital contra quienes pretendiesen hacer descarrilar la votación porque la vicepresidenta del gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, había asegurado, en una reunión con dirigentes catalanes del PP, que "los chicos" (en referencia al CNI) impedirían que se votara interceptando las urnas.

Otra cosa que se desvela es que el 10 de octubre, Puigdemont tuvo en su poder dos discursos de consecuencias muy distintas: uno, el que finalmente leyó ante el pleno del Parlament, planteaba una suspensión de la declaración unilateral de independencia para abrir la puerta a una negociación con el Estado. El otro, que había sido redactado por el que en 2018 iba a convertirse en presidente de la Generalitat, Quim Torra, y que ve ahora la luz por primera vez, proclamaba la república catalana, sin suspensiones para facilitar el diálogo, pero Puigdemont decidió guardarlo en el cajón. Él mismo dice que se arrepintió posteriormente.

La crónica también narra el caos y la improvisación que se apoderó de los miembros del Govern de Puigdemont una vez proclamada la independencia el 27 de octubre de 2017, unas horas en las que Junqueras se borró de los debates internos y renunció a los servicios del dispositivo clandestino montado para sacar a los líderes independentistas del país para evitar su detención.

Ahora, Roger Mateos, uno de los autores, asegura a cuartopoder que “la división en el campo independentista es hoy una obviedad, pero públicamente no lo era en absoluto en 2017, cuando tanto ERC como el PDeCAT aparentaban unidad y sintonía”. Y añade: “Entre bambalinas, la pugna interna en el Govern era ya feroz y muchas de las heridas hoy visibles tienen su origen en los meses narrados en "Toda la verdad".

¿Qué falló en los planes independentistas?, preguntamos. Y afirma: “Falló precisamente la falta de un plan: el núcleo dirigente en la sombra se volcó en preparar el referéndum sin el consentimiento del Estado, pero no se planificó cómo hacer efectiva la independencia si la votación se acababa produciendo y ganaba el sí”. “El llamado "Estado Mayor" del 'procés' lo fio todo a intentar forzar una negociación con el Gobierno de mariano Rajoy (que no llegó) y descartó defender en la calle una proclamación de independencia, temiendo que el Estado haría uso de la fuerza para cortocircuitar la secesión de Cataluña”, remata.

Otro autor de lujo, Ferran Casas, nos asegura que “el 1-O no tuvo un resultado inequívoco. Ganó el SÍ, pero no votó más de la mitad del censo y no se consiguió atraer a las urnas a los partidarios del NO; el Govern había prometido que sería "vinculante" y la violencia policial convirtió el referéndum en totémico y casi mítico a ojos de las bases independentistas·.

“Nadie quería renunciar al "mandato"- continua- ni quería ser quien convocara elecciones y diera la “mala noticia” de que la república no era posible”. “Y así se llegó, arrastrando los pies, al pleno del 27-O”. precisa.

“Durante el mes de octubre solo una minoría de los dirigentes pensaba en hacer efectiva la República. Se buscaba negociar y por eso se recurrió a Urkullu, a los empresarios, a la Iglesia, a instancias internacionales... Y todo falló. Lo que durante el proceso se había presentado como vasos medio llenos estaban, en realidad, medio vacíos. Fueron inocentes. Y los peores escenarios (entre ellos el del estado ejerciendo la violencia necesaria para frenar el proceso) se ignoraban para no asustar a los que dudaban”.

“El independentismo no consiguió sus objetivos –sigue explicando Casas- porque la mayoría no era suficiente y no tenía ni el consentimiento de los partidarios del NO ni de la comunidad internacional. Pero el 1-O y la represión posterior han situado a millones de catalanes como "irrecuperables" a corto o medio plazo para el proyecto común español”, matiza. “El PSOE y el PP prefieren pagar ese coste, porque creen que es 'conllevable', a correr el riesgo de la victoria del SÍ en un referéndum que después tampoco podrían negar a Euskadi o Galicia”.

Hay dos reflexiones finales de Ferrán Casas. “Es necesario un libro (y está por hacer) para saber qué pasó en Madrid, en el PSOE y el PP, por qué se actuó como se actuó y se descartó la política dejando todo en manos de la policía, los jueces o las cloacas de Interior”. Esa es la primera. La segunda es un dardo sobre la actualidad: “El proceso político y el octubre catalán marcaron un fuerte distanciamiento entre Puigdemont y Junqueras, pero si quieren seguir liderando sus espacios políticos y presentando como creíble el proyecto independentista, deben rehacer la unidad estratégica”. “Porque hay algo que, como tantos catalanes, no olvida: “Con todos los actores independentistas alineados, el 27-O fracasó”. Así que concluye: “Sin alguno de ellos, de esos actores, vistas las mayorías, otro 27-O no es planteable de nuevo”.

A menudo, recordar, como sucede con esta edición de Todo es Verdad en castellano, tan necesaria ahora, ayuda a que las gentes sigan luchando por sus ideales. Pero con la sensatez que da la madurez. Bien es sabido que los esfuerzos inútiles conducen a la melancolía… cuando no llevan al desastre colectivo.

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1 Comment
  1. Florentino says

    … Coño. ¡ Toda la verdad ! de siete buenos periodistas que nos trae el señor Raimundo. Que se tengan que juntar tantos para dar fe de un hecho tan manido, por parte del orden establecido, contando «su» verdad toda. Se hubiese agradecido citar en el prólogo el ¿porqué? se tienen que echar al monte las burguesías que aceptaron ser «Padres» de una Constitución… para luego querer huir con lo puesto !.
    Voltaire hablando del «Azar», dejaba una frase: «Azar» es una palabra vacía de sentido, nada puede existir sin causa». Como así lo hemos visto «todos» desde afuera. Que fuesen impugnadas en el TC hasta las políticas de inmersión lingüística… después de haber pasado la aprobación de los Parlamentos tanto catalán como del español Congreso y Senado. ¿ por qué se vació el estatut ?… por qué los magistrados fueron puestos a dedo, usando la zanahoria y el «palo»; de hablar catalán en la intimidad y juntarse en una manifestación de exaltación las derechas ultras con «noveles» políticos, y políticos afrancesados… ¡ un 1.808 inverso para salvar la unidad del Estado !. Señor Raimundo, ahí si que echó el resto el «bipartidismo» nacional; los líderes haciendo «selfies» amontonados… dejando en pura evidencia el montaje de una gran jaula nacional y demasiados domadores. La vulneración de los derechos de los ciudadanos, los «palos» a esos mil heridos democráticamente; las fuerzas militares acantonadas en barcos, sobre pagadas… aquel: ¡ a por ellos ! jaleado por familiares y ultras simpatizantes…
    chapuza de un «procés», contra una no declaración de independencia y esos jueces tan patrioteros, se olvidaron de la justicia y montaron un «shoop» a la medida de las circunstancias, sin pensar en correr una coma de la «cárcel-constitución, en la que estamos metidos por otras voluntades nada democráticas; aquel «atado y bien atado» por el «rey evasor» que juró los «Principios Fundamentales del Movimiento», liquidador de República y republicanos esparcidos por «su» España imperial, exiliados dentro de sí… ¡ negando una votación !.
    Creo que el libro está superado, al existir otras fuerzas que desean otra convivencia y los que no formamos parte de Catalunya, si somos demócratas y los amigos deben serlo con libertad… ¡ la obligación serán los deberes que debe de hacer un País para no retroceder aún más, sin esclarecer las imposiciones, las muertes, las condenas y los «palos»… de tantos años sin decidir en libertad !.

    Voltaire: » No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tú derecho a expresarlo».

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