‘Custodia compartida’ con un maltratador: “El sistema hace oídos sordos a los niños”

La pantalla se tiñe de negro y poco después empiezan las emociones intensas. ‘Custodia compartida’ es un film tremendamente realista y duro, que pone al espectador en la piel de un niño obligado a pasar los fines de semana con un padre maltratador. La decisión que toma una jueza en una sala de conciliación abre la puerta a una vida de auténtico terror. Violencia de género narrada con verdadera crudeza que pone el foco en los más invisibles y los más desprotegidos, los menores. Esta ópera prima de Xavier Legrand que sucede en Francia, país de origen del director, ha tenido un preestreno en los cines Golem (Madrid) seguido de un debate sobre el tema de la película en el marco de la campaña ‘Quien maltrata no cuida’, impulsada por la asociación feminista Volando Vengo Transformación Social.

“El sistema hace oídos a los niños”, “he empatizado hasta tal punto que tuve que dejar de ver la película varias veces”, son las palabras de Patricia Fernández, una de las participantes en el debate que tiene lugar después del visionado de la película. Ella es una joven, estudiante de Periodismo, activista, que plasmó su experiencia de niña, cuando sufrió una custodia impuesta con su padre agresor, en el libro ‘Ya no tengo miedo’.

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En esta charla sobre crítica con la custodia compartida en situaciones de violencia de género participan también Ana María Pérez del Campo, histórica feminista presidenta de la Federación de Asociaciones de Mujeres Separadas y Divorciadas; Teresa Peramato, fiscal adscrita a la Unidad Coordinadora de Violencia sobre la Mujer en la Fiscalía General del Estado y Juan Pedro Caravaca Torres, suboficial jefe del área de Policía Judicial y miembro de la Unidad contra la violencia de género de la Policía local.

Uno de las principales conclusiones de la charla es que algo se está haciendo mal. Desde 2013, 24 han sido los menores asesinados por sus padres en España, según el Ministerio de Sanidad, Asuntos Sociales e Igualdad. Las cifras son alarmantes: 840.000 niños y niñas en España viven en hogares donde el padre ejerce violencia de género, lo que supone un 10% de nuestra infancia, según la Macroencuesta de Violencia de Género. El 64% de estos menores sufren violencia de forma directa, aunque la OMS considera la violencia de género como maltrato infantil directo.

“Siempre he sido muy crítica con el sistema y las instituciones. No quiero decir que no haya profesionales que están desarrollando una buena labor, pero la conclusión que sacaron durante diez años los psicólogos y los peritos es que mi madre me manipulaba y yo mentía, así que creo que la mayor parte de los profesionales no están preparados para enfrentar este tipo de situaciones”, apunta Patricia Fernández. “Si sigue habiendo violencia es porque el sistema lo consiente, matan porque pueden”, argumenta Pérez del Campo. “La muerte ocurre si no hacemos nada. Salimos el 8 de Marzo a la calle, pero con eso no basta. Hay que hacer lo que se hace con otro tipo de terroristas”, ha añadido.

Del lado de las instituciones, la fiscal Peramato ha defendido que la Ley 2004 contra la Violencia de Género reconoce a los menores como víctimas de la violencia de género y otorga las herramientas para que jueces y fiscales puedan suspender la patria potestad o el régimen de visitas en casos de violencia de género –y si no la suspende debe garantizar la protección del menor y hacer un seguimiento–. Sin embargo, la magistrada ha demandado la ayuda de otros profesionales, que deben aportar su formación: “jueces y fiscales no somos psicólogos, necesitamos el auxilio de profesionales debidamente formados, a disposición de los jueces durante todas las guardias”.

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Por otro lado, Caravaca Torres, que explica el protocolo de actuación de su unidad especializada en violencia de género en estos casos, ha reconocido que la situación del menor que narra la película “ocurre en muchos hogares” y que “algo no estamos haciendo bien” cuando la violencia de género sigue teniendo lugar y los más pequeños se convierten en víctimas.

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