El PP, rodeado: los frentes abiertos de los populares

El caso Cifuentes ha sido solo la última muesca en la crisis del PP, interna y externa. Lo que los casos de corrupción, las “ranas” de Aguirre y los diversos juicios y comparecencias no consiguieron, lo están logrando pequeños golpes que están dejando a los populares malheridos. El PP ya afrontaba una situación complicada en el Congreso de los Diputados para conseguir la aprobación de los PGE. Montoro los presentó fuera del plazo marcado y a la desesperada, sin contar con los colegas necesarios. La oposición no estaba dispuesta a dejarle en bandeja de plata la aprobación de una de las leyes, si no la más importante que se aprueba cada año.

Para conseguir el beneplácito -o mejor dicho, la no oposición frontal- del PNV, el PP abrió la caja del acuerdo: las “prebendas políticas”. Lo hizo Borja Sémper en una entrevista en Onda Vasca, donde abrió la posibilidad de sentarse y negociar con el PNV “en materia política”, lo que podría incluir alguno de los 37 puntos de Gernika. El PNV finalmente no ha presentado ninguna enmienda a la totalidad, como sí han hecho los partidos de la oposición. La no acción de los jeltzales ha levantado algunas críticas dentro del PP, donde consideran ceder “a un chantaje” y también remarcan que abre diferencias con otras regiones.

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Todo ello, cuando Ciudadanos arrincona al PP y les “roba” gran parte del electorado, según las encuestas más positivas. En las más agresivas para los populares, Ciudadanos directamente les roba el liderazgo con diferencias de hasta 3,5 puntos. Estos resultados provocan tensiones internas en el partido y obligan a los populares a actuar con rapidez ante los zarpazos de los naranjas.

Más aún, con la presión que los de Rivera están ejerciendo en la Comunidad de Madrid, donde se sitúan con cierta ambivalencia entre la exigencia pública a los Populares por el escándalo de Cifuentes y la falta de concreción en torno a la moción de censura. Quizá esta sea la brecha abierta menos dolorosa para el PP, al menos en su enfrentamiento con Ciudadanos, aunque haya sido una de las más mediáticas de los últimos meses. Ciudadanos se encuentra atrapado en su propia red: si sigue adelante con la moción de censura los situarán junto a los partidos de la oposición, la izquierda, donde por espectro ideológico no quieren verse.

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Pero la estela del caso Cifuentes va más allá. Tal como contamos en cuartopoder.es, el caso de Cristina Cifuentes y su máster ha levantado una guerra entre Cospedal y Maíllo por ser la cara visible y la cabeza real del partido. Cospedal y Martínez Maíllo reivindican para sí el poder orgánico mientras que Mariano Rajoy sigue sin decir ni palabra, esperando a que llegue la calma.