«Este 23-F ha nacido el futuro»

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Miembros del colectivo Marea Ciudadana, durante la rueda de prensa que dieron el pasado 20 de febrero, ante la Bolsa de Madrid, para dar cuenta de la convocatoria del 23F. / Foto: periodismodigno.org

La Marea Ciudadana que colapsó varias ciudades españolas este 23-F “es solo un punto de partida”, señalan sus convocantes. Ahora, el objetivo es claro: no derrocar a un gobierno, sino derrocar una forma de gobernar. Para ello se han unido 300 movimientos ciudadanos, de indignados, de profesionales, de afectados por los desahucios, de parados, de estudiantes… A diferencia de movimientos precedentes, como el 15-M o el 25-S, la Marea Ciudadana esta articulada sobre vindicaciones sectoriales, y cada movimiento que la compone hace suyas las vindicaciones de los otros. Sin disensiones. cuartopoder.es ha entrevistado a Carlos García, miembro de la Marea Verde de Madrid e integrante del colectivo de la Marea Ciudadana, tras las concentraciones de ayer en 80 ciudades, en las que protestaron contra el «golpe de Estado financiero», los recortes y la corrupción.

Supongo que la valoración es positiva.

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– Sí. Yo he participado en muchísimas manifestaciones a lo largo de mi vida y nunca había visto nada igual. Además, han sido todas manifestaciones pacíficas.

[Ayer, a las ocho de la tarde, cuando los organizadores desconvocaron la movilización, no se había registrado un solo incidente. Horas después, en Madrid, fueron detenidas 45 personas, entre ellas nueve menores, y se incautó una mochila con cuatro cócteles molotov].

Sorprendió eso. La festividad y la tranquilidad de todo. Ni un solo incidente a las ocho de la tarde, nos informó la policía.

– Para conseguir eso decidimos poner un cinturón de bomberos que sirviera de colchón de amortiguación entre los manifestantes y las fuerzas mal llamadas del orden. Creo que les hemos dado una lección de cómo la ciudadanía puede hacerse dueña de la calle. Sin violencia.

Una pregunta impertinente: hacemos manifestaciones y más manifestaciones y nunca pasa nada. Vale. Se han parado 500 desahucios, o los que sean. Pero es un porcentaje mínimo teniendo en cuenta que se han producido 400.000. ¿Sirve esto para algo?

– Este 23-F ha nacido el futuro. No ha sido una manifestación para dar una demostración de músculo y decir “mira cuántos somos”. Lo que ha servido es para que los ciudadanos sí nos demos cuenta de que somos muchos, de que somos aplastante mayoría, y de que podemos ser más, y de que entre todos le podemos encontrar una salida a esto. Ese era el objetivo. El 23-F es el inicio de un gran movimiento ciudadano en contra de la política que se está haciendo en este país.

Déjame que vuelva a ejercer de abogado del diablo. Primero el 15-M dijo eso mismo, después el 25-S dijo eso mismo, ahora vosotros decís lo mismo… ¿Qué diferencia hay? ¿Esto es un punto de inflexión o solo un paso más?

– Es un paso más. Hemos aprendido a negociar entre todos los colectivos. A renunciar a algunas cosas muy particulares de cada uno por el bien común. Hemos articulado un montón de reivindicaciones sectoriales. Esta vez no es solo la simpatía lo que se intenta aglutinar. Esta vez hemos logrado articular distintos intereses y reivindicaciones que todos asumimos como nuestros.

Bajemos a la política real. Hay un montón de medidas que ya se han tomado y que no tienen vuelta atrás. No se puede recuperar un hospital ya privatizado o los 400.000 millones que se ha fumado la banca…

– Sí, sí, sí… Eso es verdad. Por eso hay que frenar esto ya. Cuanto antes. Tenemos que aprender de lo que ha pasado en el Reino Unido. Muchos años después, resulta mucho más caro revertir medidas privatizadoras y recortes. En cuanto a los 400.000 millones de la banca… Es una losa que llevamos encima. Pedimos una auditoría de la deuda española, porque esa es una deuda no productiva, sino de los especuladores, y no tenemos por qué pagarla los ciudadanos. Ese dinero solo valía para generar dinero, y no para levantar el tejido productivo y el empleo. Ese es el gran problema. Hay seis millones de desempleados en el país por culpa de ellos.

La disyuntiva que planteas es dura. Si nos negamos a pagar esa deuda, romperíamos con Europa…

– Perfecto. Pero, como no es nuestra deuda, si Europa quiere que rompa con los bancos, que son los que no pagan.

El 23-F, se notó una actitud policial mucho menos agresiva, como si la policía y la Delegación del Gobierno hubieran aprendido la lección… ¿Está ocurriendo lo de la famosa frase, que el miedo cambia de bando?

– Si no hay miedo, sí hay cierta precaución. Saben que somos un movimiento inmensamente mayoritario y no violento. No van a poder con nosotros a base de porrazos y pelotas de goma. Las técnicas que han estado utilizando hasta ahora han sido contraproducentes para ellos.

Otra vez, como con todos los movimientos, días antes de la manifestación se os intentó criminalizar…

Mira cómo les ha salido. No queremos asaltar el Congreso. Que se olviden. Queremos asaltar pacíficamente a la clase política española para que escuche nuestro Basta ya.

¿Qué viene ahora?

– Estamos pensando en nuevas movilizaciones de aquí a no muy tarde.