El ébola en España: un virus, unos cuantos recortes en Sanidad y muchas mentiras

De izquireda a derecha, el director de la ONG Juan Ciudad y portavoz de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, José María Viadero; el consejero madrileño de Sanidad, Javier Rodríguez; la ministra de Sanidad, Ana Mato, y el responsable de la oficina de Misiones y Cooperación-Curia General de la OHSJD, Moisés Martín , el pasado miércoles, durante el funeral por el religioso Miguel Pajares. / J. J. Guillén (Efe)
De izquireda a derecha, el director de la ONG Juan Ciudad y portavoz de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, José María Viadero; el consejero madrileño de Sanidad, Javier Rodríguez; la ministra Ana Mato, y el responsable de la oficina de Misiones y Cooperación de la OHSJD, Moisés Martín , el miércoles, durante el funeral de Miguel Pajares. / J. J. Guillén (Efe)

El pasado 4 de agosto, el misionero desplazado en Monrovia (capital de Liberia), Miguel Pajares, alertaba de que podría estar contagiado por ébola. Lo hacía desde el Hospital de Elwa, centro de referencia en el país africano. Pajares era director del hospital católico San Juan de Monrovia, y durante dos semanas había atendido el malestar de su colega Patrick Nshamdze, su homólogo en Elwa. A Nshamdze le habían practicado la prueba del ébola con resultados negativos cuando se empezó a encontrar mal dos semanas antes. Solo un segundo test confirmaba, el 31 de julio, que Nshamdze estaba infectado. Fallecía el 2 de agosto.Tres días más tarde, se acreditaba que el religioso Miguel Pajares era el primer español en la historia contagiado por el virus.

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1.— 5 de agosto: ¿Era necesario repatriar a Pajares?
Inmediatamente después de conocer la infección de Pajares, y tras la petición expresa del misionero de ser llevado a España para recibir tratamiento, el Gobierno pone en marcha un dispositivo de repatriación que movilizará a personal del Ejército, a profesionales sanitarios y obligará a fletar un avión medicalizado. La decisión es inmediatamente replicada por parte de la comunidad médica, que considera un riesgo innecesario traer a España el virus (con mortalidad de entre el 60 y el 90%), contra el que no existe tratamiento.
La decisión gubernamental de ingresar a Pajares en La Paz es también contestada por el personal del centro: a pesar de que es el hospital de referencia, carece incluso de habitaciones de presión negativa que impidan la salida de aire y la propagación de virus cuando se abren las puertas.

2.— El Gobierno decide meter el ébola en un hospital desmantelado por los recortes.
La Paz había sido designado el 27 de abril, sin ninguna infraestructura, como hospital de referencia para enfermedades emergentes y pandemias. El antiguo hospital de referencia en estas especialidades, sí preparado (el Carlos III), estaba siendo desmantelado por la Comunidad de Madrid para convertirlo en hospital de media y larga estancia.

3.— Flash-back: Sin hospital de referencia desde abril
El Gobierno sabía desde hace tres meses que la Paz no está preparada para tratar un ébola.
El 28 de abril, más de un centenar de facultativos del hospital La Paz presentaron una notificación en los juzgados de Plaza Castilla reprobando la posibilidad de que cualquier enfermo de ébola fuera ingresado en sus instalaciones por falta de infraestructura. Alegaron varias razones en su escrito ante un juez de guardia:
  “El hospital de la Paz es un centro hospitalario de grandes dimensiones por el que transitan a menudo un elevado número de profesionales y usuarios (una media de 3.5000 pacientes diarios), lo que dificulta la contención de enfermedades contagiosas. En caso de un aumento drástico en el número de casos, los planes existentes [como] la evacuación total del centro y el establecimiento de un periodo de cuarentena […] resulta imposible de imaginar en La Paz.
•  “La Paz carece de habitaciones de presión negativa para el aislamiento de pacientes [que demanda] el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad”.
•  “El espacio destinado para el cribaje y atención en urgencias en La Paz se encuentra situado en la entrada general de las urgencias, lugar altamente transitado tanto por pacientes, personal, como por familiares/visitantes, lo que nos preocupa enormemente”.

4.— Noche del 5 de agosto: El Gobierno rectifica a última hora.
El Gobierno español y la Comunidad de Madrid se dieron cuenta de que era una salvajada ingresar a Pajares en La Paz. Esa misma noche del 5 de agosto, se informaron de que la suerte les había guiñado un ojo. A pesar de que el desmantelamiento por recortes del Carlos III, iniciado en noviembre de 2013, ya había cerrado la UCI, los laboratorios de microbiología y anatomía patológica, y el banco de sangre, aun quedaba en servicio la planta sexta con su habitación de presión negativa. Se preveía su desmantelamiento este mes de septiembre.

5.-Dos alertas de ébola en abril sin hospitales preparados.
La improvisación del Gobierno y la Comunidad de Madrid no tiene disculpa. En abril de 2014, hubo ya dos alertas de ébola en Madrid, denunciadas por personal de La Paz. Hay que tener en cuenta que, según la Organización Mundial de la Salud, España debe mantener un control más riguroso que otros países europeos por ser puerta de entrada de inmigración africana. Sin embargo, cuando se producen estas dos alertas abrileñas, la primera se deriva al Carlos III, que como está desmantelándose por recortes informa de que no puede atender al paciente (que da negativo en las pruebas). El segundo sospechoso de ébola va a La Paz. Las pruebas dan negativas (también las primeras del fallecido Patrick Nshamdze dieron negativas en un principio), pero la dirección de La Paz informa a las autoridades políticas de que no están preparados para atender a este tipo de enfermos. Nadie hace nada. España se ha quedado sin hospital de referencia

6.— 6 de agosto: la noche de las prisas.
Los gobiernos central y madrileño se ponen en contacto con la dirección del Carlos III y con el equipo médico que va a recibir a Pajares y preguntan qué necesitan. La lista de demandas es extensa, pero en pocas horas tienen todo el material a su disposición. En el Hospital de la Paz también se da la voz de alerta. Se le comunica a un grupo de sanitarios que van a tratar a Pajares como equipo de apoyo en el desmantelado, por los recortes, Carlos III. A pesar de que ninguno de ellos tiene formación específica en este tipo de alertas. Se pueden negar, pero ninguno se niega. Incluso cuando demandan un protocolo de actuación por escrito y les dicen que no hay, aceptan el riesgo.

7.— 7 de agosto: hablemos de dinero.
Miguel Pajares llega al aeropuerto de Torrejón de Ardoz en un Airbus A310 medicalizado del Ejército del Aire, y es trasladado al Carlos III junto a la también religiosa Juliana Bohi. La directora general de Salud Pública, Mercedes Vinuesa, informa de que “la Orden de San Juan de Dios [a la que pertenece el misionero] asumirá los gastos que tenga que asumir [por el traslado del sacerdote]. Ahora lo ha pagado el Gobierno pero se tendrá que gestionar con la orden”. El asunto del dinero no es baladí. Las ONG tienen la obligación de suscribir seguros de muerte, enfermedad, repatriación y otras contingencias para sus cooperantes. Sin embargo, los misioneros de las órdenes católicas no. Y, además, tras la Orden de San Juan de Dios operan entidades financieras con ánimo de lucro. Es el caso de la empresa Gestión Hospitalaria 2000 S.L, que facturó, en 2011, 25 millones de euros en España. cuartopoder.es se puso en contacto con la orden para comprobar si Pajares tenía un seguro, como el preceptivo para cooperantes, sin éxito.
Varias empresas farmacéuticas y el Ejército estadounidense informan de que poseen posibles tratamientos contra el ébola, aunque solo probados con animales. La Agencia Española del Medicamento, a petición de Pajares, solicita el ZMapp, suero que se está ensayando con los dos afectados estadounidenses.

8.— 8 de agosto: Rajoy toma el mando y el gasto
Pajares está estable. cuartopoder.es publica unas declaraciones de la secretaria de la Asociación Madrileña de Enfermería, Amelia Batanero, denunciando que, a causa de las improvisaciones, “el ébola puede salir” del Carlos III. El presidente de la Asociación de Médicos de Madrid, Daniel Bernabéu, también se pone algo escéptico: “¿Alguien puede garantizar que el virus no se va a escapar?". José María Viadero, director de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, asegura en rueda de prensa que asumirán “los gastos y responsabilidades que tengan que asumir. Aunque Sanidad todavía no ha hecho ningún requerimiento económico. La repatriación se pidió porque así lo quiso Miguel [Pajares], pero no es una repatriación al uso”. Un par de horas más tarde, tras despachar con Felipe VI, Mariano Rajoy desmiente a Vinuesa y asegura que la repatriación, cuyo coste aun no se ha hecho público, aunque se estima que puede rondar el millón de euros, va a correr a cargo del Gobierno: “Evidentemente, lo va a pagar el Gobierno español”, informó el presidente. “Yo lo que ignoro es de dónde ha salido este debate o esta noticia”. Quizá las declaraciones de Vinuesa y Viadero no fueron recogidas por el Marca.

9.— 9 de agosto: Malas noticias desde Liberia.
Muere en Monrovia Chantal Pascaline, misionera que trabajaba junto a Pajares. El personal sanitario de La Paz que atiende al misionero español en el Carlos III sigue sin recibir los protocolos de actuación por escrito. Y denuncian en cuartopoder.es que, al día siguiente de atender a Pajares en el Carlos III, hacen servicios de urgencias en el hospital de La Paz, al que cada día acude una media de 2.900 pacientes para consulta, 572 urgencias y se asisten entre 15 y 20 partos. Matizan que su trabajo con Pajares se hace bajo unas rigurosísimas condiciones de seguridad. Pero el virus mutante del ébola no es una ciencia exacta. Ni siquiera se sabe si se transmite o no por vía aérea. Y consideran imprudente trabajar al día siguiente en un hospital que, en caso de infección de un enfermero, se puede convertir en “una bomba de relojería”.

10— 10 de agosto: La ministra vuelve a la playa.
Pajares empieza a ser tratado con el ZMapp cuando la ministra de Sanidad, Ana Mato, tras declarar que “la situación está controlada”, regresa a Cádiz para continuar sus vacaciones.

11— 12 de agosto: Final infeliz.
El Hospital Carlos III, a través de La Paz, del que depende desde su desmantelamiento, informa de que Pajares ha fallecido a las 9.28 horas. Es el primer fallecido europeo por ébola. Inmediatamente, sin autopsia, como manda el protocolo, fue metido en un ataúd sellado con zinc. A primera hora de la tarde se le incineró en el crematorio de Villlaba.

12.— 13 de agosto: No se debe mentir en los funerales.
A primera hora de la mañana, antes de asistir al funeral de Pajares, el consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Javier Rodríguez, aseguró ante los medios de comunicación que todo el personal que asistió a Pajares estaba sometido a “controles continuos”. Mentira. Esa tarde, cuartopoder.es entrevistó a enfermeros que asistieron al misionero en el Carlos III. Ni siquiera les hicieron una analítica básica. Ni les llamaron. “Solo la supervisora de mi servicio nos llamó para anunciarnos que había muerto. Nos dijeron que nos revisáramos la temperatura por la mañana y por la noche. Nada más”.

13.— 14 de agosto: La tranquilidad de Ana Mato.
“Todas las personas que han estado atendiendo al padre están controladas”, insistía ayer en la mentira Ana Mato. Inmediatamente después, la Asociación Madrileña de Enfermería confirma las informaciones publicadas por cuartopoder.es y desmiente a la ministra y al consejero madrileño de Sanidad: "Al personal no se le ha hecho ningún control analítico".