Una aventura maravillosa

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José Yoldi, anoche, en un momento de su intervención en la fiesta del 5º Aniversario de cuartopoder.es. / Álvaro Minguito
 Intervención en la fiesta del 5º aniversario de cuartopoder.es

Buenas tardes:

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Nunca entendí el empeño de nuestro director Paco Frechoso de que me encargara de las palabras de agradecimiento de los colaboradores de Cuarto Poder –de los que hay una docena larga mejores que yo para este cometido–, salvo quizá porque conoce que no me gusta aburrir y que solo tendréis que soportarme un par de folios.

Como yo no soy tertuliano y solo hablo de lo que conozco, me centraré en recrear el poder de seducción de Paco y en cómo se produjo mi fichaje por Cuarto Poder. Un día de septiembre me telefoneó Juan Carlos Escudier, con el que había compartido largas sesiones de sala de prensa y almuerzos en el Urogallo durante el juicio por los atentados del 11-M, y me anunció que Paco quería comer conmigo. Otra cosa igual no, pero Paco sabe comer y te invita en sitios que merecen la pena. Fue en un garito vasco próximo al Congreso.

Para que podáis apreciar el interés que los socios de cuartopoder.es tenían en mis servicios, apuntaré que Juan Carlos llegó un cuarto de hora tarde a la cita, y Paco… bueno, Paco, tres cuartos de hora después. A ver, Paco no es puntual. Sabe que la puntualidad es la cortesía de los reyes, y como él no es rey, ni siquiera el rey de su casa, que para eso ya está su hijo, pues es… muy republicano en ese aspecto.

De todas las citas que he tenido con él, solo he conseguido que llegue puntual una vez y fue en el portal de su casa. Ha habido otras ocasiones en las que en el portal de su casa también ha llegado tarde, quizá por demasiada proximidad al lugar de la cita.

Bueno, al margen de esto de la puntualidad, Paco me recibió como al maná: con ganas, pero sin apetito. Con esa tradicional frugalidad castellana, me espetó: "Verás, tío, te necesitamos y de ahí el intento de ficharte, aunque ya sabemos que vas a decir que no. Pagamos puntualmente, aunque pagamos muy poco dinero. Sabemos que estás fuera de nuestro presupuesto y que vas a decir que no".

Daba la impresión de que quería que le dijera: "Pues tienes razón. Ya lo has intentado, ahora vamos a comernos el chuletón, que se va a enfriar".

Pero lo cierto es que, tras casi 40 años en esto del periodismo, me he convertido en una mezcla de cínico y sentimental, y me puede que alguien defienda sus propios valores, especialmente si están basados en actitudes éticas. Y Paco, en eso, es un campeón entre campeones. Yo le recordaba de cuando se avergonzó en la tele de que su periódico de entonces, El Mundo, intentara boicotear la huelga general contra Aznar y cómo eso le había supuesto su salida de La mirada crítica de Tele 5, por obra y gracia de ese presunto defensor de la libertad de expresión, de la suya, claro, llamado Pedro J. Ramírez. No solo presionó para que expulsaran a Paco de La mirada crítica, sino que, además, le marginó en el diario pasándole a la noche; aunque este mantuvo el pleito contra él hasta que el Constitucional le dio la razón y declaró que Ramírez había vulnerado su libertad de expresión. La consecuencia fue que tuvo que salir de El Mundo. Aquella victoria pírrica me pareció una pelea magnífica, aunque todos sabemos que, al final, aunque hayas ganado, siempre es difícil reírse de los que detentan el poder y el dinero.

De modo que, en contra de lo que él, Escudier y yo mismo pensábamos sobre mi posible fichaje, no dije que no. Parece obvio que me sedujo el sobrio encanto castellano de Paco y esas guedejas pardas, jajaja, ante las que han sucumbido tantas… liebres, jabalíes, venados, corzos y otras especies protegidas.

En fin, en serio, me pareció que sería bonito echar una mano a unos tipos íntegros, como estos. Y aquí estoy.

Luego, mucho más tarde, me enteré de que este estimulante proyecto surgió de la desbordante imaginación de Escudier, Pedro de Alzaga y del propio Paco, y se concretó una noche en la que se lo estaban montando en un pub del centro llamado Casa Pueblo y donde, al segundo gin-tonic, concluyeron que lo que había que hacer era un periódico de blogs. Aunque tengo que decir que las tres fuentes consultadas no coinciden en cómo se produjo la cosa, probablemente producto del alzheimer o de los vapores etílicos propios de la celebración de la idea.

Ni que decir tiene que nuestros héroes, que eran pobres de solemnidad, perfilaron el futuro del ingenio en numerosas reuniones durante varios meses, muchas de las cuales se celebraron en la casa de Irene Lozano, que por entonces era también la casa de Escudier.

El caso es que se lanzaron a la piscina con publicidad cero, y como eso es sinónimo de ahogarse en un metro de agua, decidieron recabar apoyos. Al final, fueron 20 socios, a un millón de euros cada uno, para empezar. Perdón, me he pasado de frenada con los ceros, quería decir a mil euros cada uno. La mayoría escribían sus correspondientes blogs, aunque alguno, como Bea Raposo o Jaime Nicolás, auténticos premios a la fe, solo ejercieron como socios capitalistas.

El comienzo fue de mucho amor. Los tres primeros meses, todo el mundo cobraba en salarios emocionales. ¿Que en qué consiste? Como habían decidido no pagar dinero, se daban mucho apoyo y muchos abrazos. El experimento estaba en marcha y parece que, de los 20 socios, solo uno pensaba que podía hacerse rico (no insistáis, no voy a revelar de quién se trata, puesto que afecta a la intimidad, al honor y a la propia imagen). Era evidente que si no funcionaba, habría que cerrar.

Pero, al poco tiempo, se consiguieron algunos patrocinios y poco a poco se ha ido sacando la cabeza del pozo, aunque la tónica general sigue siendo la austeridad franciscana.

Quizá, la única pega es que los socios y, sobre todo, los colaboradores, nos conocemos poco. Ya sabemos que la oficina es virtual y que ese es el peaje que hay que pagar por el teletrabajo. Yo solo conocía a los más gamberros, los más crápulas o los más borrachos, que en este oficio del periodismo suele ser un timbre de gloria: Raimundo, Pascual, Luis e incluso Aníbal, que ya ha abandonado el barco. De los demás, tengo algunas referencias por lo que escriben.

Por eso, las cenas anuales que organizan nuestros ángeles: Silvia Padrón y Ángela Rubio, son tan importantes, aunque las fechas nunca llueven a gusto de todos, y unos tienen viajes; a otros les toca el día con hijos y la pareja ya ha hecho planes y no quiere cambiar; de otros, es el cumpleaños de su padre o de su madre; algunos están en la cama… con gripe; otros tienen jornada cinegética, que, para los de la Logse, no tiene que ver con ir al cine a ver a Angelina Jolie, y otros, sin ser exhaustivos, a recabar información confidencial del político de turno.

Me hubiera gustado haber dedicado una frase a cada uno de los socios y colaboradores, pero no ha sido posible. Mis conocimientos no dan para más. De modo que espero que eso sea posible dentro de cinco años, en el décimo aniversario.

De momento, me limitaré a dar las gracias a todos los que han hecho posible esta aventura y a dar la bienvenida a las dos últimas incorporaciones Miguel Sanchez-Ostiz y Luis Fernando Rodríguez Guerrero, el saxofonista lacónico.

Seguro que alguno hubiera preferido menos agradecimientos de estos y más una cuenta de siete cifras en un banco de las Cayman, pero, de momento, es a lo que podemos llegar y no es tan malo como parece. Ya sabemos que quien tiene un amigo tiene un tesoro y aquí hay mucho tesoro. Además, aunque ayude a conseguirla, el dinero no hace la felicidad.

Disfrutad de lo que hay y sed felices.

2 Comments
  1. celine says

    Jo. Qué pena habérselo perdido. Mi corazón sí estuvo allí, pero con tanto jaleo y gozosa confusión no se percató ni Dios. ¡Larga vida a cuartopoder.es!

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