Periodismo de chantaje

Tuit de Eduardo Inda anunciando una exclusiva del supuesto chantaje al rey emérito con grabaciones del CNI
Tuit de Eduardo Inda anunciando una exclusiva del supuesto chantaje al Rey emérito con grabaciones del CNI. / @eduardoinda

Escribe el prolífico Juan Cruz una columna valiente en El País sobre el supuesto periodista Eduardo Inda y su presunta exclusiva sobre el rey Juan Carlos y sus amantes. Valiente y dura, puesto que acusa directamente a Inda de practicar lo que denomina “periodismo de chantaje”. Nada nuevo, por otro lado, en esta profesión: publicar noticias, o algo que se le parezca, para beneficio del propio informador es tan viejo como la deshonestidad, la podredumbre o el envilecimiento.

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La encendida proclama de Cruz sobre el “periodismo de chantaje” no está mal, pero bien es cierto que hubiera ganado en fuerza y credibilidad si hubiera estado precedida de un texto similar cuando, por ejemplo, su periódico llamó “Insensato sin escrúpulos” a Pedro Sánchez en un editorial. No le pidamos peras al olmo. Deberíamos conformarnos con que la imparcial e inflexible Asociación de la Prensa de Madrid (APM), tan beligerante en los últimos tiempos con las malas praxis periodísticas, tomase cartas en el asunto y pusiese a Inda y sus cómplices en el sitio que merecen.

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Nada más lejos de la realidad. La misma APM que se mostró tan dura con la presión que al parecer ejerce Podemos sobre los representantes de algunos medios de comunicación (siguen sin dar nombres, sin ofrecer pruebas), permanece en silencio ante una forma de informar bastarda: el periodismo de chantaje. Es una pena, porque las acusaciones a Podemos afectan a un puñado indeterminado de periodistas (no sabemos ni a cuántos, ni a cuáles, ni cómo) mientras que lo de Inda y sus cómplices es una afrenta pública a toda una profesión que se desangra.

Una afrenta formalizada y hasta televisada: ponga La Sexta y podrá disfrutar del periodismo de chantaje en prime time, con la estrella del subgénero rodeada de algunos auténticos periodistas. El sentido común y la profesionalidad de Maraña o Escolar junto a las diatribas de propagandistas como Inda, Marhuenda y compañía.

Mezclar todo, el periodismo de chantaje y el auténtico periodismo, en una ensaladilla informativa sin pies ni cabeza, es un invento genial que funciona de maravilla. Si hablamos de audiencia, de presencia mediática y, por supuesto, de rentabilidad económica. Periodísticamente todo esto es vergonzoso, un despropósito que confunde a la audiencia y desprestigia a los verdaderos profesionales. Pero a nivel crematístico es un chollo. Así las cosas, resulta evidente que una noticia falsa, o una manipulación descarada, o una flagrante mentira, no pueden arruinar la nueva y exitosa forma de hacer periodismo. De chantaje, de manipulación, de adulteración, o de todo ello junto. Como usted y la APM prefieran llamarlo.