Rafael Santandreu: “Ser feliz todo el rato es guay”

  • "Yo defiendo la prostitución. Me parece que es un error demonizarlo, tanto a la prostituta como al cliente. La gente que lo demoniza tiene un problema de moralidad", apunta
  • Entrevista al considerado "el psicólogo más odiado de Twitter"

Rafael Santandreu (1969, Barcelona) ha sido tildado por algunos como “el psicólogo más odiado de Twitter”, apostó por enviar “rayos de amor” a Hitler. Considera que la felicidad plena es alcanzable y en entrevistas anteriores ha asegurado que, aunque él escribe libros de autoayuda, cree que el 90% son malos. También cree que, en general, las entrevistas que le hacen en los medios son “malas”.

Le entrevistamos con motivo de su visita a Pamplona para presentar su último libro, Nada es tan terrible: La filosofía de los más fuertes y felices (Grijalbo, 2018) aunque la conversación deriva en otros temas que nada tienen que ver con el libro, su contenido, o la presentación.

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Conocía tu trabajo desde hace tiempo y cuando vi la entrevista de Buenafuente, en la que le enviaste las preguntas y las respuestas por adelantado, pensé que harías lo mismo con esta.

— Te las puedo enviar todavía, eh.

— No, creo que no. Aunque tengo que reconocer que no he podido leer en profundidad tu libro.

— ¿Ves? Ya sabía que te había tenido que enviar las preguntas.

No vamos a hablar solo del libro, sino que quiero preguntarte sobre tu carrera en general.

— Vale.

— Es interesante ver todo en perspectiva de clase, ¿es más fácil ser feliz cuando tienes tus necesidades cubiertas y sí puedes llegar a final de mes?

Hay muchos estudios que dicen que a partir de 10.000$ de renta anual la felicidad no cambia en las personas. Por más dinero que tengas no aumenta la felicidad. Ahí tienes la repuesta, y fíjate que 10.000$ no da ni para lo mínimo.

— No da ni para pagar el alquiler.

Hace poco, en el programa Salvados, entrevistaron a Iniesta, y reconoció que tras ganar el Mundial él se sentía vacío. Y tenía todo lo que supuestamente esta sociedad demanda: mucho éxito, dinero, se acababa de casar y de ser padre. Eso no da la felicidad.

— ¿Entonces dónde está la felicidad?

Está en vivir de manera natural. Es muy fácil. Como hemos sido diseñados para vivir, que es en un entorno natural, en comunidad amorosa, sin competencia ni luchas, ni pretensiones.

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Pero eso choca frontalmente con el capitalismo. Es imposible, cuando el capitalismo fomenta la competencia.

El capitalismo provoca la neurosis. Los países donde hay más capitalismo es donde más neurosis hay. La neurosis es una enfermedad del capitalismo, es como que también genera el cambio climático.

¿El capitalismo tiene la culpa de todo?

De las cosas más gordas sí tiene la culpa el capitalismo: acaba con el planeta y con nuestra salud mental.

— ¿No es contraproducente ser feliz todo el rato?

Es contraproducente exigírtelo. Ser feliz todo el rato es guay. Si te lo exiges, es lo complicado, porque las exigencias son las productoras de las neurosis. Es paradógico porque el hecho de no perseguirla te acerca más a la felicidad. Ser feliz todo el tiempo… sí hay mucha gente que lo es todo el rato. Hay gente que puede ser feliz y tener una adversidad grande, es una felicidad de base que vive paralela a otras realidades negativas. Eso es lo guay. Hay gente que puede decir: “se ha muerto mi padre o mi pareja” pero al mismo tiempo tiene plenitud vital. Yo conozco gente así. Lo verás más en gente muy religiosa.

¿O sea que ser creyente es el camino más directo a la felicidad?

Es uno de los caminos más directos. La religión bien entendida te acerca a la felicidad.

Así que los ateos o agnósticos vamos un nivel por debajo, ¿no?

Hay otros caminos igual de válidos, que son vivir de manera natural y de acuerdo a lo natural. Eso es neuroprotector.

Me cuesta pensar que haya gente que sea todo el rato como una taza de Mr. Wonderful. La vida te da frustraciones. No todo es “yo, yo mismo y mi mecanismo”.

“Yo defiendo la prostitución. Me parece que es un error demonizarlo”

Pero yo te digo que si tu estructura filosófica te hace vivir en plenitud, esas pequeñas adversidades transcurren paralelas a ti.

Eres uno de los…

(Coge mi bolígrafo y pregunta la marca)

Eres uno de los personajes más díscolos dentro de tu campo. ¿Cómo se lleva eso? ¿Vas contracorriente porque tienes que ir contracorriente? ¿Estás realmente convencido de que lo que promulgas es así?

(Se toma unos segundos para pensar) Cuando doy conferencias muchas veces levanta la mano una persona y suele decir “pero a ti, ¿en serio te pagan por decir esto? Si está más claro que el agua.” Y suele ser quien lo dice un campesino, alguien que vive en las montañas… Parece ser que lo más normal del mundo ahora es discordante. La economía del mercado tiene unas ideas muy raras.

Es que volvemos a la idea de que el capitalismo es el culpable de todo.

Vivimos de todos modos una idea de inquisición. El pensamiento políticamente correcto tiene cosas buenas, pero está despertando en muchísima gente unas ganas de imponer un pensamiento único. Esa tentación está en el hombre y estamos en un revival. Frente a los años 70 u 80, en que había muchísima libertad de expresión, ahora hay gente que te quiere cortar la cabeza si piensas diferente. Ellos piensan que defienden el bien y justifican que te castiguen si piensas de otro modo. Pero ya se pasará.

— Ponme un ejemplo de pensamiento inquisitorial.

(Se vuelve a tomar otros segundos). Me parece que… yo defiendo la prostitución. Me parece que es un error demonizarlo, tanto a la prostituta como al cliente. La gente que lo demoniza tiene un problema de moralidad. Pero esto, cuando la gente lo lee, pensará que esa barbaridad no debería haberla dicho.

En la corriente feminista hay mucho debate en torno a la prostitución en ambos lados.

A mí me parece que en este tema hay un pensamiento inquisitorial. ¿Tú qué crees?

He visto debates donde no había ninguna prostituta, y eso, personalmente, no me parece bien.

¿Ves?, ahí tienes un signo inquisitorial. Yo me defino socialista, pero me sorprende cómo se ha puesto el PSOE con la aprobación del sindicato de prostitutas (OTRAS).

Pero reproduce hasta cierto punto las estructuras patriarcales que hemos visto. Los hombres, patronal, y las mujeres, pidiendo derechos a los hombres. Además no cubre a las mujeres que trabajan por cuenta propia, y eso quizá abra la brecha, ¿no?

Pero es como en el periodismo. Hay periodistas freelances y no.

Pero nosotros tenemos cauces por los que expresarnos y reivindicarnos ya. No es tan difícil salir a la calle y decir “hola, soy periodista” que decir, en ocasiones y en abierto, “hola, soy prostituta”. No todas pueden.

Bueno, eso puede ser. Pero hay prostitutas que trabajan por cuenta propia que ganan más que unas por cuenta ajena.

— Voy a poner en práctica una de las ideas que defiendes y es la Aceptación Incondicional de los Demás (AID) para llegar a un acuerdo y avanzar. Sobre la AID, has hablado de ella, aplicándola a los nazis. Ellos pasaron por los juicios de Nüremberg. En Alemania no hay fundaciones dedicadas a ensalzar el nazismo. Nadie se disfraza de nazi, salvo que seas el Príncipe Harry. Con todo esto, ¿crees que se puede aplicar la AID al caso español con el franquismo y con los que aún promulgan el franquismo?

Por supuesto que sí. Es un concepto introducido por Gandhi, no introducido, pero sí habló mucho sobre ello. Sirve para comprender mucho mejor el error del otro, el mal en general y encontrar soluciones. También para evitarlo en la medida de lo posible mucho mejor y para transformar a los demás. Si no, lo que nos encontramos es lo contrario: no comprender el fenómeno, no evitarlo, provocarlo más. Además olvidamos el gran principio de que todos fallamos, si no desarrollas la aceptación de los demás, no lo vas a desarrollar en ti mismo.

Me choca mucho que consideres esto siendo socialista, y que haya que aceptar a alguien que niega derechos a otra.

En cierta medida haces lo mismo que hace el que niega los derechos. Estás negando su esquema mental.

Pero eso es como decir que un fascista y un antifascista es lo mismo y que “los extremos se tocan”.

“Todos los presos de las cárceles deberían salir a la calle. Los centros penitenciarios son sitios indignos”

No, no es lo mismo. Es como decir que un enfermo de psoriasis es un enfermo de psoriasis. Es mucho mejor ser antifascista pero sí entiendes que el fascismo es una enfermedad. Lo que hacemos es apartarlos, los estudiamos y los curamos.

¿Los mandamos a un gulag?

(Ríe) No. Un gulag es un centro de castigo. Y hay que curarlos en un lugar con prados, con naturaleza. Sin castigo. Las cárceles deberían ser centros universitarios maravillosos.

Las cárceles se consideran centros de castigo y no centros de reinserción. Hay autoras interesantes que van contra el punitivismo del sistema carcelario, como Angela Davis, porque lo considera punitivo e injusto en cuanto a clase. Según lo que dices, ¿lo consideras así? ¿Cómo debería ser el sistema carcelario?

Sí, es que todos los presos de las cárceles deberían salir a la calle. Los centros penitenciarios son sitios indignos, las cárceles no sirven para nada. Son cosas vacías, huecas, feas, costosa y que no arregla nada. Al revés, complica las cosas. El castigo por definición solo complica las cosas. Llena el mundo de confusión, de odio… Ya sabrás que los regímenes donde hay cárceles más punitivas hay más grado de reincidencia y donde son centros de reinserción y amor, el grado es inferior.

Hoy está encima de la mesa incentivar la prisión permanente revisable.

La gente que defiende eso tiene que pensar una cosa: el mal nunca se va a extirpar. Relájate. Siempre habrá violaciones, siempre habrá muertes violentas… no vas a conseguir extirparlo todo. Respira hondo y piensa cómo podemos reducirlo.

— Eso relaja poco cuando sales a correr por las noches.

Una parte de la vida es aceptar que todos podemos morir, que te puedes caer en una zanja y morir. Tranquila. Tampoco es tan crucial la vida.

Volvamos a la aceptación a los demás. Puede ser que acepte conocer al contrario y cuanto más mejor, pero ese mantra de “todas las opiniones son aceptables” ¿es adecuado?

Sí, por supuesto.

Estamos en Pamplona. Si saliera a la calle y gritara “Gora ETA”, ¿no crees que pasaría algo? ¿Que alguien venga y me diga algo?

No entiendo por qué tienes miedo de hacer eso, de que venga alguien y te diga algo.

Vendría la Audiencia Nacional y eso sí me daría miedo. Ellos no lo aceptarían

Sí, pero la gente que no quiere que se expresen opiniones equivocadas actúa como personas que le tienen miedo a la gripe o a la psoriasis. Contémplala, déjala que esté al aire libre. Incluso estando en desacuerdo.

— Pero la gripe se medica y la psoriasis se trata con unas cremas. No puedo darle una pastilla a alguien y hacerle olvidar sus pensamientos.

Hay enfermedades que no se curan y la gripe siempre sigue ahí. La gente que cree que alguien no puede expresar sus opiniones está muy equivocada, hay que fomentar la libre elección. Hay un concepto que es el de la libertad individual de las personas, que es muy importante. Si mi padre decidiera dedicar su vida a meterse droga y a irse de putas todo el día, hasta reventar, yo lo tengo que respetar. Puedo intentar convencerle de lo contrario, pero quién soy yo para decirle que no lo haga.

Pero es distinto. Una es una decisión que uno toma consigo mismo y que afecta a uno. Si me quiero autodestruir es mi decisión. Pero cuando yo ejecuto algo y afecta a la persona que tengo al lado, cambia la situación.

Yo tengo que respetar lo que tú pienses, aunque estés equivocada. No voy a intentar acallarte. Es muy feo intentar hacer marionetas de los demás. Otra cosa es que rechace que vivas en mi comunidad, que yo pueda aislarte de la comunidad, pero sin ejercer un mal contra él. Podemos aislar al mal, a la enfermedad.

¿Apartamos a Santiago Abascal de la comunidad?

De la mía, pero yo voy a respetar que él viva en su comunidad.

¿Y con eso no fomentas que entre ellos se radicalicen, si entre ellos se dan la razón?

Pero no los juzgues antes de tiempo. No han cometido ningún delito.

¿Tenemos que esperar a que esa persona se dedique a agredir a una persona migrante para pararle los pies? Si conoces sus intenciones, habrá que parar antes de que afecte a alguien.

Sí, es verdad. En eso tienes razón, pero estamos entrando en un tema complicado. Podemos prohibir la promoción de ideologías agresivas. Pero estamos entrando en un terreno muy complejo para hablar aquí.

— Ser feliz es igual que querer ser arquitecto, es un camino. ¿En este mundo con este ritmo, donde tanta gente pasa horas para llegar a su puesto de trabajo, en qué momento desarrollas tu felicidad?

Quítaselo a las horas de dormir, porque aunque duermas un poco menos no pasa nada y te sentirás un poco mejor. Te encontrarás mejor. Hay gente que duerme 4 horas y son súperfelices. Te diré que lo lógico es que saques la tijera y simplifiques tu vida porque la complicamos absurdamente. Di: “esto no lo hago, esto tampoco, esto tampoco. A la mierda”. Haz como los monjes, dedica amor y pausa y haz una cosa cada vez.

Se lo diré a mis jefes: “saca por favor la tijera y recorta todas estas horas de trabajo”.

Si no lo puedes hacer en el trabajo, hazlo en el resto de tu vida. O deja el trabajo ese. Nadie necesita un determinado trabajo.

— Eres defensor de dar amor a la gente. Al asesino de Diana Quer lo calificaste como “locuelo” y que necesitaba ciertas dosis de amor…

Esa palabra, “locuelo”, estaba mal. Es un loco. Muy loco. Y si algún día se puede transformar un psicópata, ya que hoy en día no tenemos la cura de la psicopatía, será a través de soluciones inteligentes. Tiene que ver seguro con un problema neuronal. Con un poco de amor encontrarán la solución a la psicopatía. El remedio a eso vendrá a través de la investigación, pero no del castigo a gente como él.

Legalmente lo de Quer no fue considerado como un asesinato machista, pero socialmente sí se consideró como tal. ¿Los asesinos machistas lo que tienen es una psicopatía?

No. Es totalmente diferente. No lo calificaría de un acto machista, sino que este hombre era un psicópata. No saben distinguir el bien del mal, no tienen herramientas y son capaces de hacer barbaridades y les falla un chip. Pero encontraremos el remedio.