El relato de los valientes

  • Aparece en castellano por primera vez 'El libro de la XV Brigada' de los luchadores de la libertad
  • El volumen fue publicado en inglés en 1938 en plena Guerra Civil por el irlandés Frank Ryan

“Me coloco en una nueva posición de tiro, pero el fusil se recalienta enseguida. Kit se me acerca. Por su cara cubierta de polvo se abre paso el sudor. Me entrega una nota del cuartel general de la brigada en la que nos hacen saber que debemos resistir a toda costa. Kit me dice que transmita estas instrucciones a la sección situada en nuestro flanco izquierdo. Miro a través de los prismáticos antes de partir. Los moros se escabullen hacia lo alto de la colina. Corro a toda prisa y entrego el mensaje. Me dicen que los que quedan se encuentran en los alrededores de la Casa Blanca. Me acerco al edificio y por el camino siento como si miles de abejas pasaran zumbando sobre mi cabeza. Entro en el patio y doy una voz, pero no obtengo respuesta. No se escucha ningún ruido proveniente del interior. Salto por encima de una pequeña tapia y entro. Sí, están todos allí, pero muertos. Me retiro temblando, he sido un insensato pero ya no tengo miedo. ¿Por qué? No lo sé. Alguien me llama. Es Pat Smith. La sangre le brota de la cabeza y del brazo. Tom Jones, de Wexford, está allí. Es un buen hombre, Tom. Siempre llega a tiempo para vendar al herido. Un héroe. Me dice que Goff y Daly han recibido disparos. Me acerco a la cresta de la colina desde la que Kit está dirigiendo el ataque. También él está disparando con su fusil. Se detiene de vez en cuando para dar instrucciones. De repente grita, el fusil se le escapa de las manos y cae hacia atrás. Le colocan sobre una manta. No quedan parihuelas. Su voz está rota por la agonía: “¡Hacedlo lo mejor posible muchachos, resistid!”

Este relato de la muerte de Kit Conway, el 12 de febrero de 1937, en la dura y larga Batalla del Jarama, es de su compañero irlandés James Prendergast, antiguo universitario en Dublín, quien se alistó voluntario en diciembre de 1936 junto con Frank Ryan y un centenar de irlandeses para combatir al fascismo en España. James caería herido unos minutos después en aquel combate infernal, pero tuvo mejor suerte que Kit y pudo contarlo. Su testimonio es uno de los muchos que jalonan El libro de la XV Brigada, una obra colectiva que recoge textos firmados y anónimos de unos cuarenta autores, combatientes de distintos batallones de la brigada internacional de mayoría angloparlante.

El libro fue compuesto y editado en 1938, en precarias condiciones, gracias a la tarea de coordinación del legendario Ryan cuando la XV Brigada combatía todavía en Teruel. Se trata de un relato histórico imprescindible para entender la organización de aquellos luchadores de la libertad y apreciar el extraordinario valor de los miles de voluntarios (más de 35.000 de 50 países) que tras la sublevación franquista de julio de 1936, auspiciada por la oligarquía y las cúpula clerical católica con la ayuda bélica de Hitler y Mussolini, auténticos invasores de la península Ibérica junto con 80.000 mercenarios musulmanes y legionarios reclutados por Franco, Orgaz y Varela al otro lado del Mediterráneo, acudieron a España a defender la libertad y el sistema democrático frente a la infección nazi-fascista que ya comenzaba a asolar Europa.

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Ryan, nacido el 11 de septiembre de 1902 en Limerick (Irlanda) era un periodista culto, idealista y generoso. Miembro destacado del IRA durante la Guerra Civil irlandesa, abandonó la lucha armada y creó junto con el citado Kit Conway y otros compañeros el Congreso Republicano Irlandés. Cuando estalló el conflicto español y se percataron de que no se trataba de uno de los pronunciamientos al uso tan habituales en España, sino de una auténtica invasión nazi-fascista contra la legalidad democrática y republicana, burlando el pacto de “no intervención”, Ryan y ochenta voluntarios abandonaron Dublín el 11 de diciembre para combatir al fascismo en España.

Ya en la Batalla del Jarama, se convirtieron en un grupo legendario. En marzo de 1937, Ryan cayó herido de gravedad. Fue repatriado y tras su recuperación lanzó el periódico Ther Irish Democrat y se presentó a las elecciones de julio de 1937, pero consiguió pocos votos. Las vidas ofrecidas por la libertad no cotizaban en las urnas irlandesas. Regresó a España y se agregó a la comisión política de las brigadas en la base de Albacete, donde se encargó de la publicación del libro de la XV Brigada y de la supervisión del contingente irlandés, distribuido entre los batallones Lincoln y Británico. Ya en frente de Aragón, cayó prisionero en Calaceite el 31 de marzo de 1938 durante la retirada y fue llevado a San Pedro de Cardeña (Burgos), juzgado y condenado a muerte. Tras 16 meses de suspense, se le conmutó la pena por 30 años de prisión y el 5 de julio de 1940 fue entregado al servicio de inteligencia nazi. Murió en Dresde cuatro años después.

El malogrado Ryan dedicó el libro al presidente de la República, Manuel Azaña y “a los que lucharon y perdieron la vida para que la libertad no desapareciera de la faz de la tierra”, y agradeció la colaboración de Dave Doran, comisario político de la brigada, que lo inspiró y procuró su publicación; John Tisa, Alec Donaldson y demás personas que recopilaron el material de los brigadistas, así como a Alonzo Elliot, que tuvo que lidiar con media docena de idiomas para traducir algunos manuscritos y a Sandor Voros, que consiguió la publicación en tan solo un mes. Dado que fue compuesto en inglés e iba dirigido a los angloparlantes, los británicos, estadounidenses, canadienses e irlandeses tuvieron mayor presencia en el relato colectivo y muchas veces anónimo, aunque incluye vivencias y testimonios de voluntarios de otras nacionalidades.

Téngase en cuenta que la XV Brigada, formada en Albacete en enero de 1937, agrupó a los primeros voluntarios internacionales que participaron en la defensa de Madrid con el nombre de quinta brigada y estuvo compuesta por el Batallón Británico, los estadounidenses Lincoln-Washington, el canadiense Mackenzie-Papineau y un batallón español. A la XV se agregaron durante meses los batallones franco-belga Seis de Febrero (fecha de la formación del Frente Popular en Francia) y el célebre Dimitrov, compuesto por alemanes, checoslovacos, húngaros, croatas, austriacos y yugoslavos. Tras el mando inicial (poco acertado) del general Gal (János Gálicz), estuvo al mando en primera línea de fuego durante más de un año por el  teniente coronel Vladimir Copic, un antiguo oficial del ejército austrohúngaro que consolidó las unidades de combate y se granjeó la mejor reputación en el Ejército de la República. Combatieron en la defensa de Madrid en el Jarama, Brunete y Aragón (Quinto, Belchite, Fuentes de Ebro).

Ahora, coincidiendo con el 80 aniversario del final de la Guerra Civil, El libro de la XV Brigada ha sido traducido por primera vez al español y ve la luz en la Colección Armas y Letras (Amarú Ediciones) gracias a la extraordinaria labor del catedrático emérito de la Universidad de Salamanca y especialista en Literatura Inglesa del siglo XX Antonio R. Celada, director de esa extraordinaria colección que ya alcanza diez volúmenes, y del profesor de dicha universidad Javier Sánchez Zapatero con la colaboración de la traductora Elena Rodríguez Murphy. Una rigurosa y documentada introducción de los profesores Celada y Zapatero contribuye a enmarcar en el contexto del drama de España y también de Europa este relato extraordinario, un mosaico con toda la variedad de perspectivas, anécdotas, poemas, artículos periodísticos, vivencias y semblanzas de aquellos que entregaron los mejores años de su vida y la vida misma por los ideales de la libertad y la justicia social. Los valientes.