Atxe: “El humor amplía la libertad de expresión y eso hace daño al poder”

  • La viñetista de cuartopoder.es publica 'Capitalismo ¿por qué?'

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La humorista gráfica Atxe (Vitoria-Gasteiz, 1983) ha publicado en la editorial Akal el libro Capitalismo ¿por qué?, un ensayo ilustrado, en clave de humor, que analiza las causas de los malestares causados por el capitalismo y nos conduce a plantearnos por qué debemos seguir soportándolos. Colaboradora de cuartopoder.es, donde semanalmente publica una viñeta de humor político, también publica o lo ha hecho en otros medios de comunicación como La Marea, El Diario Norte, El Huffington Post, El Estafador, Mongolia, SinPermiso, La Directa, El Churro Ilustrado y con el blog del programa radiofónico Carne Cruda. Esta tarde, a partir de las 19 horas, en La Central de Callao, presenta su libro recientemente publicado.

 ¿Capitalismo ¿por qué? es un libro en el que a través de las ilustraciones reflexionas sobre la evolución del capitalismo y la desposesión de grandes mayorías sociales. ¿Cómo surge la idea? ¿Por qué es necesario?

— La idea surge a raíz de un trabajo de fin de posgrado, un posgrado de análisis del capitalismo con una visión crítica que abre el filósofo recientemente fallecido Antoni Domènech, fundador de la revista SinPermiso. Una de las cosas que más me hicieron reflexionar en este curso fue el descubrir cómo el capitalismo ha hecho suyos varios conceptos fundamentales en nuestras vidas, como son la propiedad, los mercados, la libertad… arrebatándoles una orientación primigenia que era diferente de la que hoy les otorgamos. Hemos asumido este sistema y sus dogmas como una evolución natural de la historia (la mejor posible) y apenas prestamos atención al hecho irrefutable de que el capitalismo pudo despegar gracias a que las clases populares sufrieron una desposesión material y simbólica de dimensiones colosales por parte de unas oligarquías que acumularon riqueza y poder haciendo uso de una violencia cruel e inhumana y pasándose las leyes por el forro, cuando las había.

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Fue aquella oligarquía la que configuró el mundo que hemos heredado, absolutamente desigual, con unos desequilibrios socioeconómicos globales que son la base de las grandes injusticias que se producen en la actualidad y causa de la falta de libertad a la que nos vemos sometidos el 99% de la población. Pienso que gran parte de los malestares que hoy sufrimos anclan sus raíces en un pasado bastante remoto que es imprescindible analizar con ojo crítico para entender por qué estamos como estamos y hacernos así con herramientas intelectuales que nos permitan pensar cómo salir de este sistema en decadencia y entrar en formas de vida más vivibles, más amables para las mayorías sociales, para las mujeres y, obviamente, para el planeta que habitamos.

— ¿Qué aporta la ilustración, el dibujo, para comprender temas que en algunas ocasiones son rudos, como este?

— El dibujo, por un lado, amplía el radio del lector potencial, ya que ayuda a que se acerque al libro con menos pereza: digamos que hace la lectura más atractiva. Y, por otro lado, y como tú dices, es un mecanismo ideal para explicar ideas que puedan resultar un poco complejas o sin interés, como, por desgracia, suele ocurrir con la economía. Vamos, que expresarse a través del dibujo puede tener la capacidad de engrasar el cerebro para que la información fluya con más facilidad.

— En tu libro hay humor y mala uva. ¿Qué importancia tiene el humor para combatir al poder?

"El humor tiene una cualidad 'cerebrodilatadora'"

— Como el dibujo, el humor también tiene esa cualidad “cerebrodilatadora”. No sé, en cambio, si llega a ser realmente combativo contra el poder. No vamos a derrocar el neoliberalismo contando chistes, pero si contando chistes somos un poco más exitosos desvelando las vergüenzas del neoliberalismo, bienvenidos sean entonces. Sí que es verdad que el humor amplía los márgenes de lo que se puede decir, de la libertad de expresión, vaya. Y eso sí que hace daño al poder.

— En el libro hay cuatro apartados. ¿Qué se encuentra el lector en cada uno de ellos?

"Sin explotación colonial ni patriarcal, el capitalismo no hubiera echado a andar"

— Comienzo el libro con un poco de historia, explicando cómo comenzó a producirse aquella acumulación originaria de tierras que dejó al campesinado libre de la época absolutamente desposeído, y de qué manera ha evolucionado con el tiempo esa desposesión, que hoy se sigue produciendo. Cabe resaltar el hecho de que, sin explotación colonial ni patriarcal, el capitalismo no hubiera podido echar a andar. También es importante valorar o pensar qué noción de propiedad se manejó y manejamos hoy para entender cómo se constituye y se reproduce el sistema.

En la segunda parte, explico las consecuencias que tiene en las clases populares aquella desposesión. Cómo, al no tener una base material a la que asirse, a la clase trabajadora no le queda otra que mendigar un empleo, por precario que sea. Básicamente, el capitalismo se nutre de la desesperación de la gente que no posee nada más que su fuerza de trabajo y que se ve forzada a disciplinarse para adaptarse a un mercado laboral hostil para el grueso de los humanos y diseñado por las oligarquías económicas a su gusto.

En la tercera parte, hablo precisamente de estas oligarquías acumuladoras de riqueza y poder, de cómo logran esa acumulación y de cómo utilizan ese poder para domesticar a los Estados y menoscabar las democracias con el fin de perpetuar estas dinámicas injustas.

Y en la cuarta parte, la pregunta “¿por qué?” del título del libro cobra otro sentido para preguntarnos: “¿y por qué leches tenemos que aguantar esto?”. Aquí se plantean ciertos caminos que podrían conducirnos a revertir esas dinámicas desposeedoras del sistema, a apropiarnos de traducciones contemporáneas de esos bienes materiales y simbólicos que nos fueron arrebatados. No hay intenciones proféticas, pero sí de cierta rebeldía o espíritu inconformista que exija, como lo hizo el 15M, más democracia y más dignidad para nuestras vidas.

1 Comment
  1. ninja45 says

    Tenemos que destacar el silencio cómplice y cobarde del universo Goya hacia la brutalidad de una España que tiene miles de encausados (incluyendo cantantes y artistas) y decenas de presos y exiliados políticos, incluyendo a la presidenta de un Parlamento, por haber permitido un debate parlamentario. El único gesto fue de mofa del exilio, porque claro, el exilio hace una gracia de mil narices. Pero ¿críticas a una monarquía intervencionista, a una judicatura politizada, a una criminalización de una causa democrática, a la brutalidad contra unos representantes del pueblo encarcelados? Eso no se dice, no se mira y no se toca. Es una progresía de pacotilla, hinchada de consignas prefabricadas y vacía de compromiso ético. Desde los tiempos de la bodeguilla, el artisteo español confundió el sentido crítico del arte con el seguidismo político, y cuando la ceja llegó al famoseo, el fenómeno de abducción entre el socialismo monclovita y la progresía del celuloide llegó al paroxismo. Así fue como el escenario de los Goya se ha convertido, año tras año, en un espectáculo vacuo, plagado de consignas todo a cien, y falto de compromiso ético. Es como un gran fake del progresismo caviar, que nunca se solidariza con las víctimas, sino sólo con las causas que entran en el manual de la corrección política. Por ejemplo, los Goya nunca se han preocupado de los directores de cine represaliados bajo regímenes islamistas, como el iraní Jafar Panahi, torturado, condenado a seis años de prisión y a 20 de muerte creativa, por ser considerado crítico con el régimen. Directores y festivales de cine de todo el mundo le dieron apoyo. En los Goya, el silencio fue tan absoluto, como el desprecio a su condena. Y así ha sido en todos los casos donde no había grandes lemas del socialismo de puño y rosa. A la m. con la Injusticia española prevaricadora, títere de fascistas y corruptos, vergüenza de Europa. Si me pegan, me divorcio. Som República !!*!!

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