El movimiento vecinal se harta de la vivienda turística en Madrid: “Nos están invadiendo”

En las asociaciones y comunidades de vecinos del centro de Madrid se siguió con mucha atención el real decreto de vivienda que acabó siendo desechado en el Congreso en enero. La Plataforma Stop Vivienda Turística aglutina a vecinos de los barrios céntricos de la capital que están “hartos” de los problemas que generan los pisos para turistas adquiridos por empresas como Airbnb. El último intento legislativo para aplacar este problema ha sido un fracaso, así que llaman a la acción de los vecinos facilitándoles en su web una guía para luchar contra las VUT por la vía legal y no descartan movilizaciones para conseguir una normativa acorde a su problemática.

“Nos están invadiendo de pisos turísticos”, denuncia Mario Cortés, de la Plataforma Stop Vivienda Turística y presidente de la comunidad en un edificio del céntrico barrio madrileño de Chueca. Algunos de los problemas que se sufren son los ruidos, la suciedad y los desperfectos en la escalera que ocasionan los visitantes, quienes cambian de rostro cada pocos días. Pero lo más grave, explica este activista, es “la seguridad”. Es común que los propietarios de la vivienda dejen al turista las llaves en un buzón externo, algo que permite la entrada a cualquier persona al edificio. Además, algunos vecinos denuncian haberse sentido intimidados por algún turista cuando le han llamado la atención por el ruido que estaba ocasionando.

Publicidad

En Chueca, los vecinos están acostumbrados al ruido, ya que el barrio es conocido por su ambiente nocturno, pero ahora los altos decibelios no solo los ocasionan las discotecas. “Estábamos acostumbrados a convivir con la fiesta, que se quedaba abajo, en el portal de la calle, pero nuestras casas siempre han sido el templo o el refugio, como para cualquiera. Con las viviendas turísticas, la fiesta ha traspasado el portal”, comenta Cortés.

Aunque el Ayuntamiento de Madrid aprobó el verano pasado un plan de restricciones para reducir el 95% de los pisos turísticos sin licencia que operan en la capital, el plan todavía no ha logrado llevarse al pleno y, por lo tanto, no ha sido aprobado. A día de hoy, según el delegado de Área de Desarrollo Urbano Sostenible, José Manuel Calvo, se han realizado casi 12.000 inspecciones a solicitud de los vecinos o de oficio, pero se han cerrado tan solo unas 500 viviendas turísticas.

Aunque se desconoce cuantos pisos de Airbnb existen en Madrid porque la empresa mantiene los datos en secreto, la web AirDNA, que analiza la oferta de la plataforma en ciudades de todo el mundo, calcula que existen unas 16.000 viviendas en la capital. Los datos, no obstante, no son exactos ni oficiales. Desde la Plataforma Stop Vivienda Turística explican que cada vez reciben más peticiones de ayuda de vecinos alejados del centro de la capital. “Nos están llegando quejas de zonas residenciales como Chamberí o incluso hay algún caso en Cercedilla, en urbanizaciones tranquilas con familias donde se encuentran el problema de las viviendas de alquiler turístico”, denuncia el presidente de la Asociación de Vecinos Cava-La Latina, Saturnino Vera.

En el real decreto ley de medidas urgentes en materia de vivienda rechazado en el Congreso se proponía que un 60% de la comunidad de vecinos pudiera prohibir el uso turístico de una de las viviendas. Según la actual legislación se necesita un acuerdo del 100%, así que un solo propietario, que suele ser quien destina su vivienda a Airbnb, impide el acuerdo. Durante los 30 días que estuvo vigente el real-decreto, la comunidad de vecinos de Vera logró cerrar las viviendas turísticas en su edificio. “Aun así nosotros consideramos que los propietarios de viviendas turísticas son quienes deberían pedir permiso a los vecinos y que el cambio del uso de la vivienda para este tipo de fin debería ser avalado por un 75% de la comunidad”, explica.

El vaciado de vecinos de los barrios del centro

Lo que más preocupa a la Plataforma Stop Vivienda Turística no es el ruido o la seguridad, sino que los barrios del centro de Madrid se están vaciando de vecinos para acoger a los turistas, quienes solo “están de paso” y acaban con los vínculos sociales y comerciales del vecindario. “Yo tengo 60 años, soy propietario y sé que el valor de mi vivienda puede ser mayor, pero solo queremos vivir tranquilos en nuestras casas. ¿Qué vecino me va a echar una mano cuando lo necesite? En el barrio de La Latina, aunque haya habido gente de paso, nos conocíamos entre los vecinos de toda la vida, pero muchos de ellos se están marchando”, explica Vera.

Además, los pequeños comercios sufren la despoblación de los barrios: los turistas no consumen lo mismo que las familias, mientras esperan también no ser despojados de los locales que alquilan. “En las calles de La Latina o Cascorro se han montado muchos pequeños negocios como librerías o peluquerías, pero les están amenazando con quitarles el local del negocio para uso turístico. El barrio amenaza con perder toda su identificación”, advierte Vera. De momento, las soluciones desde el ayuntamiento, la comunidad y el Gobierno central no acaban de concretarse. “Estamos hablando con las asociaciones de vecinos para comenzar a movilizarnos. Solo así seremos escuchados“, anuncia Cortés.