Moncloa juega con la fecha electoral como medida de presión a los independentistas

Hoy comienza una semana clave para la supervivencia del Gobierno de Pedro Sánchez. Este martes se comenzará a debatir en el Congreso de los Diputados las enmiendas a la totalidad a los Presupuestos Generales del Estado que si progresan complicarían mucho la legislatura. Hasta la votación del miércoles, los grupos pueden retirar las enmiendas. Tanto el Ejecutivo como los partidos independentistas han iniciado ya sus movimientos. Moncloa le ha filtrado a EFE que se baraja el 14 de abril como fecha para unas elecciones generales adelantadas, mientras el president de la Generalitat, Joaquim Torra, ha puesto tres condiciones para permitir que se tramiten los presupuestos. 

En el caso de que los Presupuestos Generales del Estado cayesen, la legislatura se acortaría. Tanto Ferraz como Moncloa transmiten el mensaje oficial de que seguirán trabajando intensamente en «sacar los Presupuestos adelante». Hasta saber qué ocurre con las cuentas el miércoles no se hablará abiertamente de fechas para un futuro adelanto electoral. De hecho, la vicesecretaria del PSOE, Adriana Lastra, ha afirmado este lunes en rueda de prensa que «no hay ningún miembro» de la dirección del partido que esté hablando del 14 de abril.

Esta fecha tiene varias particularidades: cae en Domingo de Ramos, coincide con el aniversario de la proclamación de la Segunda República española y además obligaría a hacer los trámites de manera precipitada. Para cumplir con los 54 días que exige la ley, el presidente tendría que disolver las Cortes y convocar para el próximo 19 de febrero.

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Por su parte, el president  Quim Torra también ha jugado sus cartas en una entrevista en Catalunya Ràdio, en la que ha asegurado que la posibilidad de negociar los presupuestos sigue abierta. Eso sí, con tres condiciones: que se concrete el papel del «relator internacional», que se pueda hablar del «derecho a la autodeterminación» y que no haya «represión» ni «detenciones arbitrarias».

Estos movimientos se producen tras una semana de máxima tensión. El viernes, el Gobierno tiró del freno de mano en las negociaciones con los partidos independentistas, tras asegurar que no habían aceptado «el marco trazado» por el Gobierno, en el que no se incluía el derecho a decidir. La vicepresidenta Calvo, que compareció ese viernes después del Consejo de Ministros, había estado intentando sofocar toda la semana la polémica de la creación de un «relator» que coordinara una «mesa de partidos». Esta figura encendió a la oposición de derechas, pero también despertó quejas dentro de su propio partido, con barones como el aragonés Javier Lambán o el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page.

Aunque la figura del relator fue difuminada el viernes por el mismo Gobierno, los partidos Ciudadanos, PP y Vox acudieron a una concentración en la Plaza de Colón el domingo por la unidad de España y para pedirle «elecciones ya» a Sánchez.

Debido a la fragilidad parlamentaria del Gobierno, que solo cuenta con 84 diputados en el Congreso, la posibilidad de un adelanto electoral ha estado encima de la mesa en varias ocasiones, especulándose con varias fechas, aunque ninguna tan precipitada como el 14 de abril. También se ha hablado de un «superdomingo» electoral en que coincidan los comicios generales con las urnas autonómicas, municipales y europeas, una posibilidad que no gusta a los barones socialistas, que prefieren que sus papeletas no se manchen con cuestiones nacionales. Hace unos meses, también se habló de octubre.

Desde Moncloa, fuentes oficiales aseguran que «el presidente y todo el gobierno están concentrados en este momento en la defensa del proyecto de Presupuestos Generales del Estado». Pedro Sánchez acudirá a la defensa que la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, hará de ellos en el Congreso de los Diputados este martes.