Fernández Rubiño: “Tenemos que expresar toda la fuerza social del movimiento LGTBI”

  • Entrevista al candidato de Más Madrid
  • Este activista LGTBI analiza los casos de las pseudoterapias de reconversión

Eduardo Fernández Rubiño (Madrid, 1991) ha sido diputado en la Asamblea de Madrid por Podemos esta última legislatura y es candidato a serlo por Más Madrid para la siguiente. Previamente a la fundación de Podemos, fue activista estudiantil y por los derechos LGTBI en distintos colectivos. Así, en la Asociación la Caverna o en Juventud Sin Futuro. Fue responsable de redes sociales de la formación morada desde su inicio hasta Vistalegre II. Durante esta legislatura en la Asamblea, ha sido portavoz de Universidad y de LGTBI.

Tras varios días en los que están saliendo a la luz distintas iniciativas vinculadas a la Iglesia para tratar a personas LGTBI, Fernández Rubiño ha sido una de las personas más activas condenando estas prácticas en redes sociales, en los medios y en la calle. Habla de la actual situación que vive el colectivo LGTBI, de cómo se debe combatir la LGTBIfobia. También del momento político que vivimos, así como de la extraña situación en la que se encuentra Más Madrid. La plataforma de Manuela Carmena e Íñigo Errejón nació con una clara voluntad madrileña, pero el debate de las generales lo está copando todo.

– Estos días hemos visto cómo eldiario.es ha destapado el caso de las pseudoterapias homófobas en Alcalá, también en Valencia. Vemos cómo aflora el lenguaje de la ultraderecha, de Vox, sobre el colectivo LGTBI. ¿Hay que volver a defender lo evidente?
– Con respecto al caso de las terapias, ha habido un salto cualitativo al destaparse este caso. Sabíamos que existían las terapias de reconversión, por eso figura en la ley madrileña. Nos parecía una práctica que había que erradicar. Ahora se ha puesto de manifiesto que ocurre de una manera sistemática, que ocurre mucho más de lo que nos esperábamos y que se ha dado en un contexto que implica a una institución como la Iglesia católica, en concreto el Arzobispado de Alcalá, pero no es la única diócesis que está implicada. Hemos visto que hay un reguero a lo largo de la geografía española donde estas prácticas son habituales.

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Cuando se ha destapado el caso, nos han llegado víctimas que proceden de muchos lugares y entornos en los que se dan estas terapias. Es una práctica más extendida de lo que nos pensábamos. Esto, además, coincide con un contexto preocupante: consensos que estaban muy asentados en la sociedad española y nos hacían sentir muy orgullosos de nuestro país, somos una referencia internacional en derechos LGTBI, se están rompiendo por la irrupción de fuerzas de extrema derecha como Vox que vienen a reventar estos puntos de acuerdo. Este discurso pretende romper con un consenso positivo sobre lo LGTBI.

– Usted es una persona LGTBI. ¿Qué le produce conocer estos casos?

«He conocido víctimas que durante años no han podido tener relaciones sexuales»

–  Es espeluznante completamente. Si alguien intenta ponerse en la piel y empatizar con lo que significa y si uno habla con una persona que ha pasado por un caso de estos, se evidencia. Si te cogen en el momento de mayor vulnerabilidad en cuanto a la construcción de tu identidad, cuando te estás haciendo preguntas, eres un adolescente y empiezas a ser consciente de quién eres, y en ese preciso momento tus padres te llevan y caes en mano de una pseudoterapeuta como la señora Belén Vendrell en la diócesis de Alcalá, el impacto que puede generar sobre ti esa carga de culpabilidad, esa forma de decirte que lo que sientes no es amor sino un producto de tus traumas que te han configurado una sexualidad que no es tuya, que no vas a ser feliz nunca… Eso es gravísimo.

En algunos casos deja secuelas muy importantes, pueden llegar casos de suicidio, depresiones y, a largo plazo, he conocido a víctimas de estos procesos que durante años no han podido tener relaciones sexuales o que, a día de hoy, no puedan pronunciar la palabra ‘gay’, no pueden asumirlo y tienen interiorizada la homofobia que les ha producido la terapia.

– Hemos conocido casos de aislamiento, de obligación a cerrar las aplicaciones del móvil, no poder ver porno o masturbarse. ¿Estas conductas concretas impuestas qué pueden generar?

«Van a negar la sexualidad por completo»

– En estas terapias hay una serie de pseudoteoría bastante burda que juega con un intento de hacer prácticas paracientíficas que intentan convencerte de que hay una salida y puedes dejar de ser LGTBI y recuperar esa normalidad a la que aluden. Estas teorías chocan con la dificultad de que los ejercicios que plantean son poco útiles para modificar la conducta. Muchos casos de personas han salido huyendo cuando les ponen encima de la mesa estos ejercicios. Recurren a lecturas de libros, a reproducir una y otra vez capítulos o insisten en prácticas que van a negar la sexualidad por completo y a bloquear e introducir culpabilidad en cosas que forman parte de la sexualidad humana con naturalidad.

Al periodista de eldiario.es le planteaban si había practicado casos de espiritismo, es delirante. Al final, dan palos de ciego, pero son prácticas destinadas a controlar a la persona y traducir sus hábitos en una serie de dispositivos hacia su propia sexualidad e identidad.

– Hay críticas al movimiento LGTBI diciendo que la respuesta se ha quedado corta con respecto a la magnitud de lo que estamos conociendo. ¿Considera que es así?

«Podemos levantarnos un día en el que nuestro país sea muy distinto»

– Estamos en un momento en el que, por lo general, no está habiendo una respuesta lo suficientemente intensa a la amenaza que tenemos enfrente. No hablo solo de este caso, sino en general. Tenemos que ser conscientes de que tenemos que movilizarnos ya para frenar casos como este y la amenaza en el horizonte inmediato electoral. Estamos en un momento de emergencia democrática. Los que queremos defender los derechos LGTBI, en concreto, y ciudadanos en general, tenemos que tener claro que el momento para actuar y plantar cara a esa amenaza es ahora.

Esto tiene una implicación en la organización en las calles, protestas y activación social para frenar ese discurso de odio, pero también en las urnas. Tenemos dos citas muy importantes, en abril, con las generales, y en mayo, con las europeas, autonómicas y municipales. Es imprescindible cerrar el paso y que no haya ningún voto que se quede en casa, sino, podemos levantarnos un día en el que nuestro país sea muy distinto al que estamos acostumbrados a disfrutar.

– ¿Cuál es el estado del movimiento LGTBI? ¿El clima de libertades en el que vivimos desde hace años ha podido producir una cierta despolitización?

– Afortunadamente, el movimiento LGTBI en España ha conseguido cosas muy importantes, ha trabajado intensamente y tiene una pluralidad enorme. No creo que esté desarticulado o acomodado, hay mucho activismo, mucha gente joven que se implica desde ámbitos muy distintos, pero tenemos que cristalizar eso en una movilización de masas. Esto solo se consigue en las reivindicaciones del Orgullo, que son importantísimas.

Tenemos que conseguir que, asumiendo toda la pluralidad del movimiento, dotarnos de una agenda común y expresar toda esa fuerza social que estoy seguro que tenemos en el movimiento LGTBI. Cada vez hay más gente joven implicada y dispuesta a pelear. Las movilizaciones, las redes y campañas tienen que ser comunes y más visibles de lo que son actualmente.

– ¿Cómo fue su salida del armario? ¿Qué apoyos le parecieron más significativos y, por el contrario, que barreras tuvo en contra?

«Recuerdo el instituto como una época con una presión enorme»

– Soy afortunado, mi entorno me lo puso muy fácil. Con mis padres lo pude vivir con mucha naturalidad, mis amigos cercanos en el instituto me hicieron sentir muy bien. Lo agradezco infinitamente porque me lo hicieron fácil y no siempre es así. Sí que es verdad que hay momentos difíciles. Recuerdo el instituto como una época con una presión enorme, y eso que no he sufrido LGTBIfobia en forma de acoso escolar, algo que en muchas ocasiones acaba derivando en suicidio.

Desde luego, el instituto es un lugar muy complicado. Seguimos padeciendo el miedo y la sensación de que no encajamos y es un lugar hostil en la medida en que la presión normativa para un adolescente en cuanto a cómo se configuran los grupos de amigos y el reparto de los méritos y de la popularidad, para una persona LGTBI nos hace estar en una cuestión de vulnerabilidad. Por ello, es necesario trabajar la cuestión de las aulas, asegurarnos que, en la Comunidad de Madrid, están absolutamente libres de LGTBIfobia, que las aulas sean cómodas y habitables para todas las personas en su diversidad.

– ¿Qué medidas concretas llevará Más Madrid en su programa para luchar contra la LGTBIFobia?

«Tenemos que abordar el problema del paro en personas transexuales»

– Precisamente, de entrada tenemos que hacer cumplir dos leyes importantísimas: la 2/2016 y a 3/2016. Las aprobamos al comienzo de la legislatura y están sin reglamentar. De hecho, una de las cuestiones principales a las que aluden es a la necesidad de una estrategia integral de lucha contra la LGTBIfobia en las aulas. Eso va a ser una de nuestras prioridades en el momento en el que estemos en el gobierno. Esto pasa por cuidar el tema de la salud sexual, de los contenidos en los currículums, de desarrollar un programa de charlas destinadas a luchar contra la LGTBIfobia, pero también de hacer protocolos para detectar los casos de acoso escolar e intervenir lo más pronto posible.

También tenemos que abordar asuntos tan graves como el paro de las personas transexuales, que sigue siendo uno de los colectivos con índices más altos, desarrollando políticas activas por el empleo. Tenemos que habilitar órganos tan necesarios como el Consejo LGTBI de la Comunidad de Madrid, contemplado en la ley y que el gobierno autonómico en tres años no ha sido capaz de ponerlo en marcha. Ese consejo tiene que servir de puente entre los colectivos y el gobierno para valorar y supervisar todo el desarrollo de las políticas LGTBI que tenemos que llevar a cabo.

Si conseguimos que se cumplieran estas dos leyes, la Comunidad de Madrid habría dado un salto cualitativo en cuanto a derechos y libertades LGTBI. Esto se tendría que haber llevado a cabo esta legislatura, pero queda para la próxima legislatura porque desde el ejecutivo no se ha hecho nada esta legislatura.

– Pasamos a la campaña. ¿Hasta qué punto el adelanto de las elecciones generales supone un problema para el desarrollo de un proyecto nuevo como Más Madrid, que no se referencia a nivel estatal?

«Las generales son esenciales para el futuro de nuestro país»

– Las elecciones generales son esenciales para el futuro de nuestro país y eso implica a todos los proyectos progresistas que existen en España. Creo que es la primera cita en la que tenemos que demostrar que le cortamos el paso a la extrema derecha incivilizada que amenaza con romper consensos esenciales. Si fuera solo por Vox, no habría problema, probablemente tengan un techo bastante bajo de voto y solo son una escisión del PP. El problema es que van de la mano del PP y Ciudadanos, que se han entregado a ellos y están dispuestos a pactar.

Esa es la urgencia del momento, independientemente del resto de implicaciones, estamos en un momento en el que no nos podemos permitir que ninguna persona progresista se quede en casa, tanto en las generales como en los comicios de después autonómicos y municipales.

– ¿Suponen las generales un problema para la visibilidad de Más Madrid?

«Mayo será fundamental para despegar una campaña muy visible de Más Madrid»

– Evidentemente, hay momentos en los que el foco está más en la política nacional y otros en los que Madrid está en la agenda. Sabemos que mayo va a ser el mes fundamental para despegar una campaña que va a ser muy visible, va a llamar mucho la atención y vamos a poner toda la carne en el asador para hacer que todo el mundo conozca el proyecto impulsado por Manuela Carmena e Íñigo Errejón, Más Madrid, una plataforma amplia que tiene posibilidades de frenar a las derechas y ampliar un proyecto que ya ha cambiado la realidad en Madrid. En el Ayuntamiento ya hemos cambiado el rumbo de la ciudad, es verdad que no se revierte la política del PP de tantos años en solo cuatro años, pero hemos conseguido muchas cosas y no las podemos poner en riesgo.

Igual para la Comunidad de Madrid, hemos tenido cuatro presidentes autonómicos con problemas con la justicia. La Comunidad de Madrid necesita asumir el cambio de rumbo que ya ha tenido la ciudad. Más Madrid es el proyecto que puede aglutinar a más madrileños para hacer ese cambio posible.

– ¿Cómo valora la foto de Ciudadanos en la manifestación de las derechas y ultraderechas en Colón con banderas LGTBI detrás?

«No se puede defender los derechos LGTBI y pactar con Vox»

– Creo que es una pura expresión de pinkwashing, de utilizar nuestros derechos para ocultar la verdadera foto que había, la de Albert Rivera con Santiago Abascal. No se puede defender los derechos LGTBI por la mañana y firmar unos presupuestos con Vox por la tarde. Es incompatible.

En política, el compromiso se demuestra con los recursos que aportas a las políticas. Las políticas LGTBI, si dependen de un actor como Vox, van a sufrir un retroceso tremendo. Es incompatible defender estos derechos y ser apoyado por una fuerza homófoba. Rivera nos acostumbra a hacer estas utilizaciones, como también lo ha intentado con el feminismo. Se le ven las costuras, la gente no es idiota y sabe cuándo hay un compromiso real o no.

– Abascal, precisamente, criticaba esta semana al movimiento LGTBI y decía que la bandera de las personas LGTBI es la española y no la del arcoíris.

– Hay muchas personas LGTBI que se identifican con la bandera española, pero no es incompatible con que tengamos la bandera arcoíris, un símbolo que para mucha gente representa todo lo que nos ha costado luchar por conseguir cierta igualdad en esta sociedad. La bandera LGTBI no la quieren respetar, ellos que son tan fetichistas con la bandera española no entienden que la del arcoíris representa memoria, diginidad y lucha por nuestros derechos. Cuando abuchean ese símbolo en una discoteca, como hicieron en el Teatro Barceló, o piden que se retire la bandera LGTBI en fechas señaladas, están insultando a muchas personas que se identifican con ese símbolo.

– Según las encuestas, podría darse el caso de que Más Madrid tuviera que apoyar un gobierno del PSOE con Ciudadanos para evitar un gobierno apoyado por la ultraderecha. ¿Cuál es su opinión sobre esto?

«El Ciudadanos más liberal ha quedado desdibujado»

– De momento, lo que sabemos es que Ciudadanos ha descartado completamente esa situación. Esto, particularmente a las personas LGTBI debería hacerles reflexionar. A día de hoy, Ciudadanos, tanto a nivel estatal, como en la Comunidad de Madrid han decidido ponerse en manos de la extrema derecha de Vox. Han dicho que hay que establecer un cordón sanitario con el PSOE y han optado por ser el perrito faldero de la extrema derecha en vez de ser una derecha liberal con la que en algunos aspectos se pudiera coincidir.

Hubo un momento en el que, en la medida que Ciudadanos se definía como una fuerza regeneradora y liberal, aunque no se compartieran postulados económicos con ellos, podían plantear alguna reforma, como la reforma electoral estatal, con la que habríamos coincidido. El Ciudadanos más liberal ha quedado desdibujado en la medida en la que se ha escorado a la derecha y mira como únicos socios a la extrema derecha de Vox y el PP.