ENTREVISTA

David Jiménez: “Sería muy interesante que muchas realidades se uniesen por una Renta Básica”

  • Charlamos con el activista LGTBI, promotor del 'Manifiesto LGTBI por una Renta Básica Universal'

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David Jiménez (1996, Extremadura) es filólogo, profesional de la comunicación y activista LGBTI en diferentes espacios como la Comisión 19M, en Extremadura, y la Crida LGBTI, en Catalunya. Hace unas semanas impulsó junto a la Comisión 19M el manifiesto "Colectivos LGBTI por la Renta Básica Universal", que ya han firmado 55 colectivos y 267 personas.

El manifiesto, que reclama esta medida económica para toda la población, fue malinterpretado o manipulado por distintos medios de comunicación, que hicieron ver que Jiménez reclamaba la renta tan solo para la población LGTBI. Una simple lectura del texto demuestra lo contrario: "Reclamemos esta medida que garantice tener nuestras necesidades básicas cubiertas. No solo las nuestras, sino las del conjunto de la población". Lo que sí ha conseguido este manifiesto es unir a buena parte de los colectivos LGTBI a la reclamación de la Renta Básica Universal, tal y como ya se hizo por parte del movimiento feminista u otros sectores sociales. Así, la Renta Básica Universal cada vez va ganando más adeptos.

- Antes de nada, como defensor de una Renta Básica Universal. ¿Qué valoración hace del Ingreso Mínimo Vital aprobado por el Gobierno este año?

- Viéndolo con un poco de perspectiva, se podría haber hecho más. Cuando se aprobó, efectivamente, fue “una alegría en la casa del pobre”, pero esas alegrías duran poco… Me explico: efectivamente el Ingreso Mínimo Vital es un paso muy interesante que jamás hubiese esperado de un Gobierno en solitario del PSOE. La pandemia y las medidas tomadas por el Gobierno han tenido una consecuencia que no hemos analizado con suficiente calma: se ha desligado obtención de ingresos económicos y trabajo asalariado. Ha habido gente cobrando ERTE e incluso gente que ha compaginado el trabajo en el campo con el cobro de la prestación por desempleo. En ese panorama, llega el Ingreso Mínimo Vital. En el diseño de esta medida, se podía haber profundizado en esta brecha, en cuestionar uno de los pilares del neoliberalismo. Sin embargo, en lugar de eso, se ha apostado por el consenso: diseñar una medida que hasta el Partido Popular la votase favorablemente. Yo esperaría de un Gobierno que se dice progresista medidas mucho más audaces, aunque salgan adelante con menos votos.

Al final, el Ingreso Mínimo Vital que nos ha aprobado hasta el PP tiene una cantidad de condicionantes tal que, por una parte, tenemos a los pobres, permítame la expresión, volviéndose locos por demostrar que son el “pobre perfecto” y a la administración volviéndose loca por comprobar que tu unidad familiar tiene X características que te hacen necesitar el Ingreso Mínimo Vital. Y no es algo nuevo: estas condiciones (que lleves x año viviendo de forma independiente, que hayas trabajado en los últimos tres años, que no superes una renta x, que tengas todos tus papeles en regla, etc.) ya estaban en las rentas mínimas de algunos territorios y al final la pobreza extrema sigue ahí, no se han roto las estructuras que permiten que haya gente perdiendo sus casas o sin tener para comer… Como mucho, estas rentas han sido una medalla tras una larga carrera de obstáculos.

Quiero ser prudente y esperar a ver a cuánta gente acaba llegando el Ingreso Mínimo Vital antes de ser más contundente, pero en mi opinión, sobran condicionantes en el diseño de esta medida y falta ambición.

- Una Renta Básica, para muchos sectores, es algo idílico. ¿Cómo materializar esa propuesta hoy en día?

"La Renta Básica Universal no es ninguna utopía revolucionaria, sino más bien una medida de emergencia"

- Lo que es idílico es pensar que es sostenible un sistema con casi 10 millones de personas en España en riesgo de pobreza, según datos previos a la crisis. La Renta Básica Universal no es ninguna utopía revolucionaria, sino más bien una medida de emergencia ante un sistema en colapso. En el manifiesto que hemos lanzado los colectivos LGTBI, no entrábamos a valorar cómo materializar esta propuesta, sino a argumentar su necesidad y a poner en la agenda las vulnerabilidades que sufren colectivos como el de las personas trans.

Si la pregunta es si hay dinero, la respuesta es innegable: sí, lo hay. La derecha repite como si fuese un mantra que es imposible, pero es mucho más sencillo de lo que parece. El colectivo Marea Básica contra el paro y la precariedad publicó un texto muy interesante a las pocas semanas de empezar el confinamiento en el que se daban algunas claves que pueden hacer viable esta medida: impuesto a las grandes fortunas, recuperar el dinero del rescate a los bancos, simplificación de otras ayudas (subsidio por desempleo, ERTE, pensiones, etc.) que puedan quedar subsumidos en la Renta Básica Universal, mecanismos para que las personas con rentas altas devuelvan el importe de su Renta Básica Universal como parte de sus obligaciones fiscales... Todo ello lo puede asumir el Estado, pero para ello tiene que haber una voluntad de redistribuir la riqueza y una cierta audacia a la hora de diseñar la medida.

De aplicarse, además de un estímulo para el consumo, las y los trabajadores tendrían una herramienta de protección real frente a abusos de la patronal y frente a los vaivenes del mercado inmobiliario. Podría ser el inicio de un proceso de transformación mucho más profundo hacia la emancipación.

- En el manifiesto, habla de que una Renta Básica sería especialmente importante para algunos colectivos sociales concretos, como el LGTBI. ¿Por qué?

"Se trata de salir de un bucle identitario en el que se ha metido en los últimos años el movimiento LGTBI"

- No es ninguna novedad que, cuando estalla una crisis económica, esta se ceba con determinados colectivos. No es casual que el primer movimiento social que estalló con fuerza tras esta nueva crisis haya sido el Black Lives Matter, por ejemplo. Pero todo esto tampoco es una ecuación matemática: con voluntad política, no saldremos machacadas otra vez y la crisis la pueden pagar otros, los ricos, el 1%, los de arriba. Esta es un poco la reflexión que hay detrás de que colectivos LGTBI se unan para poner en la agenda una cuestión que aparentemente no tiene que ver con el colectivo LGTBI como es la Renta Básica. No es el único ejemplo: en la manifestación del Orgullo LGTBI en Barcelona las reivindicaciones centrales eran "apeles para todos, reducción de la jornada laboral o prohibición de los desahucios. Al final, se trata de salir de un bucle identitario en el que se ha metido en los últimos años el movimiento LGTBI y entender que, aunque todas estas cuestiones vayan más allá de nuestro más o menos delimitado espacio LGTBI, son necesarias para una liberación afectiva, sexual y de género.

El caso concreto del manifiesto va por ahí: las personas trans padecen un 85% de paro, 7 de cada 10 personas LGTBI no salen del armario en sus puestos de trabajo por miedo a acabar en la calle, un casero lesbófobo te puede echar de casa fácilmente, muchos jóvenes han sufrido un auténtico tormento durante el confinamiento al no poder emanciparse de padres homófobos… Todas estas cuestiones son realidades materiales a las que se enfrenta el colectivo LGTBI y que en el fondo vienen de lo mismo: la falta de recursos económicos hace que nuestras vidas sean más difíciles. Pero vaya, igual que podríamos hablar de las personas migradas, de las víctimas de violencias machistas, de las trabajadoras de la cultura, de los trabajadores del campo… Hay muchas realidades que sería muy interesante que se uniesen para exigir que se cree una Renta Básica. Eso es lo que hemos hecho desde un sector del movimiento LGTBI.

- Me ha llamado la atención esta expresión del manifiesto: “El sesgo familiocéntrico que toma la unidad de convivencia como referencia”. ¿No le parece bien que sea la familia esta unidad de referencia? ¿Qué otras unidades propone?

"Un temazo a menudo muy olvidado, pero que creo que será necesario abordar: la violencia intragénero"

- Con esta cuestión nos podríamos ir a Marx, si hace falta, pero mejor bajémoslo a lo concreto: el Ingreso Mínimo Vital es una medida diseñada para familias. Lo del sesgo familiocéntrico hace referencia a eso. La percibe una unidad familiar y su cuantía varía en función del número de hijos. Y aunque el Estado pueda tener la imagen más naíf del mundo de qué es una familia, la realidad que mujeres y colectivo LGTBI conocemos es que la familia puede ser una estructura jerárquica y la gestión del dinero, un elemento de dominación. En el caso del colectivo LGTBI se me vienen a la cabeza dos ejemplos de ello: por un lado, el que mencionaba antes de los menores LGTBI que viven con padres que no les aceptan. No solo no aceptan a sus hijos tal como son, sino que además si son beneficiarios del Ingreso Mínimo Vital, perciben un dinero por ello. Dinero que el menor no verá porque cabe la posibilidad de que con él, se pueda ir de casa.

Por otro lado, también pienso en un temazo a menudo muy olvidado, pero que creo que será necesario abordar dentro de poco: la violencia intragénero. Dentro de las parejas LGB, igual que dentro de las parejas heterosexuales, a veces se dan situaciones de violencia y dominación. Y la violencia económica suele ser una de las más recurrentes: parejas que se van a vivir juntos al piso propiedad de uno de ellos y, cuando todo se tuerce, este comienza a hacer valer su posición de superioridad económica. Quiero pensar que no es tan común, pero me temo que cuando abramos este melón, descubriremos que todas y todos tenemos algún amigo o compañero al que le ha pasado.

Por tanto, si me preguntas qué unidad propongo, tanto para el Ingreso Mínimo Vital, como para una futura Renta Básica Universal, claramente: el individuo. Independientemente de su edad, su género o cualquier otra característica. Paradójicamente, conseguir que el individuo sea el centro de una medida de estas características, sería una enorme victoria colectiva hacia la emancipación.

- Que quede claro: este manifiesto no reclama una Renta Básica para las personas LGTBI exclusivamente, sino para todas las personas. Ha habido medios de comunicación que han tergiversado las palabras. Tras esta experiencia, ¿qué valoración das a los medios de comunicación actualmente y a las redes sociales como lugar de difusión de ideas?

"Una campaña de acoso tan fuerte como la que nos han hecho a cuenta del manifiesto nos ha dado una visibilidad espectacular"

- Me preocupa. Es cierto que las fake news, por mucho que ahora les hayamos puesto un nombre cool, son el arte más viejo que existe. Y evidentemente, que OkDiario se invente que queremos una casilla de homosexual en no sé qué formulario entraba dentro de lo previsible… Pero que un periodista de Antena 3, una de las cadenas generalistas más vistas en España, se base en noticias de OkDiario sin ningún tipo de confrontación de fuentes es absolutamente vergonzoso, aunque posteriormente rectificaron. Al final, seguramente de fondo lo que haya es una cuestión de precariedad en el ejercicio del periodismo. Ya saben, amigos periodistas, ¡Renta Básica!.

Las redes son otro rollo: la extrema derecha ha tomado las redes sociales y las han intoxicado. Tienen grupos absolutamente organizados y pueden tergiversar, mentir, difamar, insultar o amenazar impunemente. Pero aquí no sirve de nada lamentarse. No hay mal que por bien no venga: una campaña de acoso tan fuerte como la que nos han hecho a cuenta del manifiesto nos ha dado una visibilidad espectacular: tenemos tweets con millones de visitas, muchísimos colectivos que dudaban si apoyarnos se acabaron uniendo al ver el panorama, medios como cuartopoder se interesan por nuestra reivindicación… Las redes y los medios de comunicación son muy difíciles de ganar, pero sin ellos no se conquista el sentido común de nuestro pueblo. Se necesitan toneladas de inteligencia colectiva, pero si nos ponemos a ello, se podrá.

- Acaba de pasar el Orgullo LGTBI 2020. Ha habido dos polémicas especialmente en la mirada este año. ¿Qué opina del argumentario del PSOE sobre las personas trans?

"Un sector del PSOE ha perdido la hegemonía dentro del feminismo"

- Un cierto sector del PSOE ha perdido la hegemonía dentro del feminismo y ahora se revuelve, desesperado, buscando su rumbo. Y tengo la sensación de que en el PSOE no son conscientes de la irresponsabilidad que están cometiendo. Más allá del hecho, objetivo y empírico, de que ni Carmen Calvo ni sus amigas han abierto un libro de teoría queer en su vida, lo que plantean es de un esencialismo delirante. De aquel argumentario se desprendía una suerte de destino universal que decía que por el hecho de nacer con vagina estabas abocada a una vida de desdichas. Y en nombre del sexo, lo que están defendiendo es puramente el género: ese conjunto de ideas preconcebidas, un destino social y económico que te marcan desde el nacimiento por tener x genitales. Si me permite la anécdota, el otro día en Twitter vi a un activista "contra el borrado de mujeres” (cercana al PSOE de Carmen Calvo y Ángeles Álvarez) que subía una imagen en la que ponía “FUCK GENDER”. Y una amiga trans me decía: pues sí, FUCK GENDER.

- ¿Qué alianza entre el feminismo y el colectivo LGTBI propone?

"La autodeterminación de género es una reivindicación genuinamente feminista"

- Yo puedo hablar por la parte LGTBI, pero creo que toda nuestra lucha es una lucha feminista. Y, como tal, me gustaría que ambos movimientos luchemos codo con codo contra el heteropatriarcado y por la autodeterminación de género. Este concepto, por cierto, nada tiene que ver con las perversas interpretaciones de Lidia Falcón o Carmen Calvo. Para mí, la autodeterminación de género es una reivindicación genuinamente feminista: que no existan cuerpos equivocados, que dé igual si te maquilles o no, si te depilas o no, que nadie reciba violencia por ser mujer, que se acabe el acoso al niño llorón del colegio, que se erradique ese aberrante 85% de paro trans, etc… ¿Cuál exactamente de todos esos puntos va contra las ideas del feminismo? Somos la misma lucha y, por fortuna, la inmensa mayoría del movimiento feminista y del movimiento LGTBI lo sabe.

- ¿Por qué se asocia al colectivo LGTBI con las posturas a favor de los vientres de alquiler? ¿Qué posición debe tomar la FELGTB al respecto?

- Justamente nos pasó una cosa muy curiosa con el manifiesto por la Renta Básica: muchísima gente nos dijo que los colectivos LGTBI no deberían hablar de cuestiones que no fuesen exclusivamente LGTBI, y, por cierto, creo que este fue el gran acierto del manifiesto. ¿Por qué demonios entonces algunos colectivos LGTBI, o más bien gais, reclaman la legalización de la gestación subrogada? ¿Alquilar un vientre sí es una reivindicación LGTBI y la Renta Básica, no? Quizás algunos sectores de nuestro movimiento se lo deberían mirar, porque al final el heterosexismo los está utilizando. Los gais que se peleen por el derecho a comprar úteros para que los hombres heterosexuales puedan disfrutar de este derecho. Porque la realidad es precisamente que quienes recurren a la subrogación son mayoritariamente hombres heterosexuales. Y encima nos enfrenta con el movimiento feminista. Pues mire, no, señoros, no en mi nombre.

Sobre la polémica con la FELGTB… Bueno, se deberían revisar muchas cosas. El apoyo de algunos colectivos a la subrogación de cualquier manera, lo primero.

- Ha echado en falta que se hable de sexualidad y placer en momento de pandemia durante este Orgullo, según ha reivindicado en redes sociales. ¿Qué propone?

"Que la nueva normalidad no nos imponga un modelo de puritanismo en el que el placer se estigmatice"

- Durante el confinamiento y la desescalada, ha sido desconcertante. Entiendo perfectamente por qué no lo han hecho, pero no deja de ser remarcable que ni Sánchez, ni Illa, ni Simón han dedicado un solo minuto a hablar de sexo. Y eso deja al ciudadano de a pie con muchas preguntas. ¿Puedo follar? ¿Con qué medidas de prevención? ¿Tenemos que volver a la monogamia y a las relaciones cerradas? ¿Qué hacemos con las aplicaciones de citas? ¿Y con los clubs?

Yo propongo, sin tener muy claro el cómo, que la llamada nueva normalidad no nos imponga un modelo de puritanismo en el que el placer se estigmatice y volvamos a los armarios. Y, como digo, no tengo muy claro el cómo, pero supongo que hablándolo. Me parece que la desescalada es un momento fantástico para hablar de cómo gestionamos el deseo, qué medidas tomamos, qué riesgos asumimos… Al final, eso es vivir.

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