La regulación del cannabis medicinal, una demanda social que aún no convence al PSOE

  • Muchas personas que conviven con el dolor piden que se regule el cannabis medicinal, una sustancia que ya consumen en el mercado negro sin seguridad
  • UP y el PNV maniobran para conseguir una futura regulación que la parte socialista del Gobierno está todavía lejos de querer impulsar
  • "Aquí la cuestión falaz es decir que no hay bastante evidencia científica, cuando algunos países que consideramos avanzados han pensado que sí es suficiente”

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Muchas personas enfermas que conviven con el dolor llevan tiempo pidiendo que se regule el cannabis medicinal, una sustancia que acaban adquiriendo en el mercado negro sin ningún tipo de seguridad. La gran mayoría de los españoles les apoya. El 84% se muestra a favor de esta regulación terapéutica y un 47% de su legalización total (también en su uso recreativo) en la encuesta que realizó CIS en 2018. Este sentir no ha tenido traducción legislativa hasta ahora. Mientras Unidas Podemos y el PNV maniobran actualmente en la Cámara baja para conseguir una futura regulación, la parte socialista del Gobierno está todavía lejos de querer impulsar este cambio. “El nivel de evidencia científica disponible no es suficiente”, indicó el Ejecutivo recientemente en una respuesta parlamentaria.

“No solo existe el covid-19, miles de españoles parecen enfermedades y dolor cada día. Una legislación para el uso medicinal y regulado de los derivados del cannabis mejoraría su calidad de vida”, indican desde el Observatorio Español del Cannabis Medicinal (OECM), que ha organizado esta semana unas jornadas con motivo del Día Mundial de la Marihuana Medicinal, el 15 de noviembre. El observatorio nació hace cinco años “ante el desamparo” y lo conforman pacientes, médicos e investigadores. “Lo mas preocupantes es que se sigue produciendo la misma dinámica que en otros Gobiernos de España: no entrar a debatir sobre el cannabis medicinal”, alertaba en una de estas charlas Carola Pérez, paciente con dolor crónico y fundadora del OECM.

El Ministerio de Sanidad no se cierra en banda, pero sí cuestiona que los estudios disponibles sobre su uso terapéutico sustenten “un uso generalizado para pacientes con determinadas patologías”. Sin embargo, Canadá, Israel, Países Bajos, varios estados de EEUU o países de nuestro entorno como Italia, Portugal y Alemania tienen programas de regulación del cannabis medicinal. “Se puede poner el listón todo lo alto que se quiera. Aquí la cuestión falaz es decir que no hay bastante evidencia científica, cuando algunos países que consideramos avanzados científica y tecnológicamente han pensado que sí es suficiente”, indica a cuartopoder Manuel Guzmán, catedrático de Bioquímica y Biología Molecular en la Universidad Complutense de Madrid, que ha investigado durante dos décadas los efectos de los cannabinoides en el organismo.

Por qué no basta con un medicamento

El Gobierno en su respuesta parlamentaria ha cuestionado el cannabis terapéutico, que usa preparaciones de cannabis herbal para el alivio de enfermedades o síntomas. Es diferente a los medicamentos, que pasan por determinados controles y tienen una composición química fija. En España se comercializan dos medicamentos a base de cannabis. Uno es el Sativex, recetado para disminuir los síntomas y el dolor asociados a la esclerosis múltiple, y el otro es el Epidiolex, que utiliza CBD -un cannabinoide que no es psicoactivo- y sirve para tratar la epilepsia de adultos y niños.

Pero estos medicamentos no sirven para todos los pacientes. “Desde el punto de vista clínico existen motivos para intentar otros preparados de cannabinoides que puedan completar lo que no consigue el Sativex”, indica Guzmán. Una de las razones es que el Sativex, un spray que se aplica en la boca, tarda una hora en hacer efecto, mientras que “los preparados de cannabis herbal actúan mucho más rápido, en cuestión de minutos, algo que sirve mucho más a los pacientes que presentan dolores agudos”, sostiene el científico.

Otra de las razones es que los medicamentos autorizados solo ofrecen una mezcla determinada. “El Sativex es un estrato vegetal con una cantidad igual de THC y CBD, los dos principales cannabinoides. Sin embargo, hay indicaciones para las que es más interesante tener más cantidad de uno o de otro. El medicamento no permite variar las concentraciones para cada paciente”, explica Guzmán. Además hay motivos puramente económico: el Sativex “es mucho más caro que las preparaciones de cannabis medicinal que se dispensan en nuestro entorno”. Su precio actualmente ronda los 400 euros.

España permite producir cannabis para otros países

Otra de las cuestiones controvertidas es que la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) del Ministerio de Sanidad ha aprobado varias autorizaciones, incluso este año, para firmas internacionales que producen cannabis en nuestro territorio para fines médicos y científicos. Como su consumo no está permitido en España, toda la producción se destina a la exportación, algo que para los pacientes que piden la regulación no deja de ser una contradicción.

“Hay que intensificar la investigación porque es una realidad que hay discrepancia científica”, decía el diputado del PSOE Daniel Viondi en la mesa redonda con distintas formaciones políticas que organizó OECM el lunes. Araceli Manjón-Cabeza, profesora titular de Derecho penal y directora de la cátedra extraordinaria 'Drogas Siglo XXI' de la Universidad Complutense de Madrid la avisaba de que es una pescadilla que se muerde la cola. “La no reglamentación está impidiendo que no se genere la evidencia científica. La prohibición no es buena para investigar porque es imposible llegar a la clínica (estudios clínicos con pacientes que llevan a cabo los médicos)”, le rebatió.

La insistencia en una regulación no se debe a que los cannabinoides sean “una poción mágica” porque “ningún medicamento lo es”, insiste Guzmán. Lo cierto que no hay evidencia de muerte por sobredosis. En contraste, tiene efectos positivos en oncología y neurología. En el primer ámbito sirven para la inhibición de naúseas y vómitos, el aumento del apetito o la atenuación del desgaste de los pacientes. En el segundo, se indica para inhibir la rigidez muscular de la esclerosis, reducir el daño en los nervios, la fibromalgia o la inhibición de las convulsiones en las epilepsias.

Los distintos gobiernos normalmente tienen miedo de que regular el cannabis, tanto integralmente como solo en su uso terapéutico, “pueda suponer un blanqueo del mercado negro”, indica Guzmán. También hace falta cierto arrojo para acometer reformas legislativas ya que la ONU sigue catalogando el cannabis como una sustancia adictiva, sin valor terapéutico. Otro aspecto desincentivador tiene que ver con las patentes. “Los cannabinoides son compuestos de la naturaleza no patentables. Hay dificultad para conseguir inversores en ensayos clínicos para sacar productos al mercado que luego pueden ser copiados por otros”, señala el experto.

Unidas Podemos, C's, Más País y PNV se muestran a favor

Al menos una de las partes del Gobierno, Unidas Podemos, así como Ciudadanos, Más País y PNV se muestran a favor de la regulación de al menos el cannabis terapéutico. Algunas de estas formaciones, en concreto los morados y los naranjas, han presentado en el pasado iniciativas legislativas que finalmente cayeron en saco roto.

El PNV registró hace unos días en el Congreso una propuesta de creación de una subcomisión dentro de la Comisión de Sanidad y Consumo para analizar experiencias de regulación del cannabis para uso medicinal con el objetivo de aprobarlo también en España. Por su parte, Unidas Podemos prepara una ley de consumo integral -uso recreativo y medicinal- para presentar en la segunda parte de la legislatura. Son pequeños pasos en el Congreso de los Diputados que buscan convencer al resto de fuerzas políticas. Desde el PSOE se muestran reticentes aún, aunque abren las puertas al diálogo.

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