El Gobierno responde a los especuladores petrolíferos obligándonos a correr menos

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Así, con contudencia y defendiendo a su ciudadanía. Esa es la manera en la que actúa el Gobierno con esta vergüenza mundial llamada encarecimiento del crudo en plena crisis. De verdad que la minimísima fé que uno pudiera tener en el Ejecutivo atendiendo a su modo de actuar en los últimos 12 meses (es decir, haciendo el voluntarioso ejercicio de ignorar la calamitosa legislatura anterior y la mitad de la actual) se derrumba sin contemplaciones.

O sea que la respuesta a un crudo que ya estaba a 100 dólares por barril antes de los disturbios internacionales es rebajar la velocidad máxima en autopistas y autovías, zonas donde, precisamente, se contamina poco ya que no es en carretera donde los coches consumen más, sino en las ciudades. ¿Eso es una medida de ahorro?

No, eso se llama tocarle las narices un poquito más al ciudadano, que ya de por si no tiene un entorno apacible ni mucho menos. ¿Será posible alguna vez un estado eficaz y constructivo que sea capaz de marear lo menos posible a sus administrados? Es una utopía, desde luego. Eso, sin contar que tocará señalizar de nuevo las carreteras, ajustar los radares... ¿o no lo harán? Y, vamos, bajar un 5% los billetes de trenes de cercanías es todo un incentivo a usar el transporte colectivo. Habrá avalanchas hacia los trenes.

Hemos dicho hasta la saciedad que el petróleo tiene una prima de encarecimiento que fácilmente puede alcanzar el 20% por especulación financiera. Los derivados no finalistas así lo indican y así nos lo han explicado expertos en lo que va de año. No es de recibo que en plena crisis global (porque el mundo está en crisis, a pesar de que algún trimestre EE UU o Alemania presenten cifras de PIB más o menos decorosas) el petróleo esté tan desbocada. No vale la excusa de que Brasil y China crecen mucho, aunque los conflictos en África han venido al pelo para justificar un nuevo encarecimiento.

Es cierto que es un peligro para el mundo que las materias primas estén en manos de sátrapas, dictadores o (por decirlo elegantemente) líderes populistas. Las visitas pelotilleras de nuestro Gobierno a los Correa, Chávez, Kirchner o Morales de turno no han servido de mucho.

Pero por favor, que nos dejen en paz. Si alguien no puede afrontar el precio de la gasolina ya se buscará la vida para hacer un viaje, pero el que pueda hacerlo que no se tope, una vez más, con esta permanente injerencia del Ejecutivo en nuestras vidas. Lo que debe hacer el gabinete de Zapatero es dar con la teclas de la política energética. ¿No somos un país de energías verdes? Pues que se note. A trabajar en ello, no a molestar a la ciudanía.

La medida anunciada me recuerda a tiempos pretéritos, cuando el Real Madrid contrató a Chencho Arias para arreglar sus enormes problemas de deuda y la primera medida que tomó fue suprimir las cafeteras de las oficinas. A Zapatero, Sebastián y Rubalcaba les encanta matar moscas a cañonazos también, por lo visto. Que nos dejen en paz.

2 Comments
  1. Jonatan says

    La famosa relación del tocino con la velocidad. Ahora lo entiendo todo. Manda güevos.

  2. mara jade says

    Todo sucede por algún motivo. Veamos:
    El propio Rubalcaba afirma no haber riesgo de falta de suministro. Luego el motivo para racionar el combustible debe de ser otro diferente al del ahorro. Además, no hay tal ahorro, ya que la población llena los depósitos de los coches de su propio bolsillo.

    La medida es transitoria, pero no se sabe cuánto va a durar. ¿Hasta que se calme la situación en Libya? ¿Hasta que se calme la situación en todo el mundo árabe? Esto no va a ocurrir nunca, allí siempre pasa algo, si no es en Arabia es en Israel o en Irak. De alguna manera siempre hay un motivo para temer el fin del suministro y en consecuencia los precios suben constantemente día tras día. Y lo que está pasando ahora, va para largo.

    El argumento que utiliza Rubalcaba para explicar su medida es la gran dependencia de España del suministro de energía del exterior. La energía que consume España no sólo se utiliza para impulsar motores de explosión, también mueve industria, transporte ferroviario, alumbrado.. o sea, electricidad.

    Pero como la electricidad está en manos de 2 ó 3 productores/distribuidores, los cuales tienen de todo menos estrecheces económicas, las decisiones que tomen éstos de cómo y a cuánto producir, sólo puede levantar sospechas. Ya han empezado las gestiones, han suprimido las subvenciones/primas de la solar y han eliminado la fecha de caducidad de las centrales nucleares. Aún así, necesitan que la población reciba sus planes de desarrollo sin levantar demasiadas voces en contra. El suave discurso del «mix eléctrico» no acaba de calar en la población.

    ¿Qué hacer? Sencillo, inducir en todos los españoles la convicción de que tenemos un problema de abastecimiento y hacerlos más condescendientes ante la energía nuclear.

    ¿Cómo? Llegando hasta ellos. Como la prensa y la tv no sirve, y sus discursos no interesan a nadie, por el camino infalible.

    El miedo. Miedo al racionamiento y miedo a la subida del recibo de la luz. Obligar a la gente a tener miedo por decreto-ley. La ley del miedo.

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