Urge un pacto de estado en materia de corrupción, para castigar a los culpables ¡e intentar recuperar algo de dinero!

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Hace ya unas cuantas semanas que hablaba del enorme monto de las subvenciones robadas al erario público. Una vergüenza, que ha sido sin duda un factor de peso más para que estemos en la actual situación de desgobierno y crisis aguda. Parecía un asunto sin demasiada enjundia, aunque los lamentables episodios de la Junta de Andalucía, con los ERES falsos y las ayudas directas a empresas ficticias para que los presuntos empresarios se lo llevaran crudo vuelva a poner de actualidad esta cuestión.Los diarios ABC y El País están siguiendo el asunto con minuciosidad y hasta parece que en ocasiones se dan el testigo para que uno continúe mientras el otro para unos días. El epicentro de las ayudas a las empresas lleva a El Pedroso, pequeña localidad andaluza, donde muchos millones de euros han ido a parar, afirman ambos rotativos. Están haciendo una magnífica labor y espero que no cejen.¿Y el ICO? ¿Cuántas empresas no han pedido créditos blandos y en lugar de ir al balance de la compañía han ido a la cuenta corriente del ejecutivo; al Mercedes con chófer, a los gastos personales del presidente...? El modelo de los últimos tiempos de empresario ha sido ese: confundir la cuenta corriente de la empresa con la propia personal. El dinero en caja es mío y lo tomo, si hay algún pago del negocio se difiere... Así hasta acumular pasivos multimillonarios. De ejemplos de este tipo está lleno nuestro tejido empresarial. Luego, llegan los EREs, las suspensiones de pagos...¿No le hierve la sangre a la ciudadanía? Los millones de euros de Andalucía, por ejemplo, son dinero pagado con los impuestos de todos. Mientras unos se benefician de la corrupción capilarizada por nuestras instituciones, a la gran mayoría le toca ser paganinis de esta fiesta y pelear con la actual coyuntura de paro, incertidumbre y pobreza.Lo malo es que en casi todas las ocasiones estos escándalos tienen un objetivo político que hace que la maquinaria de enfrente se movilice para detener las investigaciones. Así parece querer ocurrir en Andalucía, como también en Valencia, Madrid; antes Cataluña (el 3% de Pasqual Maragall duerme el sueño de los injustos)...Necesitamos más que nunca regeneración democrática que apoye la idea de una sociedad civil de calidad, si queremos salir de la crisis. Cuando hablamos de pacto de estado y colaboración entre las dos formaciones políticas para el bien común, una de las cuestiones sobre las que nunca se ha hablado es el compromiso ante la corrupción.¿Sería posible que se firmara que, ante casos de malas prácticas, se dejaría todo en manos de la justicia, sin utilización política y, por otro lado, sin el empleo de las influencias para frenar las investigaciones? Es utópico, pero sería tan beneficioso para España.Es lamentable que los partidos se empeñen en demostrar que los corruptos son los otros. No. Aquí hay un problema institucionalizado; tanto monta monta tanto y debería ser cosa de todos ponerle coto. Investigando a los culpables e intentando recuperar el dinero robado, que ha sido mucho. Hacerse con algo del botín rozaría lo milagroso, ya que o está en paraísos fiscales o directamente se ha gastado. Ahí está ese Roca al que no se le ha podido incautar demasiado y que, sin embargo, comparece altivo ante la justicia, casi burlón. Un insulto en la cara de los casi cinco millones de parados.Porque la consecuencia final de la corrupción es el paro, como no me cansaré nunca de repetir. La corrupción (pública y privada, ojo) genera crisis internas en las instituciones, congela las decisiones, deriva los recursos de buenas causas a causas perversas. Impide la inversión, castiga la imagen de un país. Eso lleva, en definitiva, al subdesarrollo, la pobreza y, por supuesto, al paro. Necesitamos un compromiso irrevocable contra la corrupción y debe empezar por que los que se lo llevaron den cuentas a la Justicia y devuelvan hasta el último céntimo; con la última gota de su sangre si fuera preciso.