CCOO y UGT exigen un referéndum y, de momento, nada más

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El responsable de política internacional de CCOO, Javier Doz, ayer, en conferencia de prensa. / Efe

Los retenes de verano de los equipos de prensa de los sindicatos se dieron ayer una paliza de cuidado elaborando comunicados conjuntos contra las últimas ocurrencias de José Luis Rodríguez Zapatero: reformar la Constitución de una día para otro con la intención de amordazar la capacidad de maniobra de los gobiernos democráticos –de lo poco que le queda al suyo y de los que vengan detrás- para tener margen social y de endeudamiento cuando se presenten mal dadas, y una pseudoreforma laboral encubierta que permitirá a los empresarios encadenar contrato temporal tras contrato temporal hasta el fin de los tiempos, esto es, un ataque a la línea de frotación o de flotación –que no sé que es peor- de la estabilidad laboral. Cuando uno piensa en lo que ha venido a derivar el famoso cambio de modelo productivo tiende a llorar, a salir a gritar a la maldita ventana del patio interior de la cocina o a escribir una crónica sombría, como el sombrío patio de la cocina.

Los comunicados conjuntos de CCOO y UGT son contundentes, inequívocos,  pero como casi todos los contundentes e inequívocos comunicados de los sindicatos mayoritarios en los últimos meses conducen a la melancolía. Frases duras hay para regalar. Sobre la reforma constitucional,  las centrales sindicales denuncian que la consagración constitucional del equilibrio presupuestario supone subir a los altares (no consigo arrancar de mi cabeza la visita de Benedicto), “una de las señas de identidad de las políticas conservadoras y neoliberales que han provocado la crisis económica global”, recuerdan, “y que, en el ámbito europeo, se está gestionando de forma desastrosa”.

Para CCOO y UGT resulta inaceptable que una reforma constitucional de tal calado se sustancie “en menos de quince días, sin referéndum, en pleno período de vacaciones, sin debate político alguno y sin tener en cuenta para nada las opiniones de las organizaciones sociales”. Y llegado este momento, los sindicatos apuntan no sobre Zapatero, sino sobre Rubalcaba. “Esto pone en entredicho”, dicen, “las declaraciones públicas que los dirigentes políticos han realizado recientemente como respuesta al movimiento del 15-M en el sentido de que van a tener en cuenta sus peticiones para superar la esclerosis de la vida política española y fomentar la participación ciudadana”.

¿Y cuál va a ser la respuesta sindical ante tamañas agresiones?  La traída y llevada respuesta solo existe en el papel.  “CCOO y UGT”, enfatiza el comunicado, “van a estudiar, con la máxima urgencia y en coordinación con otras organizaciones sociales, las medidas de movilización social que puedan adoptarse para que los trabajadores y la ciudadanía española puedan expresar su rechazo a esta reforma constitucional y exigir la celebración de un referéndum sobre la misma”.

Respecto al próximo paquete de reformas que va a perpetrar el Consejo de Ministros, los sindicatos sentencian: “Aún cuando la actual situación económica y de empleo puede justificar la utilización de medios legislativos de tramitación urgente, no consideramos apropiado que alguna de las iniciativas que aparecen en la norma hayan sido sustraídas al diálogo social y aparezcan sorpresivamente. La Mesa de Empleo en la que se presentaron alguna de las iniciativas que ahora recoge el texto del Real Decreto-Ley debería haber tenido la ocasión de debatir las cuestiones referentes a la suspensión de la garantía de fijeza por encadenamiento de contratos. Respecto de esta cuestión, se han contravenido las normas del diálogo social”.

Así que nada, que CCOO y UGT están muy cabreados y que ya veremos lo que pasa cualquier día de estos, cuando la coyuntura permita poner las cosas patas arribas. Me temo que la revolución tendrá que esperar, al menos, hasta el próximo 20-N, y entonces, cuando gane el PP, que se vayan preparando los malditos mercados. Lo dicho, todo conduce a la melancolía.

1 Comment
  1. Bego says

    Cierto, no hago más que suspirar…

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