Para salir de la crisis hay que escarmentar a varios directivos de entidades financieras

Imagen de archivo del ex director general de Novacaixagalicia, José Luis Pego, (izda.) y el ex director general adjunto, Javier García de Paredes, dos de los exdirectivos de la entidad que han recibido indemnizaciones millonarias. / Lavandeira (Efe)

Uno de los factores más repugnantes de esta crisis es el de los bonus y las remuneraciones de tanto ejecutivo financiero, que se repiten sin ningún tipo de recato en estos años en los que la sociedad las está pasando moradas. Incluso para echar a los causantes del estropicio hay que pagar un montón de dinero. Mientras, en algunos países como Grecia se oyen genialidades como que sólo queda liquidez para un mes de pensiones.

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Será inevitable que veamos caer a tanto directivo, aunque se están resistiendo con todas sus fuerzas, que son muchas, y por el efecto de un gran hermano diseñado por ellos. Por ejemplo, esos auditores y consultores, que certificaron sus cuentas y tanto ayudaron a maquillar balances. No han desaparecido del mapa y con tal de seguir cobrando sus fees, certifican lo que haga falta.

Es un espectáculo bochornoso comprobar lo que ha ocurrido en la CAM, una entidad con un agujero tremendo, que costará un dineral al contribuyente español y cuya primera línea directiva ha tenido que ser relevada. Aun así, firmaron unos sueldos y unas pensiones blindadas indecentes.

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Cómo no hablar de Novacaixagalicia, con otro escándalo de pagos millonarios. Lo bueno es que en este caso, también insisten en que hicieron todo dentro de la legalidad, por lo que hay que cumplir con lo firmado. Que todo se trata de un problemilla ético, no de ninguna mala práctica.

Al otro lado del Atlántico, en EE UU, donde se ha generado esta burbuja financiera de la que no logramos salir, el sistema está mejor montado aun. La gran banca de inversión coloca a sus chicos listos durante un tiempo en la Reserva Federal, el Tesoro, el Congreso… donde trabajan sin lesionar nunca los intereses de sus firmas de origen. Unos años después son repescados, con contratos millonarios, en recompensa a sus servicios.

Y si causan grandes desastres no importa, como mucho se les invita a salir de manera honrosa, con unas indemnizaciones dignas de un benefactor mundial. Está lleno de ejemplos. Al otro lado del Atlántico y aquí también.

¿Hacen falta muchos ejemplos de este modelo de organización? Hank Paulson, ex presidente y consejero delegado de Goldman; ese que tanto insistió en salvar a los demás bancos después de la caída de Lehman Brothers, siendo entonces secretario del Tesoro. Tim Geithner, Robert Rubin, que desde Goldman pasó por el Tesoro y luego fue a Citi; en Europa Mario Draghi al frente del Banco Central Europeo (BCE). Una auténtica vergüenza en toda regla. Obama iba a terminar con esto, pero ha terminado totalmente asumido por el sistema.

Algo parecido le ocurrió a Elliot Sptizer, que intentó meter en vereda a los banqueros de inversión, investigando sus malas prácticas… y terminó dimitiendo por un escándalo de prostitutas. Curiosamente, las meretrices de Manhattan dicen que sus mejores clientes son los operadores de Wall Street, pero tuvo que irse vergonzantemente el fiscal.

Para que sea creíble que el mundo sale de la espiral en la que se ha metido hay que sacar a los banqueros corruptos de sus puestos de mandos. Que comparezcan ante la Justicia o al menos dejen sus cargos con los bolsillos vacíos e inhabilitados para seguir con lo mismo. De momento, esto no ha ocurrido y, por tanto, los efectos perversos de la crisis se han repetido, pese a los rescates públicos y demás soluciones de urgencia urdidas por políticos incompetentes que sucumben a los lobbies financieros.

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