El movimiento indignado tiene la gasolina garantizada en todo el mundo

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Uno de los manifestantes que el pasado sábado se congregaron en Times Square. / Justin Lane (Efe)

Continúo viendo el movimiento indignado y no me lo creo: es una marea que no cesa, que no amaina y que tiene la gasolina garantizada. Los corruptos, que no alcanzan a ver la que se les viene encima, continúan a sus anchas, por lo que la movilización irá creciendo. De la misma manera que en la Revolución Francesa el hambre fue un catalizador invencible, las malas prácticas y la tomadura de pelo social están logrando que los ánimos, lejos de aplacarse, suban de tono. Los dramas personales son queroseno en la sociedad.

Tenemos por delante otros dos ejercicios de decrecimiento o, incluso, de recesión. El mundo se plantaría en seis años de penuria. Es fuerte decirlo, pero las esperanzas del globo para lograr cambios reales están ahora en estos movimientos. Porque de lo contrario, continuaremos en un planeta en el que la gente instalada en los centros de decisión seguirá haciendo lo mismo, como si nada hubiera pasado.

Los políticos no se han atrevido a hacer las reformas necesarias y hemos tenido que asistir, después de cuatro años de durísima crisis económica, a bochornosos espectáculos. Los bancos rescatados han vuelto a caer, aunque sus directivos se han llevado unos bonus, indemnizaciones y pensiones escandalosas, sin que ninguna ley hubiera puesto coto a esto.

Las materias primas están en unos precios inasequibles, con lo que causan hambruna en el mundo, tensión internacional y aprieta a la ciudadanía, que ve cómo le llega una inflación diferida cuando ellos sufren paro y recorte salarial.

Y, sin embargo, las élites pretenden seguir instaladas en lo de siempre, en una señal de torpeza que me llena de estupefacción, antes que de indignación. ¿De verdad esperaban los directivos de la CAM o Novacaixagalicia (por poner un ejemplo) que podían irse con el dineral a otra parte? Si es así, es que son más tontos de lo que pensaba. El mundo está enfurecido y ellos con bromitas todavía.

Nuestra economía tiene una crisis de modelo, debido principalmente a la corrupción. Hace poco trabajé en una empresa que era perfectamente viable, pero en la que sus dueños confundían la caja de la compañía con la suya propia. Así, atendían sus cuestiones personales y no atendían los compromisos del negocio. Mientras a ellos les iba de maravilla, su empresa agonizaba… La plantilla, los proveedores, los bancos; todos intentaban poner coto a esto, recurriendo incluso a la Justicia, pero siempre tenían una vía de escape. Entre otras cosas, los pleitos acababan en una vía muerta, sepultados entre la burocracia y la imposibilidad de embargarles nada.

Eso es, grosso modo, lo que ha ocurrido en tantas partes del mundo. En Wall Street o en las cajas de ahorros. La gente que tiene capacidad de acceder al dinero no está por la labor de operar de una manera sostenible, es decir, primero se paga lo necesario para que el negocio salga adelante y luego, en todo caso, ya se quedan con el excedente.

Esa es la base de la economía: un empresario crea un proyecto que genera renta, actividad, con la que obtiene unos ingresos superiores al gasto y a la inversión. Eso se llama beneficio y es para los dueños. Ahí no hay nada que decir. La empresa es de los dueños y si gana dinero, es legítimo que sea para ellos.

Lo malo es que en esta crisis se ha generalizado la práctica de tomar los ingresos por parte de los ejecutivos, dejando de lado los pagos inherentes al negocio: plantilla, proveedores… Y gestionan pensando en sus intereses personales (bonus, pensiones, gastos personales…), aunque eso ponga en riesgo la sostenibilidad de la firma. Vulgarmente, eso se llama llevarse la pasta y ha sido lo habitual en estos días anteriores.

Así han caído las empresas, por muy grandes y punteras que hayan sido. Ese modelo de gestor permanece implantado, todavía. Da igual todo lo que ha ocurrido en estos años: todavía no se ha puesto freno a esto. Resulta increíble. Que unos gestores de cajas intervenidas se lo lleven crudo, por mucho que se lo firmara con todas las de ley un consejo de administración, no tiene pase.

Sólo los movimientos indignados están poniendo estas cuestiones sobre la mesa con la crudeza necesaria. Y, viendo la bochornosa actualidad, está claro que van a seguir con motivos de sobra para movilizarse. Quienes no lo vean así y pretendan escudarse en las prácticas de antes, tarde o temprano se va a llevar una sorpresa nada agradable. De momento, ¿quién sino los indignados han logrado un pequeño logro como este? Hay que continuar por esa senda. Esta sólo ha sido una mínima victoria en el fragor de una monumental batalla.

 

4 Comments
  1. celine says

    Tiene gracia: también se me había ocurrido a mí que el 15M, rebautizado como 15/O lleve paralelismos con la Revolución Francesa: sólo que sin los abusos del Terror y las venganzas terribles y las injusticias que cometió el pueblo soberano, capaz también de las mayores ignominias, como sabemos. En ello confío. Las barrigotas financieras ya cometen sus fechorías; habrá que rebajarlas sin violencia: una tarea de héroes.

  2. antordonez says

    HA NACIDO UNA ESTRELLA

    La miopía política asusta, todos piensan que la protesta va contra su adversario y no contra ellos, no se dan cuenta que es contra todos, porque todos son los responsables de la falta de democracia real, de lo abusos de los mercados y la banca, de las desigualdades sociales que se acentúan aun más con la crisis.

    Los políticos pensaban que este movimiento moriría con el tiempo, que era cuestión de aguantar un poco las molestias de tanto protestón, pues espero que se hayan dado cuenta del error, que esto, acaba de comenzar y lo peor es, que como no se tomen medidas ya no se sabe como puede terminar, es como una bola de nieve en una ladera y, no estamos hablando de España, sino del mundo entero.

    Otro error es, pensar que como el conflicto se sale de las fronteras, que lo solucionen los de fuera, cada estado tiene que poner medidas propias, que están perfectamente recogidas en el manifiesto de 15 M. Recortar gastos superfluos y no sociales; reducir políticos y sus satélites; nacionalizar parte de la banca, para que las ayudas lleguen al pueblo; subir impuestos a los ricos; reducir instituciones locales y autonómicas y algunas del estado, como el número de parlamentarios o quitar el Senado etc etc.

    Ese es el sentir de las protestas más democráticas, numerosas, generales, intergeneracionales, multiétnicas, pacíficas, inspiradoras de valores perdidos y pisoteados, que el mundo haya conocido. Capaces de mover montañas y esa es la única voluntad válida para que las cosas cambien, porque los demás, los políticos, los mercados, los bancos, son instrumentos al servicio de ellos, del pueblo y si no sirven a ese auténtico poder, se cambian, se modifica y los que se pongan enfrente, se apartan o se arroyan. Pues la democracia real se abrirá camino y esperemos que solo, con lágrimas y sudor. Ha nacido una estrella, llamada, democracia real, ya

  3. jose says

    De nada vale

  4. jose says

    De nada vale que defendamos en la calle el bienestar social y la democracia real, si el 20N, con nuestra abstención permitimos que la PPecracia tome la sartén por el mango y el mango también.

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