Ángela Merkel decide esta semana si los españoles tenemos vacaciones o no

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Angela Merkel, durante el Consenjo de Sostenibilidad de Alemania celebrado el pasado lunes en Berlín. / Sebastin Kahnert (Efe)

El tema de la crisis, la prima de riesgo, los ajustes y todo eso ya me lo tomo por lo sociológico. Antes de que acabe la semana se reunirá el Eurogrupo y deberán conocerse medidas que permitan a España seguir caminando. Si no, el país se parará. Las agencias de calificación están con la guadaña lista para otorgarnos el bono basura, que certifica la alta probabilidad de impago de la deuda y a partir de ahí, estamos cogidos totalmente por nuestras partes.

Estamos en manos de Merkel, de Juncker o de ese concepto que Mariano Rajoy denomina “nuestros socios europeos”, amalgama liderada de manera autoritaria por la canciller y  en la no están ni el Parlamento Europeo, formado por dinosaurios políticos en una gran parte, ni la Comisión, en la que hay personas tan de vuelta de todo y -en opinión del Gobierno- tan desleales como Joaquín Almunia, vicepresidente y comisario de Competencia.

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Nuestro destino inmediato está en esas manos, en el mes de julio tan caluroso que tenemos en ciernes. En ellas está que podamos desconectar un poco o nos veamos en un colapso financiero cuyas consecuencias no alcanza a ver nadie.

De momento, el Tesoro las pasó canutas ayer para colocar Letras a tres meses al 2,5%, lo que permitiría proyectar un retorno del 10% a un año aproximadamente. ¿Alguien da más? Repetimos: Letras a corto plazo y aun así fue un suplicio.

Una situación insostenible. En esta cumbre de altos vuelos europea se debería dar algo de respiro a una España que no sabe qué hacer ya para granjearse el favor europeo. No paran de decir que las reformas son insuficientes, pero lo cierto es que ya ha caído una subida de IRPF, el copago, en breve el IVA...

Alemania nos exige reformas y más reformas y nosotros decimos que sí, pero lo cierto es que no hay una hoja de ruta de esos recortes. Colocar el déficit en el 3% es algo irreal con más de 5 millones de parados. Es cierto que las cifras macroeconómicas y la evolución del presupuesto son desalentadoras pero no lo es menos que la presión por los ajustes no parece tener un objetivo concreto.

Las declaraciones de Merkel sobre un euroalivio temporal no invitan al optimismo, aunque esta semana deberán conocerse novedades que permitan rebajar los tipos de interés de la deuda y facilitar las subastas de el Tesoro. O eso, o el colapso. El Eugrupo tendrá que esmerarse y mostrar cierta sensibilidad, dando luz verde a los mecanismos de estabilización (el fondo de rescate o el Mecanismo de Estabilidad Europea) para comprar deuda en el mercado secundario, o permitirles financiar a los Gobiernos, o si no, que el Banco Central Europeo (BCE) inyecte liquidez de nuevo. Algo de eso debe aprobarse ya.

Lo bueno es que en EE UU y Reino Unido lo han hecho en días previos. Obama relanzó la operación twist de compra de bonos y el Banco de Inglaterra aprobará otro tramo de compra de bonos. Evidentemente, todas estas soluciones no son un arreglo estructural. Sólo es anestesia, que alivia el dolor pero no cura. Pero España es ahora un país yonqui que quiere rehabilitarse, al que se chantajea con la metadona.

Todo, a pesar de que Rajoy y Rubalcaba no pueden estar más facilones. Si hay que ceder soberanía, se cede; dicen, el caso es que noten que España está por la labor.

Merkel, al menos, podría tener un detalle con la ciudadanía y dejarle pasar un verano tranquilo. Suena chusco, pero tampoco pasaría nada por que el BCE sujetara todo un poco y nos dejara los arreglos para el próximo mes de septiembre.

La sociedad lleva ya cinco años de turbulencia y no hay visos de soluciones. Necesita unas vacaciones de la crisis. Este fin de semana se antoja decisivo para el futuro inmediato de España, y las posturas no están cercanas.

Ya que los políticos no se ponen de acuerdo, al menos podrían dar una tregua a los ciudadanos, aunque sólo fuera por el pequeño detalle de que les pagamos el sueldo.

3 Comments
  1. Mariano García says

    Rajoy, y por extensión el país que (mal)gobierna, inspira menos confianza que binladen con una metralleta. Y está dispuesto a seguir. Si sus «reformas» (recortes) llevan la economía a la recesión, ¿por qué no cambia el rumbo? Cambiar de opinión es casi imposible para un humano

  2. Martín says

    Daría usted (o yo mismo) un respiro a su vecino del que le consta que no es muy fiable -no se trata de prometer y legislar, sino de poner en práctica esas promesas y llevarlas a cabo- y que además sabe que en esa casa abundan las corruptelas, el fraude y el despilfarro de dinero para mantener los privilegios de algunos de sus miembros, y no están por la labor de cambiarlo?
    Yo, sinceramente, no se lo daría.
    Como decía una pancarta aparecida en prensa:

    «En este país no falta dinero, sobran ladrones»

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