El BCE vuelve a abrir la puerta a los especuladores y lleva la deuda española al agónico 7%

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El 29 de junio nos las prometíamos muy felices, después del plante de Rajoy y Monti ante Ángela Merkel en la reunión del Consejo Europeo. Ahí se aprobó el rescate directo a la banca, que el Fondo de Rescate y el MEDE no tuvieran carácter preferencial y, además, que este mecanismo pudiera comprar deuda en el mercado secundario. Las dos primeras medidas tenían un efecto psicológico, por aquello de la concesión alemana. La tercera era realmente efectiva.

El resultado fue que el Ibex repuntó el pasado viernes 29 más de un 5% y la deuda rebajó su rentabilidad al 6,30%, que no es para tirar cohetes, pero quedaba lejos del 7% previo. Merkel tuvo que ceder y ese fin de semana, además, no hubo desmentidos posteriores. La canciller rabiaba, pero no pinchó los mercados. Así, el lunes se mantuvo el buen tono y la deuda se puso a tiro de piedra del 6,00%.

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Pero si doña Ángela callaba, otros empezaron a hablar. Primero Finlandia y Holanda, que casualmente salieron a decir lo que Alemania ha reivindicado todos estos meses, seguramente por iniciativa propia. Ahí empezó a torcerse la cosa. Los mercados estaban frágilmente eufóricos, pero necesitaban más munición, es decir, más detalles de la cumbre y, sobre todo fechas. En teoría, el rescate a la banca española se concretaba el 9 de julio, pero ya se empezó a caer en cuanto se supo que la cosa se iba al 20. En lugar de buenas noticias, malos augurios.

La puntilla la dio Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo (BCE), que bajó tipos para la galería el jueves (25 puntos básicos, hasta el 0,75%) pero insistió contra viento y marea en la rueda de prensa posterior que no contempla recompras de deuda ni medidas adicionales de liquidez para la banca.

En cuestión de minutos, el bono español se fue del 6,50% al 6,80%. Ayer, acabó en el 6,95%, con mucha presión vendedora en los plazos cortos también. La Bolsa le siguió y ha caído un 7% en dos sesiones. De nuevo en cotas agónicas, previas a la cumbre del 29.

Que un grupo de 150 economistas alemanes se haya unido para denunciar el rescate bancario a España es sólo otra muestra de que no hay voluntad firme de dejar salir del atolladero a los periféricos por las buenas. Ese 7% es una guillotina que pende sobre nuestros cuellos y el hilo cada vez está más fino.

¿Qué ha pasado para haber retrocedido lo avanzado? Muy simple. Por un lado, Draghi le ha dicho a los especuladores que no habrá medidas de defensa para los países periféricos si les atacan. Ni recompra de bonos ni alivio a las economías mediante líneas de liquidez.

Por otro, ha quedado patente que la Eurozona está dividida en dos facciones: la de los países que se financian barato (Alemania, Holanda, Finlandia) y los periféricos, con Francia jugando en tierra de nadie.

Una perita en dulce para los bajistas, que encima disfrutan de un mercado con mínimos volúmenes de contratación, lo que multiplica las diferencias.

Alemania y el BCE insisten en no ofrecer una tregua sostenida a España. Pese al voluntarismo del Gobierno del PP, ¿cómo pueden afrontarse reformas de calado, con alto coste social, si los precios de la deuda amenazan con un colapso total? No se trata de que el BCE nos compre los bonos, sólo que supervise que no se sufra más de lo razonable. Pero no hay manera. España no logra cuatro semanas consecutivas de estabilidad en los mercados. Así, sólo habrá reformas precipitadas. Y será malo para todos. Alemania incluida.

3 Comments
  1. Domingo says

    Se me ocurre una solución, dejar de pagar la deuda a los bancos y sociedades estranjeras y pagar solamente a las personas fisicas que hayan comprado deuda española.

  2. sebar says

    Las personas fisicas la han comprado mayoitariamente en forma de planes de pensiones y de ahorro a traves de su Banco, que es titular de la deuda. Como en España

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