El rescate pone a España cara de Grecia

El presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, palmea la espalda del ministro de Economía español, Luis de Guindos, el lunes, día 9, durante la reunión de ministros de Finanzas de la UE. / Thierry Roge (Efe)

Conseguido. Europa, con Alemania a la cabeza, le ha puesto a España el temporizador. Este país ya tiene cara de Grecia, ya está oficialmente intervenido, asistido por ayuda financiera externa en teoría para la banca pero obligado a anunciar desde hoy mismo medidas de ajuste directas al bolsillo del ciudadano que incluirán otra subida del IVA y es posible que recortes en el empleo público y las pensiones. España ya está monitorizada por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo (BCE), la Autoridad Europea Bancaria y el Fondo Monetario Internacional, cuyos hombres de negro vendrán cada tres meses, mal que le pese al ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, más dado a vanagloriarse de su capacidad de intervenir a las comunidades autónomas incumplidoras que a reconocer que el país está siendo intervenido desde fuera. Pero, quizás lo más grave sea que, con la banca española (y con ella todo el país) convertida en un yonqui del dinero externo, Europa vuelve a recetar ayuda en dosis. Como a Grecia. Como a Portugal. Si no se cumple a rajatabla con la dieta, si el enfermo se salta en algún punto lo prescrito, cuando toque la revisión trimestral, no hay inyección. A aguantar el mono y los nervios del mercado hasta que la troika dé su visto bueno.

Y no es poco lo que pide. La pérdida de soberanía recogida en el Memorándum dado a conocer ayer toca desde la banca, incluidas competencias que ahora tiene el Ministerio de Economía sobre ella y que pasarán a ser del Banco de España, la fiscalidad y hasta el sector energético.

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Se pide que las líneas de un presupuesto plurianual que incluya 2013 y 2014 sean presentadas este mismo mes, es probable que el próximo viernes en el Consejo de Ministros; se pide una completa lista de reformas estructurales que hagan creíble el cumplimiento del objetivo de déficit, ahora que Europa ha dado un año más, hasta 2014, para cumplir con el límite del 3%; se pide el fin de las deducciones por adquisición de vivienda así como nuevas reformas en el mercado laboral y fórmulas para que sean más efectivas. Además, se exige una solución al multimillonario déficit de tarifa, los cerca de 25.000 millones de euros que los españoles les deben a las eléctricas por la supuesta diferencia entre lo que les cuesta producir la luz y lo que los ciudadanos pagan por ella.

Primera dosis

Así ayuda la Europa del euro a los países miembros de la Unión Monetaria. España podrá acceder a un total de 100.000 millones de euros en un plazo de 18 meses y canalizarlos hacia las entidades financieras con problemas a través del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB). Pero no de golpe. Ni siquiera se conocen aún las necesidades reales del sistema financiero español. De momento, por aquello de que puede haber alguna entidad como Bankia al borde del abismo, España podrá acceder a un primer tramo de ayuda de 30.000 millones.

El resto no son más que incertidumbres, plazos para dar información, para tener nuevas normativas, para conocer cómo está la banca. Dinamita cuando se trata de entidades que cotizan en bolsa. El Memorándum de Bruselas incluye la obligación de “identificar las necesidades de capital individuales de los bancos mediante una completa revisión de la calidad de sus activos y una prueba de resistencia (test de estrés) que defina cuánto capital necesitan”. Dependiendo del resultado se deberá recapitalizar, reestructurar y/o liquidar cada entidad, así como “segregar los activos tóxicos de aquellos bancos que reciban ayudas públicas”. Es decir, crear el famoso banco malo que engulla el suelo y el ladrillo que estalló junto a la burbuja inmobiliaria.

Pero la prueba de resistencia de la banca no tiene que estar hasta la segunda mitad de septiembre del presente ejercicio cuando se compruebe cómo se comportarían en situaciones límite de la economía los 14 principales grupos bancarios que conforman el 90% del sistema financiero español y cuáles son, en función de esas pruebas, sus necesidades de recapitalización. La normativa para la creación del banco malo deberá estar diseñada en agosto y tener el visto bueno de la Comisión Europea, el BCE y el FMI, pero no se exige que esté operativa hasta noviembre.

Las pruebas darán lugar a diversos tipos de bancos agrupados por categorías. Los bancos del Grupo 0 serán aquellos que no necesiten recapitalizarse. En el Grupo 1 se incluirán los bancos que han sido nacionalizados mediante el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob), en los que se incluyen BFA/Bankia, Catalunya Caixa, NCG Banco y Banco de Valencia. En el Grupo 2 estarán los bancos que necesiten recapitalizarse y no puedan hacerlo por sus propios medios, es decir, que requieran la ayuda del Estado. Por último, en el Grupo 3 estarán aquellas entidades que, aunque necesiten capital, puedan captarlo del mercado sin necesidad de la ayuda estatal. La distribución en grupos no se conocerá hasta octubre. Los planes de recapitalización presentados por los bancos con problemas no tienen que ser aprobados por la Comisión Europea hasta noviembre. El proceso para segregar los activos tóxicos y agruparlos en el banco malo se espera que termine a final de año.

¿Y la economía real?

Por si estas noticias no parecen lo bastante malas, en un país con 4,7 millones de parados inmerso en su tercer trimestre consecutivo con la economía encogiendo y con el grifo del crédito cerrado, Europa obliga a los bancos a cumplir con unas exigencias de capital especiales (del 9%) hasta finales de 2014. Con el mercado cerrado, la única forma de cumplir con esa exigencia será drenar aún más dinero del que ahora está destinado a dar crédito a la economía real. La salida del túnel, como con Grecia, como con Portugal, se aleja.