Europa falla: la desregulación financiera hiere de muerte al euro a través de España

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Luis de Guindos, ayer, rodeado de periodistas, antes de comparecer ante la Comisión de Economía. / J. J. Guillén (Efe)

Con la prima de riesgo española tocando los 640 puntos básicos y la Bolsa cayendo a plomo, va ayer la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y prohíbe las posiciones cortas, las apuestas contra valores de la Bolsa española. Y va la Bolsa y recupera buena parte de lo perdido en el día. A estas alturas de chiste, con el tren que ha arrollado a Grecia ya asomando en el horizonte y el pie de los españoles cada vez más atrapado en la vía, dan ganas de decir aquello de la hormiguita: "Si descarrila el euro, que descarrile". Ahora surgen medidas que demuestran que sí se sabe qué hacer, y vuelve a ponerse el foco, por lo menos en una mínima parte, en el origen del problema, identificado desde 2007 y que tantas veces se dijo que se iba a solucionar. Ahora que periódicos como The Guardian hablan de que España va a pedir un rescate del país (no de la banca) de 300.000 millones de euros,  -asunto que ayer desmintió de forma tajante Luis de Guindos en el Congreso- se hace algo contra la desregulación de los mercados financieros.

Puestos a pedir, Europa podía haber prohibido los CDS desnudos cuando se inició la crisis de la deuda soberana (instrumentos con los que se ha forzado el encarecimiento de la deuda pública); el Banco Central Europeo (BCE) podía haber financiado directamente a los Estados en lugar de forzar que el dinero pase por el circuito de la banca (que ha estado cogiendo dinero al 1% y ahora al 0,75% y comprando con él deuda pública a precios disparados); podían haberse lanzado eurobonos para que no hubiera deudas refugio y deudas castigadas emitidas en la misma moneda; podía haberse impuesto la tasa a las transacciones financieras para que mover el dinero a tanta velocidad como se mueve no fuese tan rentable… Podía haberse refundado el capitalismo como se dijo que se iba a hacer. Pero aquí está Europa, después de haber dado probablemente el último empujón a Grecia hacia el abismo, mirando cuánto tarda en caer España y cómo suena cuando se espachurre. Hoy De Guindos se verá con su homólogo alemán, Wolfgang Schäuble, lo que dio alas ayer a la idea de que España va a pedir asistencia financiera para sí misma, un rescate con todas las letras. Pero, si la banca es el principal problema y ya se le va a poner solución con una ayuda de hasta 100.000 millones de euros, ¿por qué no no se detiene la escalada de la prima? ¿Se podía haber hecho algo para impedirlo? Estos son algunos ejemplos y todos llevan a la misma conclusión: la banca y los fondos (es decir, el mercado) salían ganando dejando las cosas como estaban y ahora es posible que se haya pasado el punto de no retorno.

Apuestas a que un valor se cae

Las posiciones cortas son apuestas a que un título (una acción o un bono de deuda por ejemplo) va a perder valor. Su mecanismo es tan opaco como sencillo. Un banco o un fondo de pensiones le presta a un fondo de alto riesgo un paquete de títulos. Este lo vende e ingresa el resultado de la venta. Si es una cantidad suficientemente relevante dicha venta misma es la que hace que caiga el valor de esos títulos en el mercado, más aún si se acompaña de un rumor o se efectúa la venta coincidiendo con una mala noticia. En momentos de alta volatilidad como los actuales, el efecto cascada puede ser muy acusado. Una vez el mercado cae, se compra el mismo número de acciones que se vendió. La diferencia entre el precio al que se vendieron y el precio de compra (más bajo) es lo que gana el que realiza esta operación.

Dicen los defensores del tocameroque en que se ha convertido el circuito financiero que esto crea mercado, aumenta la liquidez de los valores y atrae capital. De lo que hablan menos es de que los títulos prestados no son ni siquiera del banco o fondo que los presta (aunque este se lleva una rica comisión), sino que son de ciudadanos de a pie que tienen, por ejemplo, contratado el fondo de pensiones donde van depositando sus ahorros con la confianza de que se invertirán en los títulos que mayor rentabilidad ofrezcan en cada momento. Nadie les va a informar de que están utilizando títulos de su propio fondo para que baje su valor, es decir, en contra de sus intereses. Ayer, el 5,22% del capital de Bankinter, por ejemplo, estaba apostado a la caída del valor de la acción, es decir, prestado y vendido en Bolsa a la espera de un momento lo suficientemente jugoso para Discovery Capital Management, Marshall Wace y Wellington Management Company, los fondos que tienen atrapado el valor. En la misma situación estaba el 2,95% del Banco Popular o el 0,7% del BBVA.

Lo que hizo ayerla CNMV fue prohibir durante tres meses esta operativa, en paralelo a un movimiento en la misma línea realizado por Italia. No es la primera vez que lo hace. Ya prohibió las posiciones cortas para títulos financieros en agosto de 2011 al tiempo que lo hacían Francia, Italia y Bélgica, pero el veto se terminó levantando.

Eurobonos

Otra de las medidas, esta vez a nivel europeo, que se podía haber tomado contra el trasiego del circuito de capitales en la Europade los 17 (que inunda de euros la periferia cuando hay burbujas de las que alimentarse y drena todo el capital devolviéndolo con creces al norte cuando las burbujas estallan), son los eurobonos. Y no es solo porque Alemania se esté financiando a tipos de interés negativos mientras España ve cómo el mercado le pide rentabilidades por encima del 7%, una situación inconcebible en ningún otro sitio fuera del euro (la deuda pública en yenes solo se le puede comprar a Japón y los únicos treasuries son los que emite el Tesoro de EEUU, mientras aquí 17 países emiten deuda pública en euros). ¿Qué hubiera pasado si se siguen las recomendaciones del think tank Bruegel, con sede en Bruselas, para emitir títulos avalados de forma conjunta por los Estados de la moneda única?

Los economistas Jacques Delpla y Jacob von Weizsäcker, pertenecientes al citado club de sesudos, idearon una fórmula que bien podría haber vacunado a Alemania de su teórico escepticismo a la hora de financiar a pachas a los vagos del sur. La fórmula consistía en dividir la deuda de cada país en dos tramos: uno azul, para la deuda hasta el 60% del PIB del país en cuestión y otro rojo para la que sobrepasase ese límite impuesto por Maastricht. El tramo azul sería el que estaría avalado por los 17 integrantes de la zona del euro y el rojo, el que no. Era de esperar que el tramo azul situase las emisiones en una zona de tipos de interés más razonable y asumible para las arcas públicas de los países más castigados, mientras el tramo rojo sería el que soportaría el castigo del sobreendeudamiento con tipos de interés más altos.

Alemania se ha negado sistemáticamente a esta fórmula. ¿Por qué? Alemania, la austera Alemania, es uno de los países más endeudados de Europa tanto en términos absolutos como respecto a su generación anual de riqueza (PIB). De hecho, Eurostat actualizó ayer las cifras de endeudamiento de los países del euro a finales del segundo trimestre y resulta que a Alemania le ha aumentado el peso de la deuda en tres meses, del 81,2% al 81,6% del PIB. La agencia de calificación de riesgos Moody's le dio ayer el primer susto al situar en perspectiva negativa la nota alemana, que sigue siendo triple A, la máxima calificación.

La fórmula de eurobonos de Depla supondría que se quedasen en el tramo rojo, el de la deuda más cara, más de un billón de euros de la deuda germana. España, a pesar de que el endeudamiento le crece a ojos vista, cerró el segundo trimestre de este año con la deuda aún en el 72,1% del PIB. Refinanciar hasta el 60% con títulos con respaldo europeo habría evitado buena parte de los cerca de 29.000 millones que se van a destinar este año en los presupuestos a pagar intereses de la deuda y de los 38.000 millones que el Gobierno estima que se necesitarán en 2013.

CDS, asegurar lo que no se tiene

Otra de las medidas que podían haberse tomado antes para evitar lo que ha ocurrido habría sido la prohibición de los CDS desnudos. Los credit default swaps son seguros que se cobran en caso de impago de una deuda. Lo que ocurre es que se está permitido que los compren fondos de alto riesgo que ni siquiera tienen esa deuda. Si se compran en grandes cantidades el precio de los CDS aumenta rápidamente. El mercado interpreta que si el seguro que cubre la deuda es más caro significa que la deuda tiene más riesgo y dispara la rentabilidad que le exige a esta, que va con cargo a los impuestos.

Cada vez que se cerraba un acuerdo en Europa con un país concreto, el mercado giraba su cabeza hacia otro, concentrando la compra de CDS, disparando su valor y con ello la rentabilidad exigida a la deuda de ese país. Frente a estas operaciones que se efectúan en segundos, Europa lleva más de dos años debatiéndose sobre la prohibición de los CDS desnudos, los que se compran sin tener la deuda que se está asegurando. A mediados de noviembre de 2011, el Parlamento europeo la aprobó por abrumadora mayoría pero Europa decidió que no se aplicase hasta noviembre de este año.

El halcón era Draghi

Lo más a mano en la situación actual es echar la culpa a la evidente falta de actuación del Banco Central Europeo (BCE) en la compra de deuda de los países de la periferia, capaz de poner de nuevo de acuerdo al PP y al PSOE. Dicen por ahí que el ex presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, agradece ahora en petit comité que le tocase sufrir al ex presidente de la autoridad monetaria Jean-Claude Trichet, que exigía mucho pero a cambio actuaba, en lugar del que ha resultado ser el verdadero halcón del banco central: Mario Draghi. Zapatero recibió hasta por carta instrucciones de Trichet sobre reformas en España pero cuando en el verano de 2011 la prima se disparó alcanzando los 400 puntos básicos, el BCE compró deuda española e italiana por 20.000 millones de euros en una semana. Se cortó el ataque.

El BCE dice que no está para financiar a los Estados, pero ha prestado un billón de euros a la banca que no tendrá que devolver en tres años . La realidad es que la transmisión de la política monetaria no funciona, que la banca compra deuda con cuentagotas para sacar rentabilidad y guarda tanto dinero como puede para pagar sus propios vencimientos y a precios que están hipotecando las arcas públicas por décadas. El BCE debería haber comprado deuda estas semanas como hizo cuando la prima estaba más relajada. Se le podría haber dado ficha bancaria al Fondo de Rescate mucho antes (ahora puede comprar títulos de los países que así lo soliciten) para que pudiera financiarse en el BCE a tipos históricamente bajos y comprar con ese dinero deuda.


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1 Comment
  1. garcia says

    Habéis puesto ‘prohíbe’ sin tilde en la portada…

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