Los 800 millones por cada palabra de Draghi que volvieron ayer a España

Palabras en tiempos de economía convulsa. Palabras que pueden dejar a un país dentro del club o sacarlo del euro, que pueden hacer o evitar que una empresa decida un ajuste drástico de plantilla para convencer a los inversores de que se va a ganar más, frases que cotizan y mueven miles de millones de euros de un lado a otro del planeta, que hipotecan países disparando el coste de su deuda o les perdonan la vida al menos un día. El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, sacó ayer al Sotheby’s del mercado financiero 22 palabras que cambiaron el rumbo del día, quién sabe si de la semana, el mes o la historia. Con el dinero huyendo de España y el euro bailando el too big to fail, Draghi dijo ayer: “The European Central Bank  is ready to do whatever it takes to preserve the euro. And believe me, it will be enough”. (En castellano: “El Banco Central Europeo está dispuesto a hacer todo lo que sea necesario para preservar el euro. Y créanme, será suficiente”). 800 millones de euros por cada palabra pronunciada volvieron ayer a las principales empresas cotizadas españolas, las que forman el Ibex 35.

En total, cerca de 17.500 millones regresaban a las grandes empresas y bancos españoles en un día, porque dinero hay, pero como es lo único que no tiene fronteras se pilla vacaciones o se exilia al mínimo disgusto. Como siempre, ¿Se podía haber hecho antes? Claro, de hecho, a pesar de la subida de ayer (un 6,06%, el mayor incremento diario en dos años), el Ibex lleva una pérdida de valor en lo que va de 2012 del 25,65%.

Publicidad

El poder que acumula Draghi, un hombre que no ha sido elegido en ningún proceso democrático, es tal, que su frase dando a entender que le va a poner torniquete al desangre de España y con ella del euro fue más fuertes que las malas noticias que podían haber incendiado de nuevo el parqué madrileño. Más fuerte que el anuncio de pérdidas en el primer semestre del fabricante de aerogeneradores Gamesa, que a pesar de perder dinero se revalorizó en el día un 19,88%. Y que la caída del beneficio semestral de Mapfre, que no evitó que mejorase en el día un 14,13%.

Pero si algo mueve dinero desde que Lehman Brothers se vino abajo, son los valores financieros, la banca, la gran beneficiaria de casi todo lo que digan los políticos y de todo lo que haga el BCE. El Santander vio cómo aterrizaban en sus acciones en un día casi 4.200 millones de euros. El BBVA se revalorizaba en 2.546 millones. Otras dos de las empresas que más notaron la vuelta de cierta confianza hacia España fueron IAG e INditex, con más de 1.000 millones de euros de revalorización cada una.

No fue el único efecto en los mercados. La prima de riesgo, o diferencia entre la rentabilidad que se exige al bono español a diez años y la que se pide al bono alemán, se relajaba bruscamente tras las palabras de Draghi y cerraba por debajo de los 600 puntos básicos (seis puntos porcentuales).

Casualidades, las justas

La decisión de actuar del BCE se ha conocido justo después de que el ministro de Economía español, Luis de Guindos, visitase a su homólogo alemán, Wolfgang Schäuble, y lograse arrancar de él un comunicado conjunto que incluyese el apoyo de Alemania a que la ayuda financiera que se va a prestar a la banca española llegue cuanto antes. Ayer hizo lo propio el ministro francés.

Lo extraño es que hace días la postura de Draghi era que no estaba para resolver problemas de financiación de los Estados. Visto lo visto y con la memoria puesta en imágenes tan anticipadoras como De Guindos diciendo en Bruselas que iba a hacer una reforma laboral “extremadamente agresiva”, como captó una cámara indiscreta, avisó de la que se venía encima. ¿Qué habrá prometido De Guindos ahora?

¿Y qué hay en la mente de Draghi cuando dice que va a ser suficiente lo que haga el BCE para salvar al euro frenando la huida de dinero a largo plazo y los ataques especulativos contra títulos españoles. Desde recuperar la compra de deuda pública en el mercado secundario (donde se compran y venden los bancos acciones adquiridas en las subastas) a dar ficha bancaria al fondo de rescate de forma que pueda acudir a la barra libre de liquidez del BCE (donde le presta dinero a los bancos al 0,75% de interés) y que sea este el que compre deuda pública.