Aunque no son los únicos, los liberales de Aznar pasan por caja y se llevan la mayoría de los fondos del ‘Plan Director’

Aznar, durante un acto de la Fundación que preside, celebrado el pasado 21de noviembre. / fundacionfaes.org

En medio del desaguisado de los recortes o incluso de la supresión de algunas ayudas y servicios públicos, los hay con suerte. Suerte y de la buena –aunque no tanta como en años anteriores- es la que han tenido los beneficiarios del Plan Director de la Cooperación española, un proyecto cuatrienal del Ministerio de Asuntos Exteriores destinado a los países en desarrollo que, para alcanzar tan noble finalidad, necesita del concurso obligado de la “sombra ideológica” de los partidos españoles. Me refiero a las fundaciones dependientes de partidos políticos con representación parlamentaria en el ámbito estatal, que son muy altruistas si el que paga las actividades del Plan Director es el erario y ellas trabajan a golpe de subvención. Cuando hablo de trabajar no pretendo insinuar que la burocracia intelectual de los partidos ha decidido arremangarse y enseñar a pescar a los niños de un remoto país africano o a conducir un tractor a los beduinos del Yemen, por ejemplo. Se trata de algo mucho más valioso y profundo, como organizar conferencias y jornadas de estudio sobre los desafíos del mundo actual o los cambios políticos en la ribera sur del Mediterráneo. Que conste.

Es evidente que la mencionada duración cuatrienal no responde a ningún otro cálculo racional que no sea el número de escaños conseguidos por cada partido en las correspondientes elecciones legislativas de ámbito nacional. Porque ese dato –el número de escaños- es el criterio casi exclusivo para el reparto de las subvenciones de cada ejercicio, que esta vez, salvo error u omisión por mi parte, ascienden a la cifra de 899.798,07 euros. La parte del león, claro, se la lleva la FAES popular, con una asignación de 529.849,88 euros. Seguida a bastante distancia por la Fundación IDEAS/Instituto Pablo Iglesias, con 238.510,39 euros. La calderilla se la embolsan los apéndices asociativos de nueve partidos menores, aunque no están todos los que son. En esta lista pueden comprobarlo si tienen interés.

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En España los partidos políticos son los tentáculos de un depredador voraz al que algunos llaman el duopolio imperfecto. La parte socialdemócrata de esta comunidad y sus afines proclaman la necesidad de un sector público fuerte. En su ADN estos partidos llevan la política de subvenciones como algo más natural que el agua del Lozoya. El ala liberal del sistema político, sin embargo, canta otra canción. Entre los principios políticos de FAES figura éste: “Las economías con presupuestos equilibrados, impuestos reducidos, gasto público racionalizado y regidas por el principio de mínima intervención pública producen mejores resultados sociales y son más respetuosas con las libertades individuales”. Palabra de José María Aznar.