«Estamos pisando la línea roja de la tolerancia social ante la corrupción moral y política»

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Ignacio Fernández Toxo, secretario general de CCOO. / Efe

El jueves arranca el 10 Congreso de CCOO en un momento de crisis económica, política, moral y de desgarro social, con casi seis millones de parados, que hace temblar a cualquiera que no sea un insensato. El sindicato afronta, como todo el mundo, una dura crisis económica que ha llevado a su secretario general, Ignacio Fernández Toxo, a emprender una drástica reducción de los órganos de dirección con la intención, dice, de destinar el máximo de recursos posibles al lugar donde son más necesarios, los centros de trabajo. Esto es lo que nos contó el único candidato a la secretaría general a 48 horas de la cita.

– ¿La drástica reducción del número de miembros de la dirección del sindicato que van a acometer es por motivos económicos? ¿Están atravesando problemas en ese sentido, como en algunos casos (Galicia) donde se ha aplicado la reforma laboral en los despidos de la organización?

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– CCOO no es ajena la situación de crisis severa por la que atraviesa el país. Y, efectivamente, la crisis puede ser la excusa para repensar el propio proyecto sindical y adecuar la organización y sus recursos al nuevo tiempo social y político. Sin embargo, no conviene extrapolar las cosas. Hace tiempo que CCOO viene ajustando sus gastos a los ingresos que genera el sindicato directamente de las cuotas de sus afiliados y del asesoramiento jurídico y económico, sin que las llamadas subvenciones de los poderes públicos  -a las que tenemos derecho como organización representativa- condicionen nuestro equilibrio presupuestario. Ajustaremos los órganos de dirección para hacerlos más operativos y eficaces, pero es nuestra intención preservar en el ámbito confederal la plantilla. Lo ocurrido en Galicia o en otras organizaciones guarda relación directa con la práctica desaparición de los recursos públicos destinados a la formación decidida por este Gobierno, y buena parte de las estructuras sindicales dedicadas a esta tarea se han visto afectadas.

– ¿Será la nueva estructura más operativa? ¿Por qué?

– Porque los cambios normativos decretados por el Gobierno desplazan el centro de la actividad sindical hacia las empresas y los trabajadores, más de lo que ya lo hacíamos. Su desprecio al diálogo social y a los espacios colectivos de negociación, obsesionado por debilitar el poder contractual de los sindicatos,  exige cambios para que la defensa de los derechos de los trabajadores sea más útil y eficaz; por lo tanto, más operativa. Por otro lado, creo que la nueva estructura de dirección que aprobaremos en el 10 congreso trasciende al simple hecho de los cambios normativos y conecta mejor con el decidido empeño de CCOO de  poner todos nuestros recursos al servicio de la acción sindical en la empresa, y cuando no sea posible –tamaño de la empresa, intransigencia patronal, o precariedad del empleo- tenemos que hacer llegar la propuesta sindical directamente a trabajadores y trabajadoras fuera de su centro de trabajo.

– La tradición de CCOO es integrar a las distintas sensibilidades del sindicato en la dirección, pero con una Ejecutiva de 11 ó 12 miembros no parece tarea fácil. ¿Podría degenerar esta circunstancia en la presentación de alguna lista alternativa a última hora?

– El sindicato ha alcanzado en los últimos años un estimable grado de cohesión interna que no estamos dispuestos a tirar por la borda. Hemos sabido, con el esfuerzo de todos,  impulsar el acuerdo político a partir de un programa de acción muy pegado a la realidad social y económica del país. Y esto es lo que debe seguir presidiendo la actividad del sindicato. Partimos de un sólido patrimonio sindical y cultural que coloca a CCOO de forma rotunda en el ámbito de la izquierda social. Y hemos sido capaces de traducir este proyecto en programa de acción con el acuerdo de la inmensa mayoría. La reducción de miembros en la próxima Comisión Ejecutiva exigirá comprensión y colaboración de todos, pero creo que será posible, y en este sentido, no contemplamos la presentación de una candidatura alternativa. Sabe, no obstante, que en CCOO esto forma parte de su trayectoria democrática y, si ocurriera, lo afrontaremos con madurez y normalidad.

– ¿En qué debe ser distinto el sindicato que salga del 10 Congreso y cuáles deben ser sus objetivos y métodos de acción?

- Será inevitablemente distinto. Los congresos de las organizaciones políticas y sociales responden a un tiempo, a un país y a un escenario internacional que cambia permanentemente. En esta ocasión, se está produciendo algo más que un cambio, una involución cultural, social y democrática que nos obliga a todos a ajustar la propuesta de actuación. CCOO debe repensar la acción sindical, cambiar la organización y activar la convergencia social para ensanchar el campo de la respuesta a las políticas de los poderes públicos y de los grupos económicos y financieros. No debemos olvidar que estas políticas están afectando a la mayoría de la sociedad española. El método de acción deberá conocer, igualmente, revisiones, innovación y cambios para ser más visibles, justos y eficaces en la movilización democrática.

–  ¿Es sostenible este clima de crisis económica, política y mora? ¿Se ha abandonado definitivamente el escenario de una nueva huelga general? ¿Es posible reconstruir un clima de negociación con este gobierno?

– Estamos pisando la línea roja de la tolerancia social ante la corrupción moral y política de buena parte de las personas e instituciones que se dedican a las políticas públicas, pero también, no lo olvidemos, de empresas y grupos económicos y financieros que violentan el clima social y político. Hay que expulsar a los corruptos de la vida pública, hay que extremar la transparencia en la financiación de las fuerzas políticas, a la vez que se prohíben las aportaciones de empresas privadas, hay que airear la democracia para hacerla más justa y participativa, hay que cambiar la ley electoral, hay que regenerar el entramado político-institucional que surgió de la transición. En definitiva, hay que tomar la iniciativa para evitar que se produzca una indiscriminada e injusta descalificación de la política en democracia, porque estamos convencidos de que es la mejor herramienta para mejorar la vida de la gente.

No será fácil reconstruir el clima de negociación con el gobierno, porque ha ido demasiado lejos en su desprecio al diálogo social que ha funcionado en nuestro país en las últimas décadas, y cuyo balance es muy favorable para todos. Pero lo intentaremos, porque estamos convencidos de su utilidad, aun conscientes del nuevo marco en que deberá desarrollarse.

– ¿Debe dimitir Mariano Rajoy como ya le reclama la oposición?

– Si no es capaz de demostrar su inocencia ante las prácticas de corrupción y doble contabilidad que afectan a dirigentes nacionales del PP, todos ellos de su confianza, le será muy difícil continuar al frente del partido y del gobierno.

2 Comments
  1. Ciro says

    Toxo, déjate de hostias: Rajoy es un corrupto y tú lo sabes. Hay que acabar con esa gentuza. A ver si del congreso vuestro sale de una puta vez la creación de una banca obrera en la que poner nuestras nóminas y nuestros ahorros. Yo estoy hasta los cojones de Bankia y de los delincuentes Sáenz y Botín. ¡Vivan las Comisiones Obreras!

  2. luis says

    Yo creo que al igual que los partidos politicos necesitan de nuevas caras, nuevas proyectos y de una revisión profunda de sus codigos eticos. Los sindicatos deberian de hacer lo mismo da la sensación de que Toxo esta al magen de todos lo que ha sucedido en este pais. O los sindicatos no han tenido nada que ver en lo sucedido.

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