El paro de los autónomos: recaudar mucho para dar poco

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Lucía Martín *

La ministra de Empelo, Fátima Bañez, y el presidente de ATA, Lorenzo Amor, en una imagen de archivo.
La ministra de Empelo, Fátima Bañez, y el presidente de ATA, Lorenzo Amor, en una imagen de archivo.

Con la nueva Ley de Mutuas que entrará en vigor el año que viene se consiguen ligeras mejoras en la prestación por cese de actividad de los autónomos, un asunto en el que sigue sin ser oro todo lo que reluce, de hecho, se deniegan dos de cada tres de las solicitudes presentadas. La normativa actual funciona como un seguro, pero peor, porque si una aseguradora puede plantear problemas en caso de que un solicitante lo reclame por alguna contingencia, no digamos si la “aseguradora” se llama Estado, si usted es autónomo y se le ocurre solicitar el cacareado paro de los autónomos.

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Se anunció a finales de 2011, todo un logro para el colectivo de autónomos que venía solicitando desde hacía años una prestación por desempleo. Y, sin embargo, no ha sido ningún chollo para los que lo pagan mes a mes, pero sí para el Estado: en 2012, las arcas públicas recaudaron más de 50 millones de euros por el llamado paro de los autónomos, pero rechazó más del 87% de solicitudes de esta prestación, desembolsando solo 2,1 millones de euros. En 2013, de los 133 millones recaudados, apenas 6 millones fueron a pagar esta prestación.

¿Qué está pasando? Pues que, como con muchas otras medidas, se vende la moto pero luego las cosas no son tan fáciles como parecen, y menos si nos referimos a un colectivo, el de los autónomos, del que se sabe más bien poco. Por no saber, no se sabe siquiera el peso que tienen en la economía española. Según datos recogidos en Autónomos, la guía definitiva (editorial Blackie Books), “no existe un medidor definido que establezca la participación de los autónomos en la economía. El último informe proviene del año 2009, por encargo del Ministerio de Industria: entonces se definía en el 18,5% aproximadamente, aunque el dato es estimado y no recoge al conjunto del colectivo”.

Desde que se creó la medida, los colectivos de autónomos han peleado para conseguir mejoras: para solicitarla hay que haber cotizado un 2,2% adicional sobre la cuota durante al menos un año, (esto no ha cambiado), pero sí se van a reducir los porcentajes de pérdidas que había que alegar para solicitarla. Ahora deben ser superiores al 30% de los ingresos en un año completo, o superiores al 20% en dos años consecutivos y completos, y con la nueva Ley de Mutuas, que entrará en vigor en enero del año que viene, la cantidad se reduce al 10% de pérdidas.

Lo que no ha variado son las trabas para conceder la prestación: hasta septiembre de este año se han denegado casi el 52% de las solicitudes. “Se deniegan dos de cada tres, en torno a un 66%”, explica Lorenzo Amor, presidente de la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos, ATA. ¿Qué motivos alegan para denegarla? “Diversos: si en los últimos meses dejabas una cuota por pagar, la denegaban; los que cotizan en el sistema de módulos siguen teniendo problemas para demostrar las pérdidas. Además, las causas de fuerza mayor no están determinadas…”, añade.

Las solicitudes más rechazadas son las de los autónomos por módulos. A los de estimación directa (al que factura), no se le plantean tantos problemas. Actualmente hay 3.120.000 autónomos en nuestro país: “Más de medio millón cotizan por esta prestación y alrededor de 5.000, un poco más que el año anterior, la ha solicitado”, finaliza Amor.

Pero, ¿dónde va el dinero que los autónomos pagan mes a mes? La cuantía depende de la base de cotización, pero, de forma general, un 26,5% se destina a contingencias comunes (la pensión), que viene a ser unos 200 euros mensuales. Un 3,3% se destina a incapacidad temporal, un 0,48% a cubrir un posible embarazo y el resto a las contingencias profesionales y cese de actividad (aproximadamente, un 4% de la cantidad mensual). ¿Qué alternativa existe si usted es autónomo y quiere verse protegido en caso de paro? Existen los seguros, pero resultan mucho más caros que la prestación por cese de actividad. Siempre y cuando no pague por ella en balde, claro está.

(*) Lucía Martín es periodista.
3 Comments
  1. Spectator says

    Muy interesante y acertado. Este es uno de los casos en los que se anuncia con gran aparato una medida en favor de «autónomos», «emprendedores», «pymes, etc, y luego la realidad queda muy alejada de lo anunciado

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