Montoro debe ser cesado

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Cristóbal Montoro, ayer, atendiendo a un grupo de periodistas en los pasillos del Congreso. / Emilio Naranjo (Efe)
Cristóbal Montoro, ayer, atendiendo a un grupo de periodistas en los pasillos del Congreso. / Emilio Naranjo (Efe)

Todo tiene un límite y el registro de su vivienda y posterior detención de Rodrigo Rato han traspasado el límite de la paciencia de los atónitos ciudadanos de este país con el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro. Game over. El juego ha terminado para Montoro por demasiadas razones, siendo la principal su esquizofrenia política. Montoro es un pirómano aunque ahora enseñe la manguera con la que quiere apagar el incendio. Su incendio.

Una sociedad civilizada no puede permitir que su gobierno le diga una cosa y la contraria. El señor Montoro se sacó de la manga una amnistía fiscal ofreciendo a los que regularizaran su situación la impunidad mediante un “apagón” de todas las instituciones del Estado. Montoro se las arregló para que la impunidad fuera posible en los delitos contra la Hacienda Pública. Pero en los delitos conexos, como el de blanqueo de capitales o el alzamiento de bienes, era tarea imposible. La irresponsabilidad del ministro se convirtió en letra jurídica en los ilícitos tributarios. Sólo llegó hasta ahí, pero hay sobrados indicios de que, aunque ahora diga otra cosa, sus intenciones iniciales pasaban por la demolición completa de la Justicia, y por tanto del principio de igualdad en la aplicación de la ley, lo que era tanto como poner en solfa el Estado de Derecho. Obviamente, la finalidad última era buena: recaudar más. Pero el precio político que todos íbamos a pagar ha sido brutal. Nunca como hoy ha sido tan bajo el nivel de confianza ciudadana en las instituciones y en sus representantes políticos. Costará mucho restaurar un daño moral que no pueden compensar ni los registros domiciliarios o la detención de los supuestos corruptos, y mucho menos la reacción tardía e impostada del ministro de Hacienda.

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El 11 de mayo de 2012, poco después de la aprobación del Real Decreto-ley que concedió la amnistía fiscal, se produjo un aviso por parte del entonces Secretario General del Tesoro y Política Financiera. Economía contra Hacienda. El Secretario General, Íñigo Fernández de Mesa Vargas (actual Secretario de Estado de Economía) alertaba a las entidades financieras a no dejarse adormecer por la amnistía y a proseguir con mayor rigor sus actuaciones de control para detectar los casos de blanqueo que algunos querían disfrazar bajo el supuesto manto protector de la amnistía fiscal. Se intimaba a dichos operadores a denunciar las fundadas sospechas, si las había (y yo creo que en bastantes casos las había), al Servicio Ejecutivo de Prevención del Blanqueo de Capitales e Infracciones Monetarias. Sin embargo, pocos días después el señor Fernández de Mesa daba marcha atrás en un nuevo informe mucho más “elástico” e indulgente. ¿Qué había pasado mientras tanto? Lo dejo a la fantasía del lector. Eran tiempos, en el peor momento de la crisis fiscal, de salvación nacional gracias a la amnistía. Todo el Gobierno fue responsable de ese grave error. Fue una gran negligencia por parte del Gobierno Rajoy. Pero, en esta cuestión, al mando estaba un comité de salud pública. Y su piloto era don Cristóbal Montoro.

Una vez me dijo un ministro de un país muy pequeño que la mayor parte del tiempo empleado por el primer ministro lo dedicaba a defenderse de las zancadillas que le ponían algunos miembros de su gabinete. Los daños causados por las tonterías y las insidias políticas son mucho más graves (afectan a mucha más gente) en un país grande como España. ¿Sabrá estar a la altura del país Mariano Rajoy y hará lo que debe hacer con su ministro de Hacienda? Ha dicho Montoro: “Que cada cual responda de sus actos”. Pues eso.

5 Comments
  1. Eliezer says

    Pues sí, debe ser cesado…

  2. Marcos says

    El títular contiene una incorrección gramatical. Cesar es un verbo intransitivo, por lo que no puede llevar complemente directo, y por tanto, no tiene voz pasiva. Lo correcto debería ser: Montoro debería ser destituido. Tras la destitución. Tras la destitución, Montoro cesa en su puesto, pero no puede ser cesado, sino que cesa él solito.

  3. FB says

    Gracias por la corrección, Marcos.

  4. Ignacio says

    «Obviamente, la finalidad última era buena: recaudar más.» ¡Bueno! Viendo lo que se va viendo, ni siquiera eso: la finalidad era permitir a sus amigos y a ellos mismos pasar la mopa.

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