COMPETENCIA / Bruselas acusa a la compañía de Internet de relegar a sus competidores en sus búsquedas

La UE impone la mayor multa de su historia a Google: 2.424 millones de euros

MANUEL MORENO | Publicado:

Google dispone de 90 días para cambiar la manera en la que muestra sus resultados de búsqueda en Europa. / Foto: Pixabay

Google acaba de recibir la mayor multa que haya impuesto nunca la Comisión Europea en materia de Competencia. El buscador ha sido condenado por el organismo comunitario a pagar 2.424 millones de euros por posición dominante en el mercado de los comparadores de precios y a cambiar la manera en que muestra los resultados de búsqueda en el continente.

La Unión Europea considera que la firma de Larry Page está incumpliendo las leyes anticompetencia europeas porque cuando un usuario busca información sobre un determinado producto en Internet, Google ofrece primero los resultados de Google Shopping –su propio servicio que recomienda productos y dónde adquirirlos en la web–, favoreciéndolo frente a los enlaces a otros comparadores de precios.

Esta práctica, que la compañía de Mountain View (Santa Clara, California) viene ejecutando desde 2008, está proporcionando información sesgada al usuario, según considera la comisaria europea de Competencia, Margrethe Vestager. El consumidor desconoce por qué se entregan primero unos resultados y no otros, pero al mostrar primero los propios se están favoreciendo los intereses de la propia compañía, que obtiene más clicks y mayor porcentaje de ventas.

“Google está dando preeminencia a su propio servicio, colocando primero sus productos aunque no sean los más beneficiosos para los usuarios. Además, retrasa a sus rivales con un algoritmo propio al que añade periódicamente nuevos criterios”, establece la Comisión. Según sus informes, los competidores de Google Shopping aparencen posicionados, de media, en la cuarta página de resultados del buscador, lo que les deja prácticamente fuera del pastel de clicks y ventas.

Siete años ha tardado la Comisión Europea en decidir la imposición de la histórica sanción. Ha sido un periodo en el que los distintos comisarios de Competencia han tratado de llegar a un acuerdo con la firma del buscador, aunque sin éxito. Hace dos años se abrió el primer expediente sancionador, decisión que tampoco logró que Google cambiara de postura, y en 2016 se le hizo llegar un segundo pliego de cargos que denunciaban la posición dominante de los servicios de comparación de la compañía.

Ante la pasividad del buscador, que no ha cambiado ni un ápice su manera de actuar, ahora la UE adopta una medida que dobla y supera la mayor sanción impuesta hasta la fecha (1.060 millones de euros a Intel en 2009), doblando largamente las previsiones que señalaban que la multa a Google rondaría los 1.000 millones de euros. Por ley, una multa no puede superar el 10% de la facturación de una compañía.

Google no ha tardado en reaccionar y mostrar su desacuerdo con la sanción. “Cuando compras online quieres encontrar los productos que estás buscando de manera fácil y rápida y los anunciantes promocionarlos. Por esta razón Google muestra Shopping Ads, con el objetivo de conectar a usuario con miles de anunciantes, pequeños y grandes, de una manera que sea útil para ambos. Dicho esto, estamos en desacuerdo con las conclusiones anunciadas hoy. Vamos a revisar con la Comisión la decisión en detalle y consideraremos apelar y continuar exponiendo nuestros argumentos”, ha reconocido Kent Walker, vicepresidente senior y general counsel de Google, nada más conocerse la sentencia.

Sea como sea, Google tiene a partir de ahora un plazo de 90 días para acabar con la manera en la que muestra los resultados de búsqueda. Si no lo hace, la Comisión Europea podría aplicarle una multa adicional que podría llegar hasta el 5% de los ingresos diarios que consiga Alphabet (empresa matriz en la que se integra el buscador).

La Comisión ha querido, con esta multa aplicada al ámbito de los comparadores de precios, sentar precedente y que sirva de ejemplo para otras actuaciones que también por cuestiones antimonopolísticas tiene abiertas contra la empresa del buscador.

Por ejemplo, la UE sigue analizando la exclusividad que Google solicita a páginas web que muestran sus anuncios o la preinstalación de las aplicaciones de la compañía en los teléfonos móviles que utilizan el sistema operativo Android.

Sin embargo, Google no parece estar muy dispuesto a cambiar su política y considera que cada causa debe ser analizada por separado. También ha intentado que la Unión Europea considere su postura dentro de un marco de servicios más amplio y que analice la forma de mostrar resultados de otros gigantes de Internet como Amazon o eBay para tratar de salvar la situación.

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