¿Por qué Barcelona quiere menos turistas si lidera el ranking estatal?

  • El TSJC se pronunció el 31 de julio abriendo la puerta a una nulidad completa del Peuat
  • “Los cruceros en un solo día traen 5.000 personas", advierte Janet Sanz

“¿Qué sitio visitarías de España?”, pregunto. “¡Barcelona!”, responde un compañero de viaje de Pekín. Es la elección que primero les viene a la cabeza lo mismo tengas enfrente a un iraní, a un estadounidense o a un marroquí. A miles de kilómetros, sin apenas un ‘hola’ y ‘olé’ como recurso verbal, los extranjeros sí son capaces de imaginarse el Eixample, la Casa Batlló y la Sagrada Familia. Su deseo de verlos en persona contribuyen, sin ellos saberlo, a la frase ‘morir de éxito’ en la Ciudad Condal.

“El turismo es rentable porque deriva gastos en el sector público como mantener y garantizar la seguridad en el sitio de destino”, expone Daniel Pardo, miembro de la Asamblea de Barrios de Turismo Sostenible en Barcelona, una iniciativa que desde 2015 denuncia las externalidades negativas del sector de viajes. Pedro Bravo, que investigó el turismo de masas en ‘Exceso de equipaje’, comenta como paso transitorio la tasa turística para que el visitante y la empresa aporten lo equivalente a los servicios que usan.

La preocupación por la viabilidad de Barcelona como ciudad ronda desde hace años a la urbe, que se vio desbordada con unos 16 millones de turistas en 2018 y que según los últimos datos del INE acaparó el 23,4% de visitantes en abril. La primera del ranking pero, ¿a qué precio? Tanto Janet Sanz, teniente alcalde de Ecología, Urbanismo y Movilidad del Ayuntamiento de Barcelona, como Anna Torres, investigadora del Grupo de Turismo, Cultura y Territorio, consideran que hay que trazar una mejor gestión del turismo.

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Janet Sanz, de Barcelona en Comú, destaca iniciativas como la de Londres, que se ha declarado parque natural. Y denuncia: “No puede ser que venga el Estado y diga que vamos a incrementar en 20 millones las llegadas por aeropuerto sin consultarnos y que en el puerto vaya a haber tres cruceros más cada día”. Lo dice por la creciente preocupación por el coste medioambiental, una postura que respalda Torres al otro lado del teléfono: “Los cruceros en un solo día traen 5.000 personas que van a los mismos monumentos y cada viajero consume el doble de agua y genera un tercio más de residuos”.

Las medidas que sí puede implementar el consistorio, más allá del transporte internacional, son algunas como fijar una entrada en el Parque Güell aunque, según Bravo, “si molesta a quienes visitan y a quienes viven es que se están equivocando”. La doctora Torres matiza que el cierre se centra en la parte monumental, que supone el 8% del total del espacio público. “Antes, al estar abierta había vandalismo y exceso de turistas”. Y destaca que con el dinero recaudado se ha recuperado patrimonio.

Peuat Vs Airbnb: una lucha jurídica y social

Otra medida que sí entra en las competencias de Barcelona y, por tanto, sí ha podido poner en marcha es el Plan Especial Urbanístico de Alojamientos Turísticos, más conocido como Peuat. El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) se pronunció el 31 de julio abriendo la puerta a una nulidad completa de este proyecto, que plantea que en la zona más saturada de la Ciudad Condal haya decrecimiento en la oferta de habitaciones turísticas desplazándolas a la periferia de la urbe.

Sanz es clara al respecto: “El Peuat defiende el interés general de la ciudad con un amplio consenso político que tanto el PSC, Esquerra Republicana y, en su momento, la CUP apoyaron para poner orden a una actividad con barra libre donde había más camas para turistas que para vecinas”. Y sopesa que aunque están dispuestos a adaptarse a las demandas técnicas señaladas por el TSJC, no lo están a tumbar el espíritu de la normativa.

“Cuando lanzamos el Peuat era una medida valiente pero sabíamos que había mucha resistencia, de ahí los recursos de inversores”, afirma. Sin embargo, para Asamblea de Barrios la normativa se queda corta: “Surgen dos problemas: El primero es que más alojamiento fomenta más actividad turística aunque sea en otros barrios. Y el segundo es que se extienden los problemas de sobreexplotación de espacio público, transformación del comercio y conflictos de movilidad”.

Faltan recursos, denuncian. En concreto, inspectores, herramientas online para detectar las trampas de los propietarios profesionales y más efectividad en las sanciones. A pesar de que el Banco de España en un informe recoge un cierto estancamiento en las subidas de alquiler, también señala que Barcelona sigue en el top 3 de ciudades más afectadas junto a destinos turísticos como Málaga y Santa Cruz de Tenerife.

"El decrecimiento turístico va a llegar"

Los últimos datos del Observatorio Metropolitano Habitacional de Barcelona señalaban un desajuste entre los precios del mercado y la realidad. Los portales pedían 1.443 euros al mes. El ciudadano buscaba 908 euros. Y el contrato final acababa siendo de 916 euros mensuales. “La gente habla del encarecimiento del centro sin tener en cuenta que es una onda expansiva que va desplazando a los vecinos hasta que quienes no pueden asumirlo acaban en la calle”, comenta Bravo.

Muy destacable también que las personas jurídicas representan el 24% de la oferta de alquiler frente al 69% de particulares pero si desgranamos el perfil de grandes propietarios (aquellos con unas 70 viviendas en propiedad en Barcelona) las personas jurídicas tienen un peso del 53,6%, por encima de particulares (26,6%) y administración pública (15,7%). “Aunque hay menos de 10.000 licencias para pisos turísticos en Barcelona se ofertan 25.000, según la plataforma ‘Inside Airbnb que contabiliza más allá de las cifras oficiales”, desvela Pardo.

El problema, en parte, es la impunidad jurídica porque cada comunidad tiene su ley y cada ayuntamiento asume algunas competencias derivadas. “Haría falta una norma de Europa porque estas economías tecnológicas son bastante líquidas y se escudan en recovecos legales. Por ejemplo, Airbnb no se considera turística sino un listado de anuncios y se escaquea de responsabilidades”, razona Bravo.

Janet Sanz considera que es interés de todo el mundo que Barcelona continúe siendo una ciudad habitada y no un cascarón como Venecia. “Hasta hace poco el turismo se promocionaba y ahora se ha pasado a gestionar la actividad porque afecta a todos los ámbitos”, concluye Anna Torres, que destaca que los Juegos Olímpicos de 1992 contribuyeron a que la Ciudad Condal se reinventara fuera de sus fronteras.

Y del pasado miramos hacia el futuro.“El decrecimiento turístico va a llegar”, dice rotundo Daniel Pardo, “la cuestión real es si esta caída de llegadas internacionales será accidental cuando sobrevenga una subida del crudo o una recuperación de otros destinos llevándonos a una crisis socioeconómica. O si, por el contrario, elegimos un debate sobre cómo fomentar otras economías”.