Andy Robinson: “Los gobiernos de izquierda de América Latina no llegaron a ser dueños de su destino”

  • Entrevista al economista inglés, corresponsal de ‘La Vanguardia’ en el continente, autor de 'Oro, petróleo y aguacates. Las nuevas venas abiertas de América Latina'

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El libro de cabecera de los principales líderes de la izquierda fue aquel que decía: "los latinoamericanos somos pobres porque es rico el suelo que pisamos". La conclusión de Las venas abiertas de América Latina de Eduardo Galeano no solo fue célebre, sino que sigue plenamente vigente casi 50 años después. Los gobiernos de izquierda de la región no lograron, aunque parezca paradójico, dejar de depender en exceso de las materias primas que extraían de la tierra. Así lo afirma Andy Robinson (Liverpool 1960), licenciado por la London School of Economics y corresponsal itinerante de La Vanguardia en América Latina -después de serlo en Nueva York-. En su último libro, Oro, petróleo y aguacates. Las nuevas venas abiertas de América Latina (Arpa Editores) toma la brújula del escritor uruguayo para recorrer el continente con amenas crónicas periodísticas que tienen como temática el hierro, el cobre, el petróleo, la plata... Así trata de entender la compleja realidad de la región.

En este libro parte de Las venas abiertas de América Latina de Eduardo Galeano. El escritor uruguayo dijo que no volvería a leer su libro, que caería “desmayado”. ¿Por qué cree que este ensayo sigue siendo esencial para entender al continente?

– Digo que Galeano se quedó corto incluso, aunque sea para provocar, porque es un libro muy directo en sus críticas. Creo que lo comentó de forma irónica porque Hugo Chavez había regalado un ejemplar del libro a Obama y supongo que el escritor, siendo una persona con una integridad increíble, no quería venderse a ningún poder. Esa izquierda que estuvo tanto tiempo esperando llegar al poder y finamente llegó, muchas veces mostró una falta de humildad y exceso en su discurso, sin permitir a a veces el debate democrático. Galeano quizás no quiso ser cooptado por esos gobiernos. Él dice que América Latina es pobre porque es rico su suelo.

"Los gobiernos de izquierdas no lograron superar esa dependencia de los mercados internacionales y de las materias primas"

El libro sigue siendo relevante porque en la región se siguen utilizando las materias primas como la principal fuente de ingresos. Los gobiernos de izquierdas no lograron superar esa dependencia de los mercados internacionales y de commodities. Pero no quisiera que se entendiera como una critica incondicional a los gobiernos de Venezuela, Bolivia, Ecuador etc. porque también reconoce sus enormes logros sociales para las clases populares, que habían sido excluidas durante siglos.

En el libro habla de que los gobiernos de izquierdas, que llegaron al poder a principios de este siglo en América Latina, podían tener una ideología antiextractivista, pero se acabó imponiendo la explotación de las materias primas en su modelo económico. ¿Cree que esta es la clave principal de su caída?

– La izquierda tenia dos retos: primero romper la dependencia del norte global. Hubo un momento en el que se hablaba mucho de relaciones comerciales países sur-sur. Lo segundo era reducir la dependencia de las materias primas. Creo que la izquierda hasta cierto punto consiguió lo primero, al menos bastante, pero no lo segundo. Llegan al poder justo en el momento en el que el precio del petróleo, de la soja se disparó. La tentación de no aprovechar esos beneficios para combatir la pobreza era enorme. Se entiende perfectamente. Además la industrialización, que en Brasil se intentó, no es nada fácil. Seguro que este fue uno de los principales motivos del fin de estos gobiernos porque cuando la segunda ola de la crisis financiera llegó a los países en desarrollo, hubo una caída en picado de los precios de materias primas. Los gobiernos de izquierda de América Latina no llegaron a ser dueños de su propio destino. En la izquierda hablamos mucho de soberanía, pero tiene que haber soberanía económica. Cuando EEUU estornuda, América Latina se resfría, y eso es un problema. Nunca mejor dicho en estos momentos de pandemia.

En el libro plantea dos modelos de la izquierda en la región: el de extracción de materias primas para combatir la pobreza, a costa de la naturaleza, y otro modelo radical de autoconsumo, de economía pequeña, totalmente conectado con la realidad indígena.

"Hay muchos conocimientos que han sido ignorados debido al racismo y al colonialismo. En nuestra época,  deberíamos intentar comprender esos conocimientos"

– Hay un debate dentro de la izquierda latinoamericana y mundial sobre esto: hasta qué punto deberíamos apostar por políticas para impulsar el crecimiento para generar empleo y combatir la pobreza. Hay un reportaje en el libro sobre el proyecto hidroeléctrico en la Amazonía, en Itaituba, una ciudad en medio de la selva. Allí conocí a una comunidad indígena de Munduruku, afectados por la construcción de una presa para generar energía hidroeléctrica necesaria para que el Gobierno fomentara el crecimiento y combatiera la pobreza. El argumento de Dilma Rousseff y Lula era coherente, pero la suya es una ciudad milenaria cuya forma de vida se iba a perder. Cuando haces un viaje allí es casi imposible defender la presa. En el fondo, la gente que vive ahí son los munduruku y deberían tener la ultima palabra. No soy de la escuela antiextractivista a ultranza, aunque en todo caso mi libro no pretende tener una tesis, sino que más bien es una serie de crónicas periodísticas. Si hay alguna conclusión es que hay muchos conocimientos que han sido ignorados a lo largo de los siglos debido al racismo y al colonialismo. En la época que vivimos ahora, deberíamos intentar comprender esos conocimientos en lugar de ir a extraer el hierro.

En el libro menciona la relación de EEUU y América Latina. Obama parecía querer tener una relación más sana con los países latinoamericanos y acabó imponiendo sanciones a Venezuela. ¿Qué consecuencias tiene para la región que Donald Trump esté en el poder?

– Cuando Obama parecía cambiar la relación de America Latina, de repente anunció que iba a aplicar sanciones a Venezuela porque consideraba al país una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos. En realidad, es EEUU la amenaza para la seguridad nacional de los países latinoamericanos como Venezuela. El argumento es totalmente ridículo y, a partir de eso, se han justificado una serie de sanciones a Cuba y a Venezuela que han asfixiado a esos países. Esto cobra más relevancia en un momento de grave peligro sanitario. Creo que es necesario contrarrestar esa imagen de Obama como un presidente progresista, pero el año pasado estuve en Cuba y me di cuenta de que la diferencia entre Obama y Trump es abismal. Obama tendió un puente a Cuba, inició el turismo, y para los cubanos, especialmente los jóvenes, fue una inyección de actividad económica y cultural que transformó sus expectativas. Se puede decir que Trump es un peligro terrible. Es como si hubiera externalizado la política exterior de América Latina a Marcos Rubio y a un grupo de neoconservadores cubanos en Miami que están locos, son fanáticos. Esta gente está llegando a un nivel de fanatismo, de nueva Guerra Fría, que hasta se echa de menos a Obama.

Ya que su libro habla de materias primas, me gustaría repasar algunas de las más relevantes. Escoge el oro para hablar de la psicología de la riqueza. ¿Podría resumir su impacto sobre la región?

– En estos momentos, con la pandemia, el precio del oro ha superado el récord alcanzado en 2008, año de la crisis financiera. Galeano explica que, de forma muy simplificada, el comportamiento del mundo rico provoca sufrimiento en el mundo pobre, en este caso en América Latina. En los momentos de miedo se dispara el precio del oro y, debido a este precio elevado, hay más incentivos para las corporaciones mineras para abrir minas de enorme destrucción ambiental en América Latina. También hay más incentivos para que millones de desesperados se lancen a la Amazonia y a otras partes de los Andes en busca de pepitas de oro para venderlas por 10 dólares y así poder comer. Hay consecuencias medioambientales y sociales terribles porque en muchos casos están invadiendo territorios indígenas para patearlos en busca de oro, se contaminan los ríos. Estas personas, conocidas por garimpeiros en Brasil, que retrató el fotógrafo Sebastiao Salgado, tienen vía libre gracias a Bolsonaro. El oro también es el principal medio de blanqueo de dinero en Colombia. El viaje que hice sigue por Centroamérica, donde operan las grandes mineras canadienses. Canadá, con su imagen de ser el país medioambientalmente más sensible del continente, está causando estragos en América Latina. Una de sus mineras es Barrick Gold en cuyo consejo esta José María Aznar y la derecha mas dura.

También el petróleo es clave porque atraviesa Venezuela. ¿El golpe del autoproclamado presidente, Juan Guaidó, cómo se relaciona con el petróleo?

"Está claro que los intentos de golpe de estado en Venezuela responden a intereses de hacerse con el control del petróleo"

– Fui a la presentación del llamado Plan País del supuesto nuevo Gobierno. Estaba abarrotado de gente joven y Guaidó parecía Luis Fonsi, el cantante de reggaeton. Primero dijeron que no iban a privatizar PDVSA -la empresa estatal de petróleo-, pero era obvio que su plan de recuperarla se basaba en la privatización paulatina. Poco después John Bolton, el asesor de seguridad nacional de Trump, dijo que estaban apoyando un cambio de régimen en Venezuela por motivos de derechos humanos y de democracia, pero no deja de ser verdad que habría claras oportunidades petroleras para las empresas petroleras estadounidenses. Para Venezuela el principal mercado de exportaciones petroleras había sido EEUU y tiene las reservas no reconocidas mas grandes del mundo. Es imposible que Juan Guaidó no haya sido una especie de títere de EEUU. Aunque entender lo que ocurre en Venezuela es complejísimo, está claro que los intentos de golpe responden a intereses de hacerse con el control del petróleo.

– Para cerrar con una reflexión algo positiva, usted alberga cierta esperanza en los movimientos populares del último año, en Chile y Ecuador. ¿Por qué?

– Sí, aunque después de lo que ha pasado con el coronavirus, las expectativas económicas en América Latina son tan desoladoras... Cuando fui a Chile y Ecuador el año pasado, sobre todo en Chile, vi un un movimiento con muchos jóvenes e ideas nuevas. Chile es quizás el país más paradigmático de Las venas porque casi todas sus exportaciones son metales. Cuando Allende llegó al poder, todo su proyecto de transformar la economía chilena para reducir la desigualdad estaba basado también en el cobre. En las manifestaciones del año pasado creo que había una idea de que se debería buscar otro tipo de modelo de desarrollo de dependencia del cobre. Veías a grupos de personas debatiendo sobre extractivismo en una plaza, como aquí en el 15M. Apenas había gente con la que hable yo que no estuviera de acuerdo con las manifestaciones: pequeños empresarios, taxistas, estudiantes, trabajadores... Todos coincidían en que el modelo chileno era un desastre, aunque ha sido el mas citado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) porque era el ejemplo de mayor éxito neoliberal en América Latina. En Ecuador hubo dos semanas de movilización indígena y Lenin Moreno tuvo que rediseñar el ajuste del FMI. El FMI está furioso, dicen que han sido engañados. En estos tiempos de pesimismo, con todos aislados en las casas, hay muy buenos ejemplos de que la acción directa funciona.

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