La ‘rebelión’ de los suboficiales

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Vista de la concentración, convocada por la Asociación Unificada de Militares Españoles (AUME). / P. Campos (Efe)

Una gran parte de los suboficiales de las Fuerzas Armadas están quemados, lo que según el diplomado en relaciones laborales y militar Víctor Madrid Fernández, "es un síndrome poco aconsejable que se caracteriza por actitudes y sentimientos negativos hacia el propio rol profesional". Casi un millar de estos suboficiales “quemados y descontentos” le organizaron el sábado a la ministra de Defensa, Carme Chacón, una concentración en la calle Pedro Teixeira, detrás del Ministerio.

La mañana era fría y soleada. El aire del Guadarrama se dejaba sentir en la cara. Los altavoces dispuestos sobre un escenario adornado con una pancarta roja en la que se leía: “¡Por una carrera digna, por unos derechos plenos!” recibían la potencia necesaria para que los decibelios reivindicativos llegaran hasta la quinta planta del Ministerio, donde vive la ministra. Aun así y todo, un propio con chaqueta azul y más frío que un perro chico, recogió los folios que le dio el secretario general de la Asociación Unificada de Militares Españoles (AUME), Mariano Casado, y corrió a llevarlos al gabinete de la ministra.

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Aparecieron las cámaras de televisión, los reporteros de prensa, los plumillas… Unos tipos con gafas ahumadas entretenían su café tras los vidrios de un bar esquinero. Se notaba que eran de inteligencia militar, a saber si del CNI o de la antigua Tercera bis del Estado Mayor. Dos furgonetas de los antidisturbios, UI-1-85 y 86, controlaban la situación, pero no era necesario porque los militares habían colocado unas cintas de plástico y se controlaban a sí mismos. Algunos periodistas abandonaron la concentración porque allí al lado, en el Ministerio, la subsecretaria María Victoria San José iba a realizar una valoración. "Los concentrados son unos 150, no llegan al 0,1% de las Fuerzas Armadas", dijo entre otras cosas.

Pegue la hebra con unos que venían de Zaragoza. “Con cuarenta años de servicio yo debía ser capitán y no he pasado de subteniente”, me dijo P, el de mayor edad, al que faltan unos meses para pasar a la reserva. “Con esposa y tres hijos, tú me dirás qué comemos si me pongo a hacer los cursos de ascenso”… Los demás asentían, como diciendo que ese precepto de la Ley de la Carrera Militar que facilita a un soldado raso llegar a general como Colin Powell, es tan difícil como soplar y sorber a la vez, pura propaganda barata. “Como mucho puede llegar a coronel”.

El subteniente P me dice que ha estado tres temporadas en Afganistán, con los aviones en Herat, y que su sueldo, a pesar de los conocimientos y de la experiencia acumulada, no pasa de 1.800 euros al mes. Van llegando militares de Galicia, Valladolid, Albacete, Badajoz, Valencia, Andalucía… Se quejan de las mismas dificultades de ascenso y promoción. “Somos la base de las Fuerzas Armadas y recibimos un trato mucho peor que en la empresa privada”, aseguran. Ya protagonizaron una concentración en Madrid hace un año pero fueron ignorados.

Avanza la mañana. Siguen llegando militares de paisano. Algunos se acercan a una mesa de la organización AUME donde una mujer y un hombre les entregan una gorra, una banderita naranja con la leyenda reivindicativa impresa y un pito de plástico azul, distinto del que hace cuatro días emplearon algunos en la sonora protesta contra el jefe del Gobierno antes y durante el homenaje a los que dieron su vida por España.

Ahora, cuando Casado menciona desde el escenario los nombres de los últimos fallecidos en Afganistán, todos guardan silencio y les rinden homenaje “sin necesidad de protocolo”, dice el dirigente de AUME. Y escuchan con devoción una tristísima pieza de La lista de Schindler que Paula, de la Joven Orquesta Sinfónica de Madrid, arranca a su violonchelo.

A la concentración iban a acudir representantes del PP, IU y UPyD, pero, de acuerdo con los organizadores, decidieron no asistir, no fuera a ser que les acusasen de utilizar el malestar militar contra el Gobierno. Si estuvieron algunos dirigentes de los sindicatos policiales, de la Guardia Civil y de los Mossos d’Esqueadra.

Las peticiones de estos militares, “puta base”, como ellos dicen, son: “Respeto a la trayectoria de los que tenían claramente marcadas sus expectativas profesionales antes de la ley militar profesional; especial atención a los suboficiales que se han visto perjudicados; creación de un sistema de promoción desde soldado a coronel; integración de la tropa y marinería en la carrera militar formando un todo en el que se facilite la promoción y desaparezcan los contratos basura”.

El documento trasladado a la ministra Chacón también reclama una reestructuración profunda de los sistemas de evaluación para el ascenso, de modo que el mérito y la capacidad se midan con parámetros objetivos y similares al del concurso-oposición, así como la desaparición de los informes personales de calificación… “Por no hacer la pelota me ponen mala nota”, decía una pancarta. Y otra: “¡Qué putada, no paso de brigada!”

Respecto a la Ley de derechos y deberes reclaman algo tan sencillo como que se les considere “ciudadanos de primera”, se respete su intimidad –“con la nueva ley pueden registrarnos hasta las taquillas”, denuncia una suboficial--, sólo pueda limitarse la libertad de expresión por asuntos de seguridad nacional, y se les reconozcan los derechos de asociación, reunión, representación y negociación profesional de horarios, permisos y licencias.

El acto termina con aplausos a dos heridos en Iraq y en Afganistán y con el canto a coro del Himno para la libertad de José Antonio Labordeta, el hombre que un día elogió al abuelo de la ministra, un libertario que luchó por lo que dice su canción.  Chacón le quería mucho.

5 Comments
  1. minervo says

    Es increíble la vileza y el ensañamiento con que esta casta casposa y decimonónica esta lacerando y mortificando a la que es la verdadera columna vertebral del Ejército, (estoy hablando de la Tropa y los Suboficiales) que ven día a día, a pesar de llevar sobre sus espaldas el peso de la Institución como sus ¿mandos? Solo se preocupan de legislar disposiciones en su propio beneficio, de amañar plantillas y provisiones de destino a su favor, de distribuir arbitrariamente los complementos económicos, solo a su favor; ven como sus “abnegados jefes” procuran hacer el menor número de servicios posibles, aparecer lo mínimo posible por la unidad, y eso sí, hacer el máximo número de cursos, aliñados para ellos solos, y bien pagados.

    Estos grandes conocedores de la Ley del Embudo, no dudan en arrastrarse como ratas ante los políticos de turno, con tal de conseguir sus fines, (una de sus últimas conquistas es un jugoso pase a la reserva, bien untado con una indemnización millonaria), para después zaherir sádicamente a unos subordinados indefensos, a base de Leyes, Reglamentos Ordenes y demás disposiciones, con las que dan salida a Dios sabe que bajos instintos y proyectan sobre los escalones inferiores la humillación y la bilis que han tenido que tragar ante unos políticos que los miran con desprecio sin disimulo.

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  2. Marita says

    ¡Viva la lucha de la clase obrera!

  3. Iker G.U. says

    Pero que quieren, si tienen trabajito. Anda buen miliko, si no te gusta el sueldo, haber estudiado. Hay en el desempleo demasiados uniiversitarios kmo pa k vengan los rambos a quejarse. Menos presupuesto en Militares y mas en docencia, inutiles

  4. martir says

    Que clase de democracia tenemos, que encarcela al defensor de libertades, castiga al que las protege, y anula al que las reclama.
    Frases para no olvidar. Una pena.

  5. Iriana says

    Muchisimas gracias por incvaitiias como estas!Yo la verdad que lo intente varias veces durante algunos dias con todo tipo de aplicaciones, pero estoy muy verde aun y esa posibilidad ni se me paso por la cabeza!Haber que tal la proxima! Un saludo!

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