El plan de Zapatero pasa por 'vender' a Rubalcaba

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Zapatero, ayer, en Zaragoza, durante la clausura de la Convención Autonómica socialista. / J. Cebollada (Efe)

José Luis Rodríguez Zapatero sigue deshojando aparentemente la margarita y en el PSOE colocan “de oficio” la coletilla “si Zapatero no repite” cuando abordan la sucesión de su líder. Pero ese condicional de uso obligado entre la parroquia socialista no es más que un gesto convenido, porque no hay dirigente socialista, en este momento, que no admita en privado que Zapatero tiene la decisión tomada y que no será cartel electoral del PSOE en el año 2012. Para sustituirle tienen a Alfredo Pérez Rubalcaba, el todopoderoso vicepresidente del gobierno, que se ha especializado en protagonizar las buenas noticias, como las detenciones de presuntos miembros de ETA. Las malas, los recortes, las reformas y los ajustes, los anuncia  Zapatero, cuya imagen está abrasada, de acuerdo con los resultados de todas las encuestas que manejan en la cúpula socialista.

En el PSOE hay quienes siguen sin comprender por qué el presidente del gobierno no ha anunciado ya su decisión de no volver a presentarse a las próximas elecciones generales. Se lo preguntan especialmente algunos de los candidatos que tienen que afrontar las elecciones municipales y autonómicas del 22 de mayo con las encuestas en contra y con la impresión de que Zapatero va a ser una rémora para sus aspiraciones. Ése es, de hecho, el argumento que intenta imponer el PP (“hay que ganar el 22 de mayo para echar a Zapatero”) mientras que el PSOE se esfuerza en desvincular elecciones municipales y autonómicas de generales (“en mayo no se elige al presidente del gobierno sino a los alcaldes y presidentes autonómicos”). Pero Zapatero no está por despejar sus dudas, por el momento.

El presidente del Gobierno tiene su hoja de ruta trazada y está tratando de alcanzar dos objetivos. En primer lugar, sacar adelante todas aquellas reformas que tuvo que esbozar, en contra de sus principios e ideología el 12 de mayo de 2010, cuando atisbó el abismo para la economía española, tras un fin de semana de reuniones en Bruselas. Zapatero ha apostado por el “me cueste lo que me cueste” y no  abandonará su cargo hasta culminar ese paquete de reformas, buscando, eso sí, acompañarlas de paz social, acuerdos con los agentes sociales y el respaldo del Parlamento. El propio Zapatero ya advertía a los presentes, durante la celebración de la última copa de Navidad, celebrada en el Palacio de la Moncloa, que estaba convencido de que el PP apoyaría la reforma de las pensiones o, al menos, no se opondría a su aprobación en el Congreso. Dicen en su entorno que al presidente le absolverá la historia y que, vista su gestión con perspectiva, se le hará justicia a su figura y su gestión. Y eso está buscando Zapatero. Pero, de llegar esa “justicia histórica”, no parece que vaya a favorecer a barones y candidatos a alcaldes en las elecciones de mayo.

Por otra parte, José Luis Rodríguez Zapatero está preparando su recambio, el que piensa que es mejor cartel electoral ante una etapa de incertidumbres como la actual. Desde hace meses, después del verano, Zapatero tuvo claro que su sucesor debía ser Rubalcaba. Pero el punto débil del vicepresidente, que ha estado presente en prácticamente todos los gobiernos socialistas, es que no se trata de un hombre de partido y que el PSOE y Zapatero tienen muy claro que la militancia no tiene por qué aceptarlo como líder, aunque lo valoren como ministro. Es más, en contra de las nominaciones “a dedo”, los socialistas siguen manteniendo las elecciones primarias en sus Estatutos y Rubalcaba podría verse apeado de una carrera presidencial por unas elecciones primarias o ante la presentación de una candidatura alternativa en el ineludible Congreso que decidirá quién sucederá a Zapatero. El presidente del gobierno, convencido de que, si alguien puede tirar de parte del voto socialista desencantado en unas elecciones generales, ése es Alfredo Pérez Rubalcaba, ha decidido situarlo en primera línea, al frente del gobierno y ante los ojos de su militancia, con todos aquellos asuntos que vayan razonablemente bien en la política nacional; mejorar la comunicación del Ejecutivo tras los Consejos de Ministros, poner la cara de Rubalcaba ante cualquier detención de un comando etarra o “filtrar” a la prensa que el vicepresidente participó en una reunión y dio su visto bueno a un acuerdo, cuando el resultado sea fructífero.

Zapatero está promocionando la imagen de Rubalcaba no sólo ante el electorado, sino muy especialmente ante quienes tienen que aceptarlo previamente como líder: la militancia socialista. Son las operaciones que está llevando en paralelo el presidente del gobierno, con la inestimable colaboración de su mano derecha, el ministro de Fomento, José Blanco, y que le marcan los pasos a seguir y requieren un tiempo de ejecución: para que se culmine el proceso de reformas y para que la parroquia socialista asimile a Rubalcaba como nuevo líder y cartel electoral. Zapatero no olvida que ni siquiera el todopoderoso Felipe González logró mantener al frente del partido a su “elegido”, Joaquín Almunia, y no quiere cometer el mismo error. Y cada día que pasa hay menos posibilidades de que aparezca un “mirlo blanco” alternativo a Rubalcaba y más de que éste se consolide en la retina de la militancia como su líder. Así lo piensa Zapatero y así lo ha planeado en una estrategia que, salvo sorpresas, concluirá con el anuncio de José Luis Rodríguez Zapatero de su retirada tras las elecciones municipales y autonómicas. De este modo, si se produce el esperado batacazo socialista, será también Zapatero quien lo asuma sobre sus hombros con su marcha. Pero por mucho empeño que pongan algunos barones socialistas y la cúpula del PP en pleno, Zapatero no piensa irse hasta después de las elecciones de mayo, cuando sus dos misiones estén cumplidas: las reformas y la consolidación de su sucesor.

3 Comments
  1. el andaluz says

    Nadie duda en relación a la operación de venta del nombre «Rubalcaba», lo que si al menos es cuestionable es el lugar que dejará la historia a ZP.Se le recordará por retirar la tropas de Irak, por sus políticas erráticas,por sus contradicciones,por ocultar la verdad,por enfrentar a los españoles y por dejar al pais al borde de la quiebra.Creo que los españoles no lo echaremos de menos, al igual que el psoe y muchos de sus votantes.

  2. enante says

    Pues si se le recorduerda por retirar las tropas de Irak y por legalizar el matrimonio entre homosexuales, creo que no está nada mal. Es verdad que con la crisis económica no acertó, pero hay que reconocer que ha hecho bien algunas cosas.

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