Rajoy a Zapatero: "Se lo advertí, señor Presidente"

Mariano Rajoy, junto a la presidenta de Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal, durante el acto de toma de posesión de ésta, el pasado 22 de junio, en el antiguo convento de San Pedro Mártir (Toledo). / Tarek (Efe)

El líder del PP, Mariano Rajoy, tiene prácticamente ultimado su discurso frente al presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. El equipo que trabaja sobre el mismo ha preparado un amplio resumen de cifras macroeconómicas que esgrimir, para cargar contra el Ejecutivo y reprocharle todas ellas. Pero, según fuentes del PP, la idea que más seduce a Rajoy es recordarle a Zapatero que, hace sólo un año, en el mismo debate sobre el Estado de la Nación, él ya le pidió el adelanto electoral, porque, a su juicio, sería lo mejor para el propio Zapatero, para su partido (el PSOE) y para España. Un recordatorio que Rajoy acompañará con cifras e incertidumbres de las últimas semanas sobre la economía de nuestro país y con el reciente resultado electoral, en el que el PSOE y Zapatero han sufrido una derrota histórica. Por todo ello, el líder del PP llevará su discurso a un claro: “se lo advertí, señor presidente.” Y tratará de desgranar con argumentos y cifras por qué hoy Zapatero, el PSOE y España están peor que hace un año.

En el equipo de Rajoy trabajan sobre un discurso más duro en el fondo que en las formas. Casi sugieren una cierta condescendencia con el “árbol caído” en que se ha convertido Zapatero y sí aconsejan a su jefe de filas que resalte la ineficacia y la falta de credibilidad, no ya de Zapatero, sino de todo el Ejecutivo, puesto que el presidente del gobierno “ya no es el rival de Mariano (Rajoy), sino que hay que apuntar hacia el vicepresidente”, asegura uno de los dirigentes del PP que trabaja sobre la parte económica del discurso de Rajoy. El objetivo pues es evitar que  el candidato del PSOE para las próximas elecciones generales, Alfredo Pérez Rubalcaba,se vaya de rositas, porque es corresponsable de todo lo que ha pasado y no puede venir a vendernos dentro de unos meses que es nuevo o que tiene un proyecto nuevo”, asegura este mismo dirigente.

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En la cúpula del PP tienen claro que no van a entrar en ese acuerdo que Zapatero pedirá para sacar adelante las reformas económicas que, a su juicio, necesita culminar España. Frente a la petición de Zapatero, Rajoy replicará que el PP está dispuesto a pactar reformas razonables, pero no políticas incoherentes, vanas o innecesarias. Saben también en el equipo de Rajoy que Zapatero esgrimirá la actitud de los conservadores griegos, que se niegan a apoyar los planes de reformas que exige la UE, y que comparará esa actitud de los griegos con la del PP español.  Pero, en ese punto, el líder del PP tiene claro que no va a admitir la comparación entre España y Grecia ni entre él mismo y el líder conservador griego, Antonis Samaras, a quien sus colegas del PP Europeo (incluidos los populares españoles) han pedido que cambie de actitud y apoye las reformas del primer ministro, el socialista, Yorgos Papandreu.

Para Rajoy y su equipo el problema en España es, además de la ineficacia,  la credibilidad nula del actual gobierno. Y así lo hará saber el líder popular desde la tribuna de oradores. Pero ahí se quedará. No habrá recetas económicas ni contrapropuestas a la oferta de acuerdo de Zapatero, o a sus recetas. Mariano Rajoy entonará el mismo mantra que entonara durante el último debate sobre el estado de la nación: “nosotros sabemos lo que hay que hacer, lo hicimos en 1996”. Con respecto a la credibilidad que su hipotético gobierno pueda despertar, la respuesta también la tienen en el manual básico del debate: la credibilidad que despiertan entre los ciudadanos se ha visto en las urnas, recientemente, cuando el PP arrasó al PSOE. En cuanto a la credibilidad que pueda ofrecer el PP a los mercados internacionales, la respuesta es la misma: “si se logró despertar en 1996, volveremos a hacerlo ahora”, asegura otro de los miembros del PP que está recabando datos y cifras para que Rajoy pueda incluirlos como ejemplo en su discurso el martes. Este mismo dirigente añade que el PP pondrá en marcha “un paquete de reformas muy significativas, todo un mensaje a los mercados, en los tres primeros meses de gobierno” y, según sus cálculos, los mercados recuperarán la confianza y verán a España como una inversión próspera. A partir de ahí, según sus cálculos, la historia se repetirá, con el PP en el gobierno.

No precisa ni este dirigente ni ningún otro cuáles son esas reformas económicas que Rajoy tiene previsto acometer en sus primeros tres meses de gobierno. Tampoco lo hará Rajoy el martes, en su intervención ante el Parlamento. Porque, como diría Jordi Pujol, “ahora no toca”. Lo que toca es seguir hurgando en la herida de la falta de credibilidad de Zapatero y su gobierno en pleno, para intentar que siga desangrándose. Ese será el guión del que no piensa salirse Mariano Rajoy.