Las últimas horas del presidente Camps. De cómo la traición de Costa forzó la dimisión del 'president'

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Camps gesticula ante Trillo, en presencia de Rita Barberá, ayer miércoles, tras presentar la dimisión. / J. C. Cárdenas (Efe)

El ya ex presidente de la Generalitat Valenciana, Francisco Camps, dimitió ayer de sus cargos, tanto al frente del gobierno autonómico, como de la presidencia del PP en la Comunidad Valenciana. Pero esa renuncia no era su primera intención, sino que fue el fruto de una traición: la que, según fuentes del PP valenciano, cometió el que fuera secretario general del PP en la Comunidad Valenciana, Ricardo Costa. El plan de Camps era evitar la celebración de un juicio por el presunto delito de cohecho pasivo impropio que se le imputa a él y a otros tres anteriores dirigentes del PP valenciano, pero no abandonar sus cargos. Sin embargo, Ricardo Costa truncó sus planes y, probablemente sin haberlo deseado, puso en bandeja a Mariano Rajoy la cabeza de Camps, la que el líder nacional del PP no pudo, no quiso o no supo cortar desde que, en 2009, estalló el caso Gürtel y sus derivadas, con los trajes que la trama corrupta regaló supuestamente a Camps y a otros altos cargos del PP y del gobierno valenciano.

Según fuentes del PP, tanto Camps como el resto de acusados –Ricardo Costa, Rafael Betoret y Víctor Campos–, tenían una cita ayer miércoles a primera hora en el TSJCV. Su intención era lo que en lenguaje jurídico se denomina “allanarse”, y no es sino admitir su culpabilidad y aceptar la condena solicitada por el fiscal y la acusación particular. De haberlo hecho, hubiesen evitado la celebración de un juicio público, con luz y taquígrafos, en el que se hubieran escuchado  los testimonios del sastre José Tomás, o las célebres grabaciones en las que Camps confesaba a su “amiguito del almaÁlvaro Pérez, más conocido como “el bigotes” que “te quiero un huevo”, pese a haber afirmado en sede parlamentaria que no conocía a ese señor. El muñidor del plan era el dirigente del PP Federico Trillo y su idea era evitar la celebración de un juicio que podría coincidir con la campaña electoral y que podía también perjudicar gravemente las expectativas electorales del PP y de su candidato Mariano Rajoy. La cita era a las 8.30 de la mañana y la sorpresa la daba Ricardo Costa cuando, tras haber dado su conformidad al plan la noche anterior, no aparecía en el lugar de la cita.

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En el TSJCV, Betoret y Campos, confiados, firmaban su allanamiento. Camps, prefería esperar a ver la firma de Costa estampada en el documento que había preparado su abogado, que sí estuvo presente hasta el último minuto en el TSJCV. Pero cuando Ricardo Costa no apareció se desataron los nervios y la incertidumbre. El teléfono de Costa empezó a sonar. Trillo, María Dolores de Cospedal y una larga lista de dirigentes populares trataron de persuadirle, pero Costa había cambiado de idea: no pensaba aceptar su culpabilidad. Eso significaba que el juicio de los trajes se celebraría en cualquier caso, porque Costa había decidido defender en él su inocencia. El espectáculo mediático, el circo y la mala imagen del PP ante su electorado estaban garantizados ¡Y muy probablemente, coincidiendo con la campaña electoral, el próximo otoño!

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¿Qué fue lo que llevó a Costa a cambiar de idea y chafar los planes diseñados por Trillo y aceptados en principio por los otros tres afectados en la causa de los trajes? Algunas fuentes del PP valenciano no dudan en señalar que fue “la venganza” de un Ricardo Costa que se sintió maltratado en su día y abandonado por el presidente Camps. Otras, aseguran que más que la posible vendetta, lo que movió a Costa a descolgarse ( y dejar colgados y autoinculpados, por cierto, a dos de los protagonistas de esta historia) fue la desconfianza y el temor a que ni Camps ni su partido cumplieran sus promesas de protegerlo en el futuro. Estas mismas fuentes recuerdan que Camps prometió en su día nombrar conseller en su gobierno a Costa y no lo cumplió. Si a esa desconfianza, según unos, o afán de venganza, según los otros, le añadimos la delicada  situación procesal de Costa, entenderemos el plantón final del ex secretario general del PP valenciano.

Ricardo Costa, al igual que Rafael Betoret, está también implicado en el caso de la supuesta financiación irregular del PP valenciano y la aceptación de este delito no ayudaría en absoluto a ninguno de los dos. Pero, con el calendario en la mano, si el caso de la financiación irregular avanzase y fueran finalmente condenados a penas de cárcel, al haber sido penados previamente y tener antecedentes penales, tendrían que ingresar en prisión fuese cual fuese el tiempo establecido (si no tuviesen antecedentes penales ni condenas con sentencia firme previas, no tendrían que ingresar en prisión, salvo que se le impusiesen penas superiores a 2 años). Si, por el contrario, defendiesen su inocencia en el juicio de los trajes, podrían ganar el caso o, de perderlo, recurrir al Tribunal Supremo y beneficiarse de la lentitud de la Justicia para evitar que, en caso de llegar una eventual condena por la presunta financiación irregular, hubiese sentencia condenatoria en firme previa por el asunto de los trajes. En el peor de los casos, si fueran condenados en ambos procesos, la situación ideal sería que la hipotética condena por el caso de los trajes llegase en segundo lugar, una vez dirimido y sancionado el asunto de la presunta financiación irregular, porque, en todo caso, la pena establecida para los casos de delitos de cohecho pasivo impropio es una sanción económica que no conlleva penas de prisión ni inhabilitación en el cargo.

El alcalde de Castellón, Alberto Fabra, que asumirá la presidencia de la Generalitat y el liderazgo del PP, en su rueda de prensa de ayer miércoles. / Juan Carlos Cárdenas (Efe)

Seguramente con un ojo puesto en su complejo futuro procesal y una mano puesta en el corazón, Ricardo Costa ha logrado dar un vuelco a la estrategia del presidente de la Generalitat, que ayer, tras fracasar su intento de evitar el juicio público, con jurado popular, se vio abocado a dimitir. Dijo Camps en su anuncio que dimitía para ayudar a Rajoy. Y sí, esta decisión resta un poderoso argumento a los socialistas, que han venido esgrimiendo la actitud de Camps y su permanencia en el gobierno valenciano, contra el PP cada vez que los populares pedían una dimisión. Pero la verdadera “ayudita”, seguramente involuntaria, se la dio Costa a Rajoy. Sin él y su traición, el desenlace hubiera sido bien distinto: Rajoy y Camps hubieran seguido sin hablarse y el presidente valenciano no hubiera levantado el teléfono en la tarde de ayer para anunciar a Rajoy que se disponía a anunciar su dimisión. Sin Costa, Camps no hubiera dimitido y hoy  el alcalde de Castellón, Alberto Fabra (conocido en algunos ambientes como “Fabra, el bueno”, para distinguirlo del presidente de la Diputación de Castellón, Carlos Fabra, a quien le llueven los procesos judiciales) no sería el sucesor en el gobierno y en el partido de Francisco Camps. El ya ex presidente ha abierto un nuevo periodo en su vida en el que va a dedicarse a defender su inocencia y su honorabilidad, porque según dijo ayer en su anuncio de dimisión, está “harto de todo esto”.

7 Comments
  1. borja says

    Por favor pedir a amigos,conocidos,familiares que no voten ni al psoe ni al pp pasarlo por favor.Si nadie vota a estos dos partidos los que ganen tendran que cambiar las cosas sin posibilidad de no hacer nada.Estarian obligados a cambiar la justicia y la leyes electorales la clave es que psoe y pp no tengan ni un voto.GENERACION NI NI,NI PSOE NI PP PASARLO PORFAVOR,hablar de ello con familiares y amigos y que nadie les vote y TODOS A VOTAR.Que voten a quien sea menos psoe y pp gracias.

  2. FRANCISCO PLAZA PIERI says

    No esperaba yo un desenlace así.
    Bueno, quiero decir que el primer episodio yo lo veía con otro resultado.
    Se habla de «traición», y no es para menos; pues, «quien a hierro mata, a hierro muere», y nuestro presunto personaje apostó muy fuerte y se las jugó a cara o cruz… Ahora se la han devuelto, con toda su razón…
    Este tipo de gente no anda con menos maldad.
    Así razonan ellos.

  3. FRANCISCO PLAZA PIERI says

    Un tal «Borja» anda por estos lares empeñado, como mis familiares, a que no votemos al PSOE. Pues, en lo que a mí respecta, mientras viva voy a votar al PSOE. No votar al Partido Socialista Español, hoy por hoy es regalarle un voto a la extrema derecha española, algo a lo que, en absoluto estoy dispuesto. ¡Estos, con los incondicionales ‘suyos’ ya tienen de sobra…
    Todos los que, es mi caso, estamos des-dogmatizados, por razón de peso, hemos de votar a opciones de izquierdas con posibilidades…
    La derecha o extrema derecha (todos ellos andan ahí, y no pocos advenedizos, conozco a bastantes muertos de hambre venidos a -¡véase!-, unpoquitom más que, de forma incondicional votan miseria, digo derecha…

  4. FRANCISCO PLAZA PIERI says

    Un tal «Borja» anda por estos lares empeñado, como mis familiares, a que no votemos al PSOE. Pues, en lo que a mí respecta, mientras viva voy a votar al PSOE. No votar al Partido Socialista Español, hoy por hoy es regalarle un voto a la extrema derecha española, algo a lo que, en absoluto estoy dispuesto. ¡Estos, con los incondicionales ‘suyos’ ya tienen de sobra…
    Todos los que, es mi caso, estamos des-dogmatizados, por razón de peso, hemos de votar a opciones de izquierdas con posibilidades…
    La derecha o extrema derecha (todos ellos andan ahí, y no pocos advenedizos, conozco a bastantes muertos de hambre venidos a -¡véase!-, un poquito más que, de forma incondicional votan miseria, digo derecha…

  5. enante says

    La versión que da El País es radicalmente diferente. Costa, junto con Jorge Cabre, consejero de Justicia, esperan a Camps para ir juntos al Tribunal pero éste no aparece.

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