La energía eólica crece un 18,5% y sigue subiendo

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Vista del parque eólico de Carnota (A Coruña). / Lavandeira jr. (Efe)

Si no compitiera en el santoral con La Almudena, patrona de Madrid con catedral en lo que antaño fue “almudín” o depósito de trigo, el 9 de noviembre podría ser declarado San Eolo bendito. “¿Y eso por qué?”, pregunta la veterana diputada del PP Carmen Quintanilla, que es muy amiga de la futura alcaldesa Ana Botella y preside una organización de mujeres rurales en Castilla-La Mancha. Porque ese día, el 9 de noviembre del año pasado, se alcanzó en España el último record de producción de energía eólica diaria, con 315.258 megavatios (MW) hora, según le explica el ministro de Industria, Miguel Sebastián, que hace un lustro también quiso ser alcalde de Madrid.

Puesto que los creyentes tienen sus santorales y los organismos internacionales y las instituciones del Estado aconfesional sus calendarios llenos de “días de”, el 9 de noviembre tendrían que declararlo como “día del viento y la energía eólica”, pues el 43% de la demanda eléctrica de esa jornada fue cubierta con la producción de los molinos de viento. Asimismo, según los datos que el ministro de Industria ha remitido por escrito a la diputada Quintanilla, en el mes de febrero pasado se produjo el mayor suministro eólico, llegando a cubrir el 21% de la demanda energética nacional ese mes.

En un país tan dependiente del petróleo como el nuestro, con unos ciudadanos sometidos a frecuentes “tarifazos”, no es mala noticia que las energías renovables de generación de electricidad hayan cubierto el año pasado el 32,2% de la demanda y registrado un crecimiento espectacular. Sin contar la energía solar, las abundantes lluvias han situado la producción hidráulica en 42.215 gigavatios (GW) hora, la más alta desde 1997, y permiten cubrir más del 14% de la demanda frente al 9% en 2009. Pero el crecimiento más espectacular se ha registrado en la energía eólica, con un aumento del 18,5% de generación y una cobertura del 14,6% de las necesidades del país.

Es verdad que cuando leemos en la prensa los proyectos de instalación de nuevos parques eólicos, como los que proyecta la Junta de Castilla y León en Murias, Curueña y Villavandín, enseguida imaginamos la montaña herida y presidida por esos gigantes que son molinos. Luego pensamos que quizá esos brotes descomunales son el  precio a pagar por el desarrollo, el progreso, el confort, y nos preguntamos si habrá quijote capaz de alancearlos.

Difícil parece, aunque en la provincia de León, donde van a invertir 500 millones de euros en los nuevos parques eólicos mencionados, los ecologistas agrupados en la Sociedad Española de Ornitología y Birdlife, han logrado que el Tribunal Supremo paralice provisionalmente la construcción de los parques de Salce, Villabandín II y Curueña II por falta de estudios de impacto ambiental.

¿Tan difícil resulta hacer bien las cosas y estudiar el impacto de los molinos de viento contra las aves y el paisaje? “Se permite la instalación de parque eólicos en zonas de alto valor ambiental, mientras hay otras sin protección donde podrían ponerse”, explica el letrado Carlos González-Antón, que ha interpuesto las demandas. “Se ponen molinos cerca de Babia y de Luna, que van a ser parque regional. La Seo se ha manifestado a favor de las energías renovables, pero no en zonas de protección ambiental”, añade González-Antón antes de denunciar la “falta de planificación” por parte de la Junta de Castilla y León.

3 Comments
  1. FRANCISCO PLAZA PIERI says

    Lo mejor de la enegía eólica es que, al paso que llavamos, nunca va a faltar viento por estos lares.
    Me explicaré: dado que las cosas nos van a todos como nos van
    -¿cómo nos van las cosas?, se preguntará más de uno, y hasta dos o tres-
    pues, nos van mal.
    Pero que nadie se alarme porque de irnos bien en breve, dejaremos de soplar, pero ahí está ese medio mundo que le val aún peor… pues les pedimos que soplen con energía dirección península Ibérica.
    ¡Arreglado! ¡So listos!

  2. celine says

    Perece una buena noticia, sorprendente España ésta. Pero yo me he hecho un lío con los tantos por ciento. Con todo, resulta estimulante pensar que esos molinillos aspaventosos dan luz y calor y agua y todo eso. Hasta a Obama le mola.

  3. Ramón says

    Si un tercio de la energía es hidraúlica y eólica y el aire y el agua son de todos, que además costeamos las obras y sufrimos el feismo de los paisajes, ¿por qué se forran las eléctricas y no el Estado, que es quien debería administrar esos recursos?

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